Bob Mackie, el hombre que se inventó a Cher

Nada hacía presagiar que aquel altísimo y desgarbado muchacho nacido en San Francisco el 31 de mayo de 1930 y que tras acabar los estudios primarios tuvo que ganarse la vida como leñador, albañil, empleado de gasolinera, monitor de natación y hasta obrero metalúrgico iba a acabar siendo la última leyenda de Hollywood. Pero así es y así ha sido siempre Clint Eastwood: una estrella inesperada.
Inesperada y casual, porque fue precisamente una carambola la que le llevó hasta Hollywood. Después de haber hecho todo tipo de trabajos, Eastwood decidió enrolarse el Ejército. En 1951, durante la Guerra de Corea, Eastwood estaba asignado a la Reserva Militar de Fort Ord, en California. En esa época, era común que películas y series se rodasen en instalaciones militares. En uno de esos rodajes, el soldado Eastwood conoció al director de fotografía Irving Glassberg, que le consiguió una audición con el director Arthur Lubin. La audición no fue del todo bien y Lubin le aconsejó recibir clases de actuación. Lo hizo. Y poco después le llegó su primera oportunidad: un pequeño papel en el película Revenge of the Creature (1955).
Después de una larga travesía del desierto tachonada por pequeños papeles sin relevancia, Eastwood salta a la televisión con la serie La ley del revólver. Y vuelve al cine con Hoy como ayer, Escapada en Japón y Ataque bajo el sol.
Con poco que perder y una perspectiva incierta en la meca del cine, Eastwood acepta la oferta del director italiano Sergio Leone y se viene a Europa a protagonizar su famosa trilogía de spagueti western: Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio y El bueno, el feo y el malo. Estos tres filmes le granjearon cierta fama en Europa y, de paso, la solvencia que le faltaba para convertirse en un grande de Hollywood. El premio, al fin, le llegó junto a Don Siegel, con el que participó en cinco películas, entre ellas Harry el sucio.
Ese personaje, Harry Callahan, fue el trampolín que lo impulso a un estrellato que no ha abandonado en los últimos 60 años. En este tiempo, Clint Eastwood ha protagonizado y dirigido 39 películas. Ha tenido siete hijos con cinco mujeres diferentes. Y aún sigue en la brecha. Ya no delante de las cámaras (su última aparición fue en Mula, en 2018, aunque en 2008 hizo un amago de retirarse de la actuación tras protagonizar Gran Torino), pero sí tras ellas. Con un pulso fílmico envidiable.
Ese es su legado: sus películas. Pero también hay otro legado: las frases que ha pronunciado en ellas y que ya son parte de la historia del cine. Aquí van las 13 mejores para celebrar sus inminentes 90 años.












