Los amantes del surf tienen en el País Vasco Francés uno de sus puntos de encuentro, con kilómetros de playas surfeables y aptos para practicar otros deportes acuáticos, como el stand up paddle o el longboard.

Apenas 12 kilómetros separan San Juan de Luz de Hendaya, la primera ciudad que nos encontramos en Francia si entramos por la localidad vasca de Irún. Un paseo por la región de Aquitania que se puede realizar tanto por el interior como por la costa, incluso practicando en el segundo caso deportes acuáticos como el surf o el stand up paddle, por citar algunos. En Código Único te proponemos un recorrido para disfrutar de un surf trip de lujo en el País Vasco Francés.

Empezando por arriba, por San Juan de Luz, la parada obligatoria está en alguna de sus dos playasErromardie, perfecta para los aficionados al surf, y Lafiténia, cuya orilla recta de 100 metros es comparada por más de uno con la famosa Bells Beach australiana. De hecho, esta imponente playa acoge numerosas competiciones de prestigio internacional.

Viajando hacia el sur, la siguiente parada recomendada es Guéthary, un pequeño y tranquilo pueblo antaño especializado en pesca ballenera y reconvertido hoy en estación balnearia. Y parada obligatoria para quienes practican surf. Sus dos playas, la kilométrica Parlementia -donde cada vez se practica más el longboard– y Cenitz, con tres tipos de olas diferentes para todos los niveles, son el mejor reclamo para los amantes del mar y de la naturaleza.   

Siguiendo con el viaje hacia Hendaya, la siguiente parada es Urrugne (Urruña en castellano), donde en días de fuerte oleaje puede aparecer la gran Belharra, una ola de entre 8 y 15 metros que se forma a 2 kilómetros de la costa, en el noroeste de la bahía de San Juan de Luz entre Socoa y Hendaya. Fue surfeada por primera vez en noviembre de 2002, aunque cogerla no es lo habitual: sus exageradas dimensiones han provocado que en 12 años los surfistas solo se hayan atrevido con ella menos de 20 veces.

Y una vez en Hendaya, lo suyo es disfrutar de sus 3 kilómetros de playas de arena fina, bordeadas por casas neo-vascas de interés cultural, y de la emblemática silueta de las rocas gemelas Les Deux Jumeaux. Según TripAdvisor, la playa está considerada la sexta más bella de Francia.

Además, Hendaya es también un destino familiar, gracias a su bahía protegida, su centro de talasoterapia y la su amplia oferta de actividades náuticas. Su puerto, el segundo más importante de Aquitania, es el mejor reclamo para los amantes de la vela. Y su castillo, Chateau de Abadía, a cuyo parque se puede acceder, es el mejor recibimiento que nos puede dar la ciudad.

El recorrido entre San Juan de Luz y Hendaya va pegado al mar a partir de Socoa, ofreciendo unas de las mejores vistas de la bahía que se pueden encontrar. Es lo que se conoce como la Route de la Corniche. En su recorrido nos encontraremos, entre otras cosas, con la casa donde nació el músico Maurice Ravel en 1875, el Fuerte de Socoa (obra de Enrique IV), el Búnker de la Cornisa (edificado en 1940 por tropas alemanas) o el citado Castillo de Abadía, construido por el arquitecto Viollet –Le Duc entre 1864 y 1879 para el erudito explorador, etnólogo, geógrafo y hombre de ciencias, Antoine d’Abbadie. 

Surf Trip: dónde comer y beber

La oferta gastronómica en este recorrido está abierta a todos los paladares. Y lo mejor: no hace falta moverse de la playa para disfrutar de un buen bocado.

Así, la playa Erromardie de San Juan de Luz están La Guinguette y Le Bistrot du Mata, dos bares-restaurante frente al mar con tumbonas, donde perder la noción del tiempo disfrutando de las tapas locales y de la puesta de sol. Por su parte, el Lafiténia está Le Xibao, foodtruck que ofrece unas vistas de lujo a Pirineos y al mar, donde se puede comer algo (sin demasiadas pretensiones) o reunirse con los surfistas al caer el día para disfrutar de una velada diferente. 

En Parlamentia, ya en Guétary, está L’hétéroclito, un restaurante con vistas al océano cuya decoración no deja indiferente: una reproducción del esqueleto de una ballena a escala real preside en comedor, donde se sirve comida local. Y para raciones, el Kolstadea, en primera línea de mar.

Si optamos por Cenitz la recomendación es Le C, un lugar boho-chic con unas vistas increíbles y tumbonas sobre el césped frente al mar, en el que también se puede cenar en una exquisita terraza. Los más informales pueden optar por la foodtruck Le Balda, un sitio cool con música ubicado a pie de playa, donde pasar un rato distendido y picar algo.

Y luego, si nos quedan días libres, siempre nos podemos acercar a Cataluña para culminar nuestro viaje practicando el enoturismo en las más bellas cavas del Penedés. El broche perfecto a un viaje de lujo.