Salvador de Bahía, la capital del carnaval

Los rincones de la ciudad brasileña, famosa por tener, quizá, el carnaval más grande y divertido del mundo, mezclan cultura colonial y africana

Por VÍCTOR GODED 

Al sur de Recife y al norte de Río de Janeiro, mirando hacia el sur junto al Atlántico, Salvador de Bahía debería ser una visita obligada en cualquier viaje a Brasil. Sobre todo si es carnaval, las fechas donde la capital de Bahía se viste de todos los colores de la paleta cromática y se echa a la calle entre batucadas que nada tienen que envidiar a las de la ciudad del Corcovado.

Por si no encajas el viaje con el carnaval, aquí te proponemos una guía para pasar dos días sin perderte lo fundamental de Salvador de Bahía, fundada a partir de Pelourinho, un punto Patrimonio de la Humanidad donde había una columna de piedra para castigar a los esclavos.

Aunque ya no haya tal monumento, el lugar es nuestro primer punto de visita, que debe seguir por el Forte de Santa María, una fortaleza junto al mar, el Elevador Lacerda, sobre el que asomarse a la ciudad y al azul turquesa del Atlántico. Para comprar productos locales, conviene probar los más de 8.000m cuadrados del Mercado Modelo, antes de visitar la colonial Iglesia de la Orden Tercera de San Francisco.

Para el segundo día, el Palacio de Río Branco, sede del Gobierno en el siglo XVI, cuando Salvador de Bahía fue la primera capital colonial, la Iglesia de San Francisco o el Largo do Campo Grande. Cuando nos hayamos cansado de caminar entre los árboles centenarios del parque, solo queda recuperar fuerzas con el bollo frito acarajé y tumbarse en la Playa da Barra. 600m de extensión son más que suficientes para que se te quiten las ganas de abandonar Salvador de Bahía.