Playas de arena blanca, aguas transparentes, un arrecife de coral… Normal que Marlon Brando se enamorara perdidamente de este atolón. Lo adquirió a mediados de los 60 para escapar de la fama y el estrés de Hollywood, y hoy acoge un exclusivo eco-resort que respeta la naturaleza y la cultura de la Polinesia Francesa: ‘The Brando’. Y en él, según la prensa británica, van a pasar su luna de miel Pippa Middleton y su marido, el empresario James Matthews.

 

POR VÍCTOR GODED

El pequeño avión bihélice sobrevolaba el Pacífico. Desde las alturas, Marlon Brando comprobaba las localizaciones para su siguiente proyecto como actor, Mutiny on the Bounty (que aquí se tradujo como Rebelión a bordo). Y la estrella de Hollywood cayó rendido ante la imagen de postal tropical que se reflejaba ante su ventanilla: trece pequeños islotes en torno a una laguna sorprendentemente azul turquesa, rodeada por un arrecife de coral. Nunca entró en los planos de la película, pero sí en los planes de su vida. El tesoro que había descubierto tenía nombre: Tetiaroa.

En 1966 realizó una oferta que los descendientes del dentista canadiense Johnston W. Williams, su antiguo propietario, no pudieron rechazar. Puso sobre la mesa 200.000 dólares de la época. El paraíso de la Polinesia Francesa tenía nuevo dueño, y el contrato sería para los siguientes 99 años.

Se convirtió en su refugio para huir de su agitada vida en Hollywood. Allí se escondió con familiares y amigos, como sus compañeros de profesión Quincy Jones o Robert De Niro. «No puedo explicar con palabras toda la belleza de este paraje –dijo–. Si de mí depende, Tetiaroa siempre será siempre un lugar que recuerde a los tahitianos de hoy y de los de hace siglos». Y Brando dio ejemplo viviendo en una cabaña en la playa. Porque su obsesión era mantener intacta la esencia de Tetiaroa.Tetiaroa, la perla de los mares del surY el escenario no es para menos. La ‘finca’ del protagonista de El Padrino es un pequeño atolón cerrado sin canal con una superficie total de 33 kilómetros cuadrados. Está vinculada administrativamente al municipio de Arue, en la isla de Tahití (de la que le separan 42 kilómetros). El lugar es un oasis para la vida marina y un santuario de aves. Alberga una de las colonias de más riqueza de la zona, hogar del alcatraz pardo, la fragata o el charrán piquigualdo. Las especies acuden a reproducirse en este oasis de paz inhabitado. Son poco agresivos y agradecidos, y se dejan admirar por los privilegiados visitantes que caen por aquí.

Tetiaroa sigue siendo una burbuja medioambiental. Marlon Brando falleció en 2004. Físicamente, ya no está. Sus cenizas se esparcieron entre las idílicas aguas del atolón. Pero su legado no se consume. En 1999 promovió junto a su amigo Richard Bailey la construcción de un complejo hotelero de lujo sostenible. Desgraciadamente, el actor no puedo ver cumplido su sueño.

The Brando se inauguró en 2014, diez años después de morir el actor

Uno de sus hijos cogió el testigo. En 2014, una década después de su muerte, abrió las puertas The Brando. Un resort cien por cien ecológico basado en los cimientos que promovió en vida el artista estadounidense. Un diseño que refleja la cultura y el estilo francopolinesio. Para evitar el impacto medioambiental, se utilizó madera original con certificación forestal. Las necesidades energéticas están cubiertas por un centenar de paneles solares y un generador que funciona con aceite del coco de producción local. Y la innovación tecnológica también tiene su espacio con un novedoso sistema de aire acondicionado a base de agua de mar. Los residuos se desvían a la vecina Tahití para no contaminar las costas del islote y está prohibido el uso de materiales como adhesivos o disolvente.

El complejo está compuesto por 35 villas de alto standing (de una a tres habitaciones) aisladas entre sí por la vegetación. Cada una tiene un comedor al aire libre, una zona de playa privada, una piscina propia y unos enormes ventanales que permiten saborear las vistas. Y todo sin echar de menos servicios modernos como el wifi o una amplia selección de películas en cada villa.Tetiaroa, la perla de los mares del sur 1En las zonas comunes se asientan dos restaurantes gourmet, uno frente al mar  y con platos de inspiración polinesia y reminiscencias de la cocina francesa, y otro dirigido por el galardonado cocinero Guy Martin -con una amplia variedad de los mejores vinos de todo el mundo-. Tiene además un jardín orgánico que abastece de frutas y verduras a sus instalaciones culinarias, un spa de lujo sobre el agua, una cancha de tenis, biblioteca, centro cultural, boutiques y una estación de investigación medioambiental.

Alojarse en The Brando no es sencillo. Más allá de sus tarifas, solo es posible acceder hasta aquí en avión. La estancia mínima debe ser de tres días. Eso sí, a todas luces es una experiencia única. Que se lo digan a Leonardo Di Caprio, que es fan.


Bienestar polinesio

El Varua Polynesian Spa de The Brando tiene vistas a un estanque de lirios. Junto con las técnicas más modernas, ofrece tratamientos inspirados en antiguas tradiciones polinesias. Dispone de baños de vapor, una cascada, salón de té, sala de relajación, un refugio para practicar yoga y una suite spa exclusiva para parejas.Tetiaroa, la perla de los mares del sur 3

Un capricho caro

No todo el mundo puede permitírselo. Las tarifas van desde los 2.500 dólares por persona y noche hasta los 4.095. En el precio se incluyen, además de todas las comidas y las bebidas, tratamientos diarios de spa y actividades como excursiones en bicicleta, prácticas de vela o buceo en bancos de peces tropicales.

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