La ciudad carioca es mucho más que samba y carnavales. Bajo la sombra del Pan de Azúcar y el Cristo del Corcovado, Río de Janeiro está despertando al diseño más vanguardista gracias al empuje de unos Juegos Olímpicos que llegan en solo unas semanas.

POR SERGIO MUÑOZ

Como una gigantesca flor rara que se refleja en el mar, el Museo del Mañana (Museu do Amanha) se alza imponente sobre la bahía de Guanabara, en la zona portuaria de Río de Janeiro. Diseñado por el arquitecto español más internacional, Santiago Calatrava, e inaugurado en diciembre de 2015, el proyecto se ha convertido en uno de los símbolos de la transformación de Río de Janeiro, y quedará como uno de los principales legados arquitectónicos de los Juegos Olímpicos de 2016. Denominar ‘flor rara’ a este edificio blanco y volátil, y a su prominente cubierta, no es una metáfora: su estructura está inspirada en la bromelia, una planta tropical que crece en las selvas de Brasil.Río de diseñoEl Museo del Mañana, obra de Santiago Calatrava e inaugurado en diciembre de 2015, es la última ‘adquisición’ de la ciudad carioca.

 

El Museo del Mañana es un homenaje a la ciencia y la tecnología, y también pretende documentar el paso del hombre sobre la Tierra. El recorrido por el interior, lleno de pantallas, proyecciones y actividades interactivas, se estructura alrededor de cinco preguntas: de dónde venimos, quiénes somos, dónde estamos, a dónde vamos y cómo queremos ir.

El Museo del Mañana, recién inaugurado, es un homenaje a la tecnología.su propósito es documentar el paso del hombre sobre la tierra

El edificio, con un coste de 60 millones de euros, es una suerte de ecosistema sostenible. «Los jardines tienen plantas escogidas de la floresta atlántica, que es patrimonio de la humanidad, para que los jóvenes se den cuenta de su importancia; filtramos y usamos el agua de la bahía para enviar el mensaje de que algún día estará completamente limpia… es una arquitectura que habla», explicó el propio Santiago Calatrava durante la inauguración del edificio.

Enfrente del Museo del Mañana, al otro lado de la Praça Mauá, se alza el también nuevo y vanguardista Museo de Arte de Río de Janeiro (MAR), inaugurado en 2013. Al contemplarlo de cerca, lo primero que sorprende es la ingeniosa tramoya arquitectónica que lo sustenta. El estudio carioca Bernardes+Jacobsen integró bajo un mismo voladizo con forma de ola dos edificios de estilo totalmente diferente: el Palacete Don João VI, de principios del siglo XX y de estilo señorial inglés, y la que fuera la primera estación de autobuses de Río de Janeiro, de 1940. Los dos bloques fueron renovados y, ahora, en las cuatro plantas del edificio del Palacio se encuentran las ocho salas de exposiciones, mientras que la antigua estación alberga la Escuela de la Mirada (Escola do Olhar), cuyo objetivo es capacitar a los docentes de la ciudad para que integren el arte en las escuelas.

Río de diseño 1Óscar Niemeyer diseñó el Museo de Arte Contemporáneo al cumplir los cien años. Está situado al borde de un acantilado, al fondo del cual hay una playa.

 

Porto Maravilha

El Museo del Mañana y el MAR son dos de los pilares que apuntalan un proyecto aún más ambicioso, quizá el más grande que ha acogido Río de Janeiro en las últimas décadas: Porto Maravilha. El puerto de Río de Janeiro es parte esencial de la historia de Brasil. Desde aquí salían hacia Portugal, la metrópoli, los cargamentos de azúcar y piedras preciosas. Aquí llegaban los esclavos africanos para trabajar en los campos. Y de sus ritmos del otro lado del mar y de sus barrios miserables surgió la samba, la música carioca por excelencia y uno de los emblemas de Brasil. Sin embargo, un olvido de décadas terminó deteriorando la zona portuaria. Por eso, en 2009 las autoridades cariocas decidieron recuperarla para el disfrute de los habitantes de Río y las obras comenzaron en 2011. Para ello, han cambiando la fisonomía de 5 millones de metros cuadrados de terreno. Se han eliminando las saturadas autovías que impedían ver el mar y se han sustituido por modernos tranvías y por túneles. También se han trazado 17 kilómetros de vías ciclistas y 60.000 metros cuadrados de parques y zonas verdes. Las autoridades de Río confían en que este nuevo proyecto sea un catalizador de la zona y que de aquí a un tiempo crezcan, como otras ‘plantas raras’, rascacielos, centros comerciales y hoteles.

Lujo con sabor carioca

Cualquiera que se adentra en la megalópolis carioca descubre enseguida una ciudad poliédrica, llena de contrastes –para bien y para mal–, que también se reflejan en su arquitectura. Hay lugar para el futuro y para el pasado. Nos encontramos vanguardistas genialidades arquitectónicas como el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói, ese platillo volante que mira la ciudad desde lejos, al otro lado de la bahía, obra del genial Óscar Niemeyer, o el aroma de otros tiempos que destilan establecimientos como la Confeitaria Colombo. Fundado en 1894, este café forma parte de la historia de Río de Janeiro, y para muchos es uno de los más bellos del mundo. Colombo es uno de los mejores exponentes del Art Nouveau carioca. Con el paso de los años, al salón principal se unieron un salón de té y un segundo piso, donde se encuentra el Restaurante Cristovão. Déjese caer por aquí porque su repostería es exquisita.

Río de diseño 2Le Maison parece más una residencia privada que un hotel.

 

El contraste de Río de Janeiro lo encontramos también en sus establecimientos de gama alta. El Hotel Santa Teresa, en pleno corazón de la ciudad, permite al viajero hospedarse en una antigua hacienda colonial con maravillosas vistas de la bahía y del centro de Río de Janeiro. Los acabados de las 43 habitaciones –maderas exóticas, fibras naturales, pizarra dorada…– le dan un toque de distinción. El hotel cuenta también con un espectacular spa, un restaurante que reinterpreta la cocina brasileña y un lounge bar Dos Descasados diseñado por la artista carioca Zemog.

El Museo de Niterói, obra de Óscar Niemeyer, tiene forma de platillo volante y da la sensación de que mira a Río de Janeiro desde la distancia

Con el sabor de lo clásico, en plena playa de Copacabana, el Belmond Copacabana Palace es uno de los hoteles más emblemáticos de Río de Janeiro. Abrió sus puertas en 1923, y estrellas del Hollywood mítico como Marlene Dietrich u Orson Welles se hospedaron en sus habitaciones de estilo art decó. Las siete suites Penthouse, ubicadas en el sexto piso, están decoradas con obras de arte y telas francesas, y cuentan con una terraza privada con increíbles vistas sobre la ciudad. Su restaurante Mee tiene una estrella Michelin.

Río de diseño 3El Museo de Arte Moderno, con sus constantes instalaciones,es obra del arquitecto Alfonso Reidy.

 

Para los que prefieren algo más íntimo, la cadena hotelera By Dussol cuenta con algunos establecimientos extraordinarios para pocos huéspedes en Río de Janeiro. Ubicado en el área de Gávea, a solo 10 minutos en coche desde la playa de Ipanema, La Maison es uno de los alojamientos emblemáticos de la firma. Con un estilo bohemio reinventado al gusto del siglo XXI, el establecimiento cuenta solo con cinco exclusivas habitaciones, cada una ambientada en un lugar del mundo: India, China, Brasil, Francia y Estados Unidos. Y a solo media hora en coche desde Ipanema, la cadena posee otro establecimiento: el hotel La Suite, todo un oasis de exclusividad en medio de un paisaje marino que quita el aliento. El alojamiento, rodeado de exuberantes jardines y con enormes ventanales sobre el mar, ocupa una mansión construida en 1968 y rediseñada totalmente. Cada una de las siete suites cuenta con vistas de 180º sobre el océano, la playa de Ipanema, el bosque de Tijuca, el Cristo de Corcovado y las Islas Cagarras.