Por LAURA CASO

El uso de mascarillas es obligatorio desde el 21 de mayo. Además de en el transporte público, también se impondrá en los espacios cerrados públicos y en los exteriores donde no sea posible mantener la distancia de seguridad. El cambio de criterio de varios organismos y del propio gobierno, así como la variedad de mascarillas disponibles (higiénica, quirúrgica  y las famosas y deseadas FFP2) ha generado confusión entre los ciudadanos. Comprar con seguridad en el supermercado, acudir a playas, terrazas o piscinas este verano 2020 o viajar en avión en tiempos de coronavirus… Todos son escenarios cotidianos a los que tenemos que pintar una mascarilla en esta nueva normalidad.

¿Para qué sirven las mascarillas? ¿Puedo reutilizar una mascarilla FFP2? ¿Se pueden usar las mascarillas de tela caseras? ¿Si desinfecto mi mascarilla quirúrgica puedo volver a ponérmela? ¿Estoy usando la mascarilla correctamente? Todas estas preguntas bullen en nuestra mente, en las búsquedas de Google y en las conversaciones de WhatsApp. Para contestarlas, recurrimos a Gemma del Caño, farmacéutica y especialista en seguridad alimentaria.

Mascarillas higiénicas vs. mascarillas quirúrgicas

El gobierno atajó la carencia de mascarillas durante marzo y abril creando una normativa para producir las llamadas mascarillas higiénicas, tanto las desechables (norma UNE 0064) como las reutilizables (norma UNE 0065), que han de cumplir una serie de requisitos (respirabilidad, materiales permitidos en su fabricación, filtración bacteriana, instrucciones y número de lavados en el caso de que puedan usarse varias veces…).

«En cuanto a capacidad de filtrado, las mascarillas higiénicas deben cumplir los mismos requisitos que las mascarillas quirúrgicas, que se rigen por la norma UNE 14683», recuerda Gemma del Caño: un 95% en el caso de las desechables y un 90% en las de más de un uso. La especialista nos recuerda que ambas filtran de dentro hacia fuera (es decir, sirven para no contagiar, no para no contagiarnos) y que, por ello, sería muy positivo si todos la utilizáramos. Son, de hecho, las recomendadas por las autoridades españolas para la población general.


 

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¿Son útiles las mascarillas de tela fabricadas en casa?

La respuesta es más negativa que afirmativa. «No sabemos bien con qué materiales se fabrican, las manipulamos… Todo es mejor que nada, pero la capacidad de filtración no va ser correcta. De hecho ni siquiera sabemos cuál es», explica Del Caño. Por ello, y como existen otras alternativas, es mejor recurrir a las protecciones homologadas. 

¿Se pueden reutilizar y desinfectar las mascarillas higiénicas o las mascarillas quirúrgicas?

«Tanto las higiénicas como las quirúrgicas tienen el mismo protocolo», nos recuerda la experta, que lo detalla de esta manera:

– No pueden utilizarse más de cuatro horas.

– Hemos de ponérnoslas con las manos limpias, sin tocar la parte central de la mascarilla. Deben cubrirnos nariz y barbilla y quedar lo más ajustadas posible al rostro. Para quitárnoslas, las mismas reglas: no manipular el tejido y asirlas desde los agarres de las orejas.

– La distancia de seguridad requerida respecto a otras personas es la misma para las quirúrgicas que para las higiénicas: al menos dos metros.

No pueden reutilizarse (salvo las higiénicas que cumplan con la UNE 0065) y, de momento, no hay ningún método válido para desinfectarlas.

¡Ah! Y si tienes mascarillas quirúrgicas en casa y te ha llegado el fabuloso tutorial de un doctor que explica cómo colocarlas nivel pro pero te resulta muy complicado, ¡no te preocupes! «Puestas de manera ‘sencilla’ también protegen», tranquiliza Del Caño. Si logras emular la técnica del tutorial, perfecto; no obstante, es mejor colocarla bien de manera simple que intentar lo complejo manipulando demasiado la mascarilla.

¿Puedo usar una mascarilla de tela con ‘filtros FFP2’? ¿Todas las mascarillas FFP2 son reutilizables?

Muchas personas creen que las mascarillas FFP2 son, por definición, reutilizables. Del Caño nos aclara: «Hay mascarillas FFP2 reutilizables, pero no son las que nos venden. Tienen un armazón rígido, que se desinfecta, y se van cambiando los filtros, que son también homologados: P2 si se trata de una mascarilla FFP2 y P3 en el caso de una mascarilla FFP3».

De esto se deduce otro dato importante: no existen filtros FFP2. Esta denominación es un tipo de certificación de mascarillas, no de filtros. Los filtros contra partículas se clasifican en tres tipos según su eficacia filtrante, de menor a mayor: P1, P2 y P3.  

La vida útil de estos filtros P2 o de una mascarilla FFP2 desechable es de 8 horas. La pregunta del millón: ¿si la utilizo, por ejemplo, 3 horas un día puedo ponérmela al día siguiente otras cinco? «No lo sabemos. A medida que respiramos, la exhalación afecta a la capacidad de filtración». La especialista cuenta que si has utilizado tu mascarilla durante un periodo muy corto y la quieres guardar, puedes hacerlo en una bolsa de papel, pero esto no deja de ser «un apaño, no es lo recomendable».

Tampoco hay, de momento, ninguna vía de desinfección validada para poder reutilizar estas mascarillas o estos filtros. No se puede aplicar ni alcohol, ni lejía ni ningún derivado del cloro, ni tampoco aplicarle calor durante varios minutos porque podríamos alterar la estructura.
Uso mascarilla quirúrgica

‘Mascarillas reutilizables y sostenibles con filtro FFP2’, el ‘claim’ de moda: ¿es cierto?

Como explicábamos hace unas líneas, no existen los filtros FFP2, existen los P2 y deben venir homologados por un organismo notificado (una organización que se encarga de evaluaciones de conformidad de acuerdo con la ley dentro de un país de la UE) que garantice que cumplen los requisitos de filtración, hacia dentro y hacia fuera (esta doble protección es lo que las convierten en las mascarillas más deseadas). Y no suele ser el caso de esas ‘mascarillas de tela FFP2’ que vemos anunciadas por todas partes.

Entonces… ¿la mascarilla es suficiente protección?

La respuesta tajante es NO. En esto, la farmacéutica y especialista en seguridad alimentaria Gemma del Caño incide especialmente: «Da igual llevar una mascarilla homologada si nos la hemos colocado mal. También se lleva mucho decir que todo es FFP2, cuando el distanciamiento social es lo que realmente funciona». Nos recuerda que las mascarillas son una medida más de protección, no la única, y enumera las prácticas que debemos seguir todos:

Lavarnos las manos. La medida más importante, la que hemos de integrar para siempre en nuestras rutina. Hay que hacerlo frecuentemente, especialmente si estamos en contacto con muchas superficies.

Distancia  de seguridad. Esto incluye hábitos como taparnos al toser con el codo o con un pañuelo desechable.

No tocarnos la cara.

Si no cumplimos con estos tres requisitos, «las mascarillas no sirven». Sencillo de comprender, complicado -al principio- de cumplir pero vital para luchar contra la pandemia.