El sueño de Sissí y Francisco José

¿Aborreces la idea de dormir en un simple hotel? Pues no lo dudes: la Suite Imperial del Schönbrunn Palace, en Viena, es diferente a todo lo que te imaginas.

POR ANAÏS OLIVERA

No todos los días se duerme en un palacio protegido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad. Ni tampoco se descansa en una suite de 167 metros cuadrados con dos acogedores dormitorios y un laberinto de salones de apoyo, pasillos y salones. Pero hay un lugar donde es posible hacerlo: la Suite Imperial del Schönbrunn Palace, en Viena, que un día fue el hogar del emperador Francisco José y su amada emperatriz Elisabeth, que la actriz Rommy Schneider y la magia del cine convirtieron en Sissí.

Pero esta estancia es mucho más que una suite de lujo. Es la posibilidad real (en todos los sentidos) de que te sientas como un emperador: despertarte en una cama con dosel, tener un mayordomo a tu disposición, un cocinero que te prepare el desayuno, la comida y la cena o dar un paseo o contemplar desde la ventana del dormitorio principal las extraordinarias vistas de los jardines del palacio –por los que Sissí paseaba a caballo–son algunos de los inusuales detalles con los que aquí se encuentran los huéspedes.

En la tercera planta de este palacio, conocido con ‘el Versalles vienés’, el destino turístico más visitado de la capital austríaca con casi tres millones de visitantes por año, se encuentra la suite imperial. La suite, que puede reservase en la página de Austria Trend Hotels, está decorada al estilo neo-rococó, conocido también en la corte austríaca del siglo XIX como el “estilo de María Teresa”, en referencia a la emperatriz austríaca que ordenó la ampliación del palacio a partir de 1743. Destacan sus muebles en color blanco y oro cubiertos con tejido damasco rojo, característico de la época y que también se pueden apreciar en el resto del palacio.

Pero todo este lujo tiene su precio; al menos, 4.900 euros por noche. Esa es la tarifa de la que parte el pack Imperial Suite, que ofrece una estancia de una noche en la suite, desayuno en la propia estancia, bienvenida VIP con flores, una botella de champán y ‘pettit fours’, cena con cocinero privado en la suite, un romántico paseo en un coche tirado por caballos, servicio de limusina tanto en Viena como desde y hacia el aeropuerto, una comida en los cercanos hoteles Savoyen Viena o Parkhotel Schönbrunn, una visita privada del palacio de Schönbrunn, barra libre con una selección de vinos de calidad superior austriaca , champán y aperitivos, prensa internacional en la puerta de la suite cada mañana…

Un poco caro, sí, pero no todos los días tiene uno la oportunidad de sentirse como un emperador.