Inicio » Clase Vip » JUL, el guionista de Lucky Luke, nos abre su despacho
Entramos en el despacho del guionista e historietista de cómic Julian Berjeaut, JUL, el autor de los tres últimos álbumes de Lucky Luke.
Por JUAN JOSÉ ESTEBAN
A principios de los años ochenta, cuando Julien Berjeaut apenas tenía seis o siete años de edad, en algunas gasolineras francesas, al llenar el depósito de combustible, regalaban cómics. Historietas de Tintin, de Asterix, de Lucky Luke. Su tío, vendedor ambulante, los cogía y se los llevaba cada semana a casa. Esos libros, cuajados de dibujos y aventuras, abonaron la de por sí fértil imaginación del pequeño Julien, que a los 10 años ya pergeñaba interesantes viñetas de actualidad y que a los 12 se hizo con el tercer premio como creador joven en el Festival del Cómic de Angulema con una historieta sobre un pingüino en el Polo Norte.
Lo que nadie podía aventurar es que algo más de tres décadas después, convertido en JUL, su nombre artístico, iba a ser él quien iba a poner las ideas y los diálogos para los nuevos volúmenes de Lucky Luke, «el hombre que dispara más rápido que su sombra», el personaje creado por el dibujante belga Morris en 1946. Maurice de Bevere, su nombre auténtico, creó esta desconstrucción irónica del cowboy para realizar una sátira del western.
Al principio fue el propio Morris el que escribía los guiones y dibujaba los volúmenes. Pero un encuentro casual con René Goscinny, uno de los creadores de Asterix, hizo que durante años la pareja se convirtiera en el tándem artístico de Lucky Luke. Luego vinieron otros guionistas (Bob de Groot, Patrick Nordmann, Jean Léturgie…). Y cuando Morris falleció en 2001, a causa de una caída fatal, fue el dibujante Achdé (el seudónimo de Hervé Darmenton) el que tuvo el honor de sustituirle con la tinta y el color.
Achdé y JUL han trabajado juntos desde 2016, y suya es la autoría compartida de los tres últimos volúmenes de Lucky Luke. El primero fue La tierra prometida (2016), después vino Un cowboy en París (2018) y hace solo unas semanas han presentado su tercera colaboración, Un cowboy en el algodón, en la que el vaquero se enfrenta a un enemigo hasta ahora desconocido para él: el racismo.
«Los personajes de color estaban casi ausentes en el universo de Lucky Luke y este álbum viene a remediarlo –explica JUL desde su casa parisina, en la que el salón, con una amplia mesa de madera colocada junto a un enorme espejo en el que rebota la luz que entra por la puerta que da al balcón, hace las veces de estudio–. Además, por primera vez se invierte el patrón habitual: en este volumen no es Lucky Luke quien soluciona el problema, sino el que lo tiene, al heredar una plantación esclavista de algodón. Y para resolverlo nos hemos inventado a un héroe para ayudarlo: Bass Reeves, un marshall negro».
Para JUL, curtido como viñetista en lo más granado de la prensa francesa (L’Humanité, Libération y, cómo no, la revista satírica Charlie Hebdo) supone un desafío reverdecer los laureles que obtuvo René Goscinny como guionista de Lucky Luke. «Admiro mucho a Goscinny, pero no puedo ser un clon suyo. Tengo que ser fiel a su espíritu y a ese cóctel perfecto entre sabiduría y diversión, entre humor y prufundidad. Pero tengo que ser contemporáneo y no escribir las cosas que se podrían haber escrito hace 20 años».