Jaguar F-Pace: una nueva especie en el asfalto

Charles Darwin fundamentó su teoría de la evolución sobre la base de que solo sobreviven los individuos más capaces de adaptarse al medio. En el mundo del automóvil, esa adaptación al exigente medio que son los gustos del mercado es imprescindible para vivir, dando lugar a nuevas especies como el Jaguar F-Pace.

Por PEDRO BERRIO

Una evolución hasta llegar al F-Pace, que en el caso de Jaguar ha sido relativamente fácil gracias a la excelente herencia genética de Land Rover. Combinar el estilo deportivo de Jaguar con la experiencia y la eficacia de Land Rover en vehículos 4×4 ha dado como resultado un vehículo realmente llamativo e interesante. A pesar de sus inusuales proporciones en un vehículo de la marca británica, su diseño deja claro con sus marcados rasgos que se trata de un Jaguar, como su amplia parrilla delantera o la pequeña abertura situada en las aletas delanteras por detrás de los pasos de rueda. En las imágenes puede resultar imponente pero con 4,73 metros de largo no resulta inmenso, algo que lo hace más práctico y manejable en ciudad, pero ofrece un espacioso habitáculo y un maletero de nada menos que 650 litros, de lo mejor en su categoría.

El habitáculo tiene el estilo limpio y el toque deportivo de las últimas berlinas de Jaguar, con el mismo esmero en la realización de todos y cada uno de los elementos. El cuadro de instrumentos del F-Pace está compuesto por una pantalla de 12,3 pulgadas que se puede configurar con cuatro diseños diferentes. En la consola central se encuentra otra pantalla de 10,2 pulgadas, en este caso táctil, que centraliza el sistema multimedia, el equipo de sonido Meridian, el climatizador y los posibles reglajes de los modos de conducción del F-Pace. El espacio para los pasajeros traseros es el mejor de su categoría y los respaldos de los asientos pueden variar su inclinación mediante un mando eléctrico, además de contar con calefacción, como los delanteros.

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La estructura del Jaguar F-Pace está construida en un 80 por ciento de aluminio y en un 20 por ciento en aceros de alta resistencia y magnesio, para conseguir un peso lo más ligero posible sin sacrificar la rigidez estructural. Las suspensiones, independientes en las cuatro ruedas, utilizan el mismo esquema empleado en el deportivo F-Type, pero con un perfecto compromiso entre deportividad y flexibilidad, algo imprescindible en un SUV, además de una altura libre al suelo de nada menos que 21,3 centímetros, muy por encima de la media del segmento. Los amortiguadores son de dureza regulable, con un sistema capaz de analizar los movimientos de cada rueda hasta 500 veces por segundo para ajustar la rigidez de la suspensión a las condiciones de conducción y el tipo de firme.

La tracción total inteligente permite que el F-Pace funcione, en condiciones de buena adherencia, transmitiendo fuerza solo a las ruedas traseras, con lo que se disminuye el rozamiento, los elementos mecánicos en movimiento y el consumo, pero si se detecta una necesidad de mayor tracción, en solo 165 milisegundos se conecta la tracción delantera, realizando el envío preciso de fuerza a cada eje en función de las condiciones de adherencia y el estilo de conducción.

El motor gasolina V6 de tres litros con turbo y 340 CV de potencia es una verdadera delicia y encaja a la perfección con la filosofía del F-Pace. Acoplado a un cambio automático de ocho relaciones, sus prestaciones son las de un verdadero deportivo cuando se le exige, acompañado por un sonido de lo más estimulante, pero al mismo tiempo puede ser dócil y suave en una conducción más tranquila. Pero lo más sorprendente del F-Pace es que ahora podemos llegar con un Jaguar hasta donde ninguno de sus ancestros ha llegado, ya que su límite no está solo en el asfalto. La evolución de las especies en el mundo del automóvil nos permite disfrutar de experiencias impensables hace unos años.


El Jaguar F-Pace, al detalle

De 0 a 100 km/h: 5,8 s
Velocidad máxima: 250 km/h
Motor: V6 340 CV
Tracción: TT
Precio: 78.730 euros