9 planes únicos para disfrutar la Ribera del Duero

La Ribera del Duero es más que vino y lechazo, más que una estampa castellana de viñedos, llanura y niebla en el corazón de Castilla. El vino ejerce de pilar sobre el que se sostiene toda una incipiente industria enoturística cada vez más variada es sus propuestas. Desde Código Único te ofrecemos nueve razones para irte a la Ribera.

Por CÓDIGO ÚNICO

1. Pasear por la joya de Foster

En Gumiel de Izán (Burgos), el Grupo Faustino ha levantado una de las mejores bodegas, Portia, obra de Norman Foster. En diciembre se puede visitar con la actividad Ribiértete con Portia, que ofrece visita y cata en la bodega, paseo por el museo del vino y comida tradicional. Desde 55 euros por persona.

2. Apadrinar tu propia cepa

El programa Apadrina tu cepa, de la Fundación Emilio Moro, es un proyecto solidario y la oportunidad de tener tu propia vid. Por 45 euros tendrás una cepa, una botella de vino, una jornada de enoturismo con almuerzo y una visita guiada a la bodega.

3. Practicar enoturismo sobre dos ruedas

Bodegas Tarsus tiene una propuesta irrechazable, ¡y por solo 20 euros!: pasear en bici por la finca Navamayor hasta llegar a los viñedos de Cabernet Sauvignon, donde sus enólogos explican sus cuidados y decenas de curiosidades.

4. Mimarte durante el embarazo en un spa de la mano de Clarins

Los spas de Castilla Termal ofrecen tratamientos para aliviar el dolor de espalda, disminuir la hinchazón, calmar el estrés físico y emocional y mejorar el sueño de las futuras mamás. Desde 100 euros por persona.

5. Probar los caldos de una de las bodegas con más solera

Desde 1996, con su primer vino, Pago de los Capellanes se ha convertido en una de las bodegas de más éxito de la D.O. Ribera del Duero. Tiene tres tipos de visita que cuestan desde 10 a 40 euros por persona según la cata.

6. Relajarte en un spa entre viñedos

Una noche de alojamiento con desayuno, visita a la bodega Arzuaga Navarro y acceso al spa. Esa es, desde 92,90 euros por persona, la Experiencia Arzuaga Spa, en el hotel que estas bodegas tienen en Quintanilla de Onésimo (Valladolid).

7. Disfrutar de dos bodegas

Una está en la montaña; la otra, la más reciente, obra de Richard Rogers, tendida en un llano. Con el castillo de Peñafiel de fondo, la visita a Protos reúne el encanto de la tradición y la innovación. Las visitas duran 90 minutos e incluyen cata.

8. Aprender del vino en un ‘navío de piedra’

El castillo de Peñafiel es, desde 1999, el Museo Provincial del Vino y una de las joyas arquitectónicas de la Ribera del Duero. A través de vídeos, paneles, aromas y mapas se viaja por la historia del vino y se aprende de la vid, la crianza, la mitología, la historia, las fiestas y la arquitectura popular. Abre de martes a domingo y también ofrece catas.

9. Catar tintos bajo tierra

Desde el siglo XIIl, el subsuelo de Aranda de Duero está cuajado de bodegas. En ellas, cada sábado a las 13 horas se organizan catas de vinos de Ribera maridados con productos típicos. Desde 17,90 euros.

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