2020 no ha sido un mal año para  Carlos Sáinz: ha ganado su tercer Dakar y el Princesa de Asturias del Deporte, y se ha convertido en embajador de la colección Carrera Sport Chronograph de TAG Heuer. ¿Y el 2021? El piloto madrileño nos cuenta cómo lo encara.

Por Juan José Esteban

Iba a ser una celebración a lo grande, pero el COVID ha hecho que el aniversario por los 160 años de creación de la marca relojera suiza TAG Heuer haya pasado de forma discreta. Pero la casa creada en 1860 por Edouard Heuer en Saint-Imier ha seguido trabajando sin inmutarse en lo que mejor sabe hacer: relojes únicos. Como los nuevos TAG Heuer Carrera, una colección basada en el original de 1963, y que cuentan para este aniversario con una edición, el TAG Heuer Carrera 160 years Silver Limited Edition, limitado a 1860 unidades. El embajador de esta nueva colección es el piloto de Rallys Carlos Sáinz, que comparte con la marca su pasión por la precisión y por el mundo el motor.

Tienes dos títulos del Mundial de Rallys, tres del Dakar, incontables victorias… ¿En qué posición de tu carrera colocas el Princesa de Asturias 2020?

Es otro tipo de premio. No es a una victoria, sino a una trayectoria… ¡Y a un deportista español!, lo que es una dificultad añadida en un premio internacional como este. Para mí ha sido muy especial.

En 2018 ya lo rozaste, pero se lo llevaron los alpinistas Reinhold Messner y Krzysztof Wielicki. ¿Fue una decepción no ganarlo entonces?

Un poco, pero siempre me he sentido muy reconocido por la prensa española y por el público en general. Si no me hubiese llegado estaría igual de agradecido, pero reconozco que estoy encantado.

En tu discurso dijiste una frase que hoy no está muy de moda: «Escuchad con atención y respeto a los veteranos».

Era un mensaje a los jóvenes, porque la reacción normal es no querer escuchar a personas de más edad por pensar que están desfasadas. Hay que escucharlas. Habrá cosas que te sirvan y otras que no, pero la voz de la experiencia es vital.

También les dijiste: «Que el esfuerzo, el sacrificio y la valentía sean siempre vuestra bandera».

Yo hablaba de los sueños y de que los resultados no caen del cielo. Para obtenerlos hay que sacrificarse mucho, pero los animaba a luchar por sus sueños, que son muy fáciles de imaginar y difíciles de conseguir, pero no imposibles.

España es un país que, salvo excepciones, no trata bien a sus héroes deportivos. ¿Te has sentido bien tratado?

Me he sentido muy bien tratado y reconocido. Y últimamente mucho más.

Lo digo porque para el resto de Europa eres ‘King Carlos’ y la gente te idolatra…

En España solemos pensar que lo mejor es siempre lo que viene de fuera, y es una gran equivocación. Tenemos que aprender a valorar lo nuestro. Y ahí incluyo a deportistas, empresarios, gente del mundo de las artes y la cultura, científicos…

En 2020 se cumplen 40 años de tu primer rally y 30 de tu primer título Mundial con Toyota. ¿Qué nota le pondrías a tu carrera?

Estoy satisfecho y orgulloso de lo logrado, pero no hay cosa más arrogante y fea que calificarse a uno mismo. Yo prefiero que sea la gente la que diga lo que le parezca.

¿Has estado a la altura que esperabas cuando tomaste la salida en aquel primer Rally Shalimar?

He tenido la fortuna cumplir todos mis sueños. Me hubiese gustado conseguir mejores resultados, pero estoy agradecido a la vida por haberme dejado disfrutar de mi pasión: conducir coches de carreras.

¿Después de 40 años en la brecha aún se puede mejorar?

En ciertas cosas puede que la edad te limite, pero en otras siempre se puede mejorar. Hoy me considero mejor piloto que en el pasado Dakar, porque tengo toda la experiencia de aquello. Y la experiencia, a veces, suple otras cosas.

¿Y la ilusión? ¿Cómo se mantiene vivo ese fuego de los inicios?

