Los objetos, por muy preciados que sean, acaban cogiendo polvo, pero una experiencia no se olvida. Por eso, desde Código Único te proponemos seis planes para regalar o autorregalarse en Reyes, desde la tranquilidad rural a la adrenalina del deporte de riesgo.

Por ISMAEL PÉREZ

1. Asistir al Concierto de Año Nuevo…de 2019

Si el pasado 1 de enero te entró una sensación de envidia al ver a los elegantes asistentes al Musikverein dando la bienvenida al 2018 escuchando las obras de los Strauss, que sepas que aunque tengas que esperar casi un año para el siguiente Concierto de Año Nuevo, hay posibilidades de asistir en 2019. Eso sí, toca registrarse en la página web, solicitar un máximo de dos entradas antes del 28 de febrero y cruzar los dedos para resultar agraciado en el sorteo entre todas las peticiones de marzo, por lo que toca aplazar el regalo. Si no llegas al famoso concierto, siempre queda el Ensayo General, el 30 de diciembre, o el de Nochevieja, en la tarde del 31. Los precios, de los 35 € al fondo de la sala y de pie hasta los 1.090 € de los asientos con mejor visibilidad de la platea.

2. Dejarse la voz en el Mundial de fútbol

Para un auténtico futbolero no hay mejor regalo de Reyes que poder acudir al gran evento de este 2018, el Mundial de Rusia. El proceso no es precisamente sencillo y tampoco Melchor, Gaspar y Baltasar pueden asegurar al 100% el regalo el día 6, pero es la hora de sumergirse en el procedimiento. Hasta el 30 de enero estamos en la segunda fase de venta por sorteo aleatorio, entre el 13 de marzo y el 3 de abril se venderán por orden de solicitud y, para desesperados o despistados, quedan las entradas de última hora por orden de solicitud y durante el mismo Mundial (14 de junio-15 de julio). Ya se han solicitado más de 2.300.000 entradas, con precios muy amplios desde los 18 € de los peores asientos en la fase de grupos a los 957 € en los más privilegiados de la final. Para el que quiera seguir a España (hay entradas individuales, de equipo o de sede), apunten fechas: viernes 15 de junio ante Portugal en Sochi, miércoles 20 ante Irán en Kazan y lunes 25 ante Marruecos en Kalingrado.

3. Dormir en un castillo en medio de la Meseta

Tener una experiencia real del final del Medievo más allá de pasear por los omnipresentes mercadillos no exige viajar demasiado lejos. En concreto a los alrededores de Topas, un pequeño municipio salmantino, donde se alza el castillo del Buen Amor, un espectacular edificio del siglo XV (y con restos del XI) y fácilmente accesible desde la autovía Ruta de la Plata donde disfrutar de un fin de semana de turismo rural de lujo. El Buen Amor, además de un lugar con historia (aquí se alojó Fernando II de Aragón) cuenta con torres, un laberinto francés, salones regios, una más moderna piscina en el jardín y está rodeada de viñedos. Los precios no son prohibitivos, de los 97€ de la habitación paso de guardia a los 300€ con alojamiento y desayuno de una noche en la gran suite. Los extras incluyen desde desayuno en cama hasta servicio de mayordomo.

4. Probar la cocina de Berasategui

Para paladares exquisitos pero con gusto por la cocina clásica, un gran regalo de Reyes es la experiencia de degustar los platos de Martín Berasategui en su restaurante de Lasarte-Oria, en las afueras de San Sebastian. Para los que gusten de la variedad, el famoso cocinero vasco ofrece un menú degustación de 225€ que incluye desde sus recientes creaciones como el crujiente de ruibarbo con tartar de atún Balfegó y gel de yuzu o la tortilla ‘Galo Celta’ de jamón y trufa al milhojas caramelizado de anguila ahumada, foie gras, cebolleta y manzana verde. Ostras, merluzas, cigalas, pichón, espárragos…no son pocos los ingredientes de Berasategui en sus creaciones. Eso sí, para disfrutