Unos pasos, un mantra y una sintonía conducen cada sábado a dos horas de alquimia radiofónica en Radio 3: ‘Mundo Babel’. Su druida, Juan Pablo Silvestre, descubre la receta de su pócima secreta.

Por Josie

Dentro del mundo de la radio, en el que los podcast cotizan al alza, aún queda una minoría –entre la que me cuento– que cada sábado, a las 10 de la mañana, aguarda religiosamente el comienzo de Mundo Babel en Radio 3. Dos horas de desconexión, inspiración y entrega a un mundo mejor, el que propone Juan Pablo Silvestre. Verso suelto tras programas míticos como El sonido de la ciudad o Escápate mi amor, Silvestre lleva décadas hollando inhóspitos territorios hertzianos. Con Mundo Babel lo viene haciendo desde hace veinte años. Pero este 2020, además, vuelve su vocación primera: la música. Junto a su grupo, La boa, y con un cabaret audiovisual titulado Ángeles caídos, saldrá de gira. Si el COVID-19 lo permite.

¿Qué valoración haces de estas casi dos décadas de ‘Mundo Babel’?

Podría ejercer de falso humilde, pero seré sincero. Tan consciente como puede ser un Gaultier, un director de cine tipo Lynch o un deportista de primer nivel. Como decía Wyoming, de coña pero de veras, «no soy como Dios, pero tampoco soy como los demás». En lo mío, el feedback de un público sutil, inteligente, numeroso, agradecido y de todas las edades habla de ello. Por un lado, sigo siendo un feliz contador de historias que mantiene con su público un idilio creativo excitante y correspondido. Por otro, siento un cierto interruptus en mi música, que ha dormido un sueño que, a veces, me ha resultado eterno. Íbamos a volver en  junio con el cabaret Ángeles caídos para disfrutar tanto como con Mundo Babel, pero habrá que esperar un poco más.

 ¿Cómo se hace ‘Mundo Babel’?

¿Cómo se planta y se cuida un jardín? ¿Y suspendido en el aire, además? A base de temática y matemática, en la que los detalles se cuidan y los invitados son tan parte de ella como los violines o los efectos especiales. Hablan cuando deben, callan cuando habla la música y yo ejerzo de director de orquesta  o de teatro, torero o médium, un poco de todo. Técnica, puede ser, pero sobre todo pellizco, emoción, temas relevantes, formatos distintos, que nunca sabes adónde pueden conducirte pero que las malas lenguas dicen que siempre ‘te dejan bien’. ¿Cómo se hace? ¿Tú le preguntarías eso a David Copperfield?

¿Qué podcast de ‘Mundo Babel’ recomendarías a quien quiera iniciarse en tu programa? 

Depende del día que tengan, yo les sugeriría jugar a la ruleta rusa. El titulado La radio de las maravillas habla de la radio por dentro, de su evolución y de lo que yo he podido aportar por boca de un profesional de calidad, Joaquín Martín. La retórica delle Puttane, de un libro del XVII sobre los argumentos de una prostituta veneciana comparado con el presente. Meme Solís.Toda una vida es un mano a mano, con un piano de cola de por medio, con alguien que conoció y acompañó a Olga Guillot y que es historia viva de la música cubana. Así de variopinto en formatos y contenido es Mundo Babel.

En 2014 editas el disco-libro ‘Mi querida Babel’, ilustrado por Ana Juan y con los 64 nombres de mujeres que se reproducen en la sintonía de tu programa. ¿Cómo ves la revolución feminista contemporánea? 

Creo en hombres y mujeres libres e iguales ante la ley. El resto es ruido y maniobras orquestales en la oscuridad. La ‘revolución’ no es tal y, si acaso, un tanto del pasado, al menos en España. Creo en la meritocracia y que cada palo aguante su vela.

Y en cuanto al mundo, ¿no lo ves más babélico que nunca? ¿Qué piensas cuando lees el periódico? 

Todo es un inmenso fake transmitido a través de millones de postes repetidores. Lo que pienso cuando leo determinados periódicos es que cuanto más falso, más cierto les parece a algunos; y cuanto más babélico, más cosmopolita, más gritan los provincianos del mundo. Leer o releer a Kafka, Orwell o Matrix ahorra leer periódicos. Aunque agradezco que haya voces admirables clamando en el desierto.


Juan Pablo SilvestreJuan Pablo Silvestre lleva chaqueta de Dior Man; camisa de popelín de Boss; chaleco con pantalón a juego, de Otrura; gemelos de oro, de Wempe; y esclava propia.


¿Qué te apetece hacer profesionalmente? ¿Hay algo en el tintero?

Visualizar Babel y, desde luego, volver a escena con el cabaret Ángeles caídos y que corra un poco el aire.

¿Qué te vas a poner esta primavera? ¿Te interesa la moda hombre actual? 

Pensándolo, pero nada de imposiciones.Siempre lo más original (y lo más caro): el clásico traje de alpaca inglesa, por ejemplo, con camisa de cuello cubano. Primeras calidades, acabados perfectos con algún complemento que lo individualice. En el caso de que a uno el cuerpo le pida glam, chaqueta de napa ajustada en tonos rosa palo estilo príncipe hindú, pantalones de raso a juego y collares de perlas de varias vueltas, a lo Terence Stamp.

¿Qué es para ti Balenciaga?

Esencia de dandy. La excelencia en el acabado, la matemática de los volúmenes, la coherencia sin fisuras.


“El mundo es un inmenso ‘fake’ transmitido por millones de postes repetidores”


¿Quién quisieras que te recibiera a las puertas del cielo o del infierno? 

A las del cielo, mi primer amor tal cual lo recuerdo. A las del infierno, alguna mujer fatal tipo Cora Malone, uno de mis ángeles caídos. De perdidos, al río.

Describe tu llavero…

Dado que me olvido las llaves en el fondo del mar con frecuencia, un GPS localizador blanco, que me responde fielmente.

¿Qué hecho histórico que te gustaría haber presenciado? 

La Conquista de la Luna o, en su defecto, la batalla de Otumba de Hernán Cortés.

¿Cuántas horas de sueño necesitas para estar a pleno rendimiento?

Ocho, pero no paso de  cinco. 

¿El color con el que te fundirías es…?

El blanco.

Un poema que recitar…

Uno mío: Solo por miedo. «Qué bonito es el miedo cuando es sincero, qué brillante el futuro cuando es oscuro, qué exquisto el delito cuando lo grito. Una vida más tarde comprenderemos que la vida perdimos solo por miedo».  

¿Qué traje te gustaría haber llevado?

El de lamé dorado del primer Elvis. 

La flor en la que te reencarnarías…

Orquídeas sin remitente.

¿Cuál es tu ritual de belleza básico?

Vivir en paz conmigo mismo.

¿Un perfume?

Je Reviens, de Worth.

Tu libro de cabecera.

Asi habló Zaratustra.


“Volver a Orwell o Kafka te ahorra leer el periódico”


¿Una canción?

Propia, La noche de la iguana. De otros,  Tengo el diablo en el cuerpo, de La Lupe, o Dirty Feeling, de Elvis. 

Un ejemplo de ser humano al que parecerse…

Yo mismo. In progress.

¿Un lugar del que no saldrías jamás?

La infancia.

¿Y un hotel al que volver?

Hotel Horizonte. 

El desayuno que mejor te hace arrancar es…

Dos huevos con paisaje y un café con mar.

¿Tu uniforme para dormir?

El de su majestad serenísima. 

Tu asignatura de sobresaliente es…

La compasión.

Una palabra que traducir a luces de neón…

Ven.

¿Qué es lo más te gusta de España?

La buena gente, la gente con talento.

¿Y lo que menos?

Los que no saben apreciarlo.

¿Un problema que te quite el sueño?

El insomnio.