La ilusión va en conexión directa con otra palabra: la pasión. Yo tengo mucha ilusión porque sigo teniendo mucha pasión por lo que hago. El día que llego a una carrera y me pongo el casco sigo sintiendo algo especial, sigo pensando que puedo ganar… Sin esa pasión, a mi edad sería imposible hacerlo.

TAG Heuer lleva muchos años vinculada al mundo del motor. ¿Qué te ha animado a ser su embajador?

El mundo de la relojería y el del motor están muy relacionados: para nosotros, una décima de segundo es todo o nada. Cuando me propusieron colaborar con ellos me apeteció mucho la idea porque es una marca muy vinculada con el mundo del motor y tiene relojes históricos como el Carrera, inspirado en la histórica Carrera Panamericana, que fue el inicio de los rallys en Suramérica.

¿Qué tiene TAG Heuer que no tengan otras marcas?

Históricamente ha sido muy innovadora, pero ha sabido mantener unas líneas muy clásicas, y eso va mucho con mi forma de ser: me encanta lo clásico, me gustan las cosas buenas bien hechas y luego soy muy maniático de la innovación y de la precisión. Y todos esos factores los tiene la nueva colección Carrera Sport Chronograph, que es un guiño al futuro teniendo muy presente el pasado.

Las carreras, como dices, se deciden a veces por décimas, lo que os lleva a rozar los límites. ¿Has pasado alguna vez miedo al volante?

Siempre hay situaciones de peligro, pero no puedes correr en coche si piensas que te puede pasar algo. Los pilotos tratamos de tener todo bajo control y de no sobrepasar ciertos límites, pero está claro que el riesgo cero no existe.

¿Quizá el susto más gordo que tuviste fue en el rally de Australia de 2004?

Creo que sí. Luego, en el Dakar de hace tres años tuve también uno importante. Y he tenido otros que han sido muy muy fuertes y que no están filmados, pero que gracias a Dios [toca el suelo de madera] no han tenido consecuencias.

El Dakar 2021, en Arabia Saudí, lo vuelves a correr con Mini y defiendes el título. ¿Qué esperas de esa edición?

Deportivamente debería ser igual, pero vamos a vivir un Dakar un poco diferente por el tema de la burbuja por el COVID. Pero es importante que el deporte siga, que la vida social siga con todas las medidas posibles, que no paremos. Luego, en la parte deportiva saldrá lo que sea, pero nosotros vamos con toda la ilusión para defender el título del año pasado.

¿Correrías el Dakar solo por placer, si no pensases que lo puedes ganar?

No hay que decir nunca que no vas a hacer algo porque igual luego te arrepientes. Hoy por hoy lo veo complicado, pero el día de mañana quién sabe.

¿Cuál es la fórmula secreta de Carlos Sáinz para preparar el Dakar, esa que tantos éxitos le ha reportado?

Tener esa pasión por lo que hago, esa inquietud, ese darle vueltas y vueltas a las cosas para mejorar una décima. Disciplina, pasión y trabajo. No hay otra fórmula.

Y también una pizca de suerte…

La suerte en la vida es fundamental. Hay un dicho: «Qué casualidad, que cuanto más trabajo más suerte tengo». Y es verdad, pero el trabajo siempre debe estar acompañado de una pizca de fortuna.

¿Has pensado en la retirada?

Me queda muy poquito de carrera deportiva, pero pienso disfrutar hasta el último día. Y si el 3 de enero estoy en la salida del Dakar es con la intención de ganarlo.

¿Has visualizado cómo será ese día?

Algún día me retiraré de manera profesional, pero seguiré siendo piloto y participaré en carreras por placer.

Y después de eso, ¿qué? Porque no nos podemos imaginar la vida de Carlos Sáinz sin un nuevo reto…

Los retos irán apareciendo y los afrontaré con las mismas ganas que pongo para ganar el Dakar. Algunos serán dentro del mundo del motor y otros fuera.

¿Quizá aspirar a la presidencia de tu amado Real Madrid?

No. Esa etapa ya pasó. Pero estaré siempre para lo que me pida el Real Madrid, porque es el club de mis amores.