Futurista, rompedora, inteligente y sin miedo a la novedad. Así es la capital europea de la arquitectura. Y los proyectos sorprendentes se suceden a tal velocidad que Róterdam siempre tiene algo nuevo que mostrar.

Por SERGIO MUÑOZ

El skyline de Róterdam poco tiene que ver con el de la mayoría de las ciudades de Europa. En la segunda ciudad de Holanda y principal puerto del continente no sobresalen las puntiagudas torres de la catedral sobre tejados decimonónicos. Róterdam es rectilínea, puro hormigón, acero y cristal, dura, angulosa… y fascinante. Preside su perfil el puente de Erasmo, obra de UNstudio y emblema de la ciudad.

Inaugurado en 1996, es una impresionante estructura de 800 metros de largo con un único pilar de 139 metros de alto sobre las aguas del río Nuevo Mosa. Cuarenta cables de acero, a modo de arpa, sostienen el peso de la construcción. Junto al puente, los rascacielos del futurista barrio de Kop van Zuid acentúan el carácter ultramoderno de Róterdam. Antigua zona industrial, este área a la orilla del río se está transformando en una ciudad vertical donde se acumulan torres firmadas por arquitectos estrella.

Sobre todas destaca el edificio De Rotterdam, obra de Rem Koolhaas —el gran gurú de la arquitectura de la ciudad—, inaugurado en 2013. Con sus 160.000 metros cuadrados de oficinas, apartamentos y restaurantes distribuidos en tres torres conectadas, De Rotterdam es el edificio más grande de Holanda. Una mole gigantesca que, sin embargo, destila elegancia y sutileza. Cerca se elevan la torre Maastoren —el edificio más alto del país, con 161 metros de altura— y otros proyectos firmados por galácticos como la KPN Tower de Renzo Piano, el World Port Center de Norman Foster o la Torre New Orleans de Álvaro Siza Vieira.


Galácticos como Renzo Piano, Siza Vieira o Norman Foster le han cambiado la cara a Róterdam


Róterdam quedó arrasada por los bombardeos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Pocas construcciones quedaron en pie. Entre ellas, el ayuntamiento, la iglesia de San Lorenzo, la Casa Blanca de Róterdam —cuando se construyó en 1898 era, con sus 10 plantas, el primer rascacielos de Europa—; el Museo Chabot, un bello ejemplo del estilo de entreguerras, y la fábrica de envasado de té, café y tabaco Van Nelle.

Róterdam, el laboratorio europeo del diseño 3

El Café Dudok es uno de los iconos arquitectónicos de Róterdam.

Proyectada en 1927 por los jóvenes arquitectos Leendert van der Vlugt y Mart Stam, la factoría es uno de los mejores ejemplos de arquitectura industrial del siglo XX. En 1932, Le Corbusier la definió como «el más bello espectáculo de la era moderna». Acero, cristal, luz natural y grandes espacios diáfanos… todas las características de la arquitectura actual ya estaban en Van Nelle. Hoy alberga un centro de actividades comerciales y diseño y, desde 2014, el edificio es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Tras la contienda, Róterdam se vio obligada a revivir de sus cenizas y se convirtió en un banco de pruebas del diseño más vanguardista. Desde finales de los años 70, la ciudad ha seguido un plan de remodelación y se ha convertido en la capital europea de la arquitectura. Róterdam es a esta disciplina lo que París a la moda, una urbe llena de ideas, en constante transformación y sin miedo a poner en práctica los proyectos más rompedores. La ciudad es, también, cuna de algunos de los estudios más aplaudidos del mundo, como MVRDV, West 8, Team CS —creadores de la remodelada Estación Central de ferrocarriles y su cubierta en forma de punta de flecha— o el Office for Metropolitan Architecture (OMA), alma máter de Rem Koolhaas.


Tras la Segunda Guerra Mundial, la ciudad se convirtió en un banco de pruebas del diseño


 Un recorrido por los hitos arquitectónicos de Róterdam bien puede empezar por las Casas Cúbicas (Kubuswoningen), quizá el proyecto más reconocible de la ciudad. Piet Blom ideó a principios de los años 80 esta urbanización extraña y fascinante, donde las viviendas son cubos inclinados 45 grados. Una de las casas, el Kijk-Kubus, está habilitada para que los curiosos puedan conocer el interior de estas construcciones.

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La fábrica Van Helle es uno de los hitos arquitectónicos de esta capital del diseño y la vanguardia. En 2014 fue declarada como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Otro de esos proyectos  imperdibles de Róterdam es el Kuntshal. Este museo inaugurado en 1992 es una obra icónica de Rem Koolhaas y su equipo de la OMA y uno de los mejores ejemplos de la arquitectura europea reciente. Todo en este edificio rompe moldes: el suelo inclinado que guía a los visitantes por los espacios expositivos, la galería principal que flota sobre la calle, la viga de acero de color naranja que sobresale del tejado, el uso de materiales industriales en los acabados… Y si se necesita un respiro después de explorar tanta desnudez formal, no lejos del Kunsthal está el Café Dudok. Diseñado en 1945 por W. M. Dudok para la sede de una aseguradora, es un buen ejemplo de arquitectura moderna de mediados del siglo XX y, además, es famoso por su tarta de manzana.

El Markthal es uno de los últimos grandes proyectos inaugurados en la ciudad y se ha convertido en una atracción turística por su diseño rompedor. Abrió sus puertas en 2014 y es el mercado cubierto más grande de Holanda. La bóveda del interior es una vidriera de 11.000 metros cuadrados obra de Arno Coenen donde alimentos y flores con efecto 3D parecen caer desde lo alto. Esta explosión de color está considerada la obra de arte más grande del mundo. Su nombre es El cuerno de la abundancia, pero muchos la denominan ya la ‘Capilla Sixtina de Róterdam’.