«Hay una nueva forma de beber vino y nosotros queremos abanderarla, uniendo tecnología y diseño», aseguran sus creadores. Ese es el objetivo de Winetastic: descubrir a sus clientes los mejores vinos de España y comercializarlos en su tienda ‘on-line’ con su propia marca, algo que personaliza cada elemento de la botella.

Por ELENA CASTELLÓ

«Hace cuatro años, yo era un diseñador gráfico con un interés especial por el mundo del vino. Hoy trabajo en el negocio del vino con un interés especial en el diseño gráfico». Así define Fernando L. Romero la trayectoria que le llevó a crear en el año 2013 Winetastic junto a otros dos socios: Mario López, bróker de vinos con más de 20 años de experiencia en el sector, y Javier Ortiz, pionero del negocio digital en España. «Los tres somos grandes aficionados al vino –explica en la sede de su empresa–, pero la manera en la que se consume está cambiando, y nuestra idea es contribuir a esa transformación fusionando vino, diseño y nuevas tecnologías».

Winetastic es producto de ese empeño: una tienda on-line que permite comprar vinos seleccionados por el equipo y personaliza el diseño de las etiquetas y demás elementos de la botella, y que pronto se convertirá en un club que pretende ofrecer los mejores vinos de España bajo su marca.

La aventura de Winetastic empezó con un viaje de turismo enológico a La Rioja. Allí, Fernando conoció al sumiller y periodista Cruz Liljegren, que hoy es otro de los socios de Winetastic. «Cruz me hizo entender que mi interés por el vino era genuino, pero que estaba mal enfocado, porque la fama y la calidad de los vinos de una bodega no siempre van de la mano. Él me llevó a bodegas de las que nunca había oído hablar y aprendí la importancia de cultivar tus uvas y hacerlo de forma sostenible».

En La Rioja hay más de 500 bodegas, pero 20 de ellas copan el 80% de las ventas. Y es un patrón que se repite en la mayoría de las regiones vinícolas. ¿Qué pasa con las 420 restantes? «Los amantes del vino merecen saber que algunos de los mejores vinos de España se producen, y se seguirán produciendo, en la sombra –explica–. Y el reto de Winetastic es darlos a conocer. Nuestra misión es ser los ‘cazatalentos’ más estrictos en la industria del vino español. Y nuestra máxima es vender solo los vinos que de verdad nos gusta beber».

De momento, en su tienda on-line cuentan con ocho referencias de las regiones y varietales más demandadas, vinos que ningún aficionado debería dejar de probar. Y solo se venden bajo su marca los vinos que selecciona su equipo. Para ello catan más de 2.000 al año. «Lo que nos importa es el estilo real de los vinos en la copa, y sobre todo, confiamos en nuestras emociones. No tenemos que vender una añada o dar salida a un stock, y eso nos permite decidir libremente», señala Fernando. ¿Cuáles son los preferidos de Winetastic? «Los frescos, intensos y equilibrados –responde el empresario–. Y nos gusta trabajar con viticultores y bodegas de tamaño medio, generalmente ecológicas, que apuestan por lo sostenible y que entienden que los detalles marcan la diferencia».

Winetastic ofrece al cliente la posibilidad de ‘customizar’ su pedido. Una herramienta de la web permite personalizar la imagen de la botella, eligiendo desde la cápsula a la etiqueta, que puede estar entre los modelos prediseñados o ser un diseño propio. Y todo por un precio más que accesible: tres botellas del vino más económico, incluyendo el envío, son 30 euros. Y el vino más caro no pasa de los sesenta. «Nuestro catálogo solo incluye de momento diez modelos de diseño, pero aspiramos a tener 300 –asegura Fernando–. Y en el futuro nos gustaría que se puedan comprar grandes vinos y grandes diseños de ilustradores y de artistas».

Winetastic tiene en estos momentos activa una campaña de crowdfunding para crear su club de vinos que personaliza. Se llamará Unknown Pleasures y ofrecerá a sus socios los mejores vinos que descubran cada mes. «La idea es crear una comunidad de consumidores, diseñadores y enólogos que trabajen juntos para conectar los sabores modernos con los ideales estéticos contemporáneos». Brindamos por ello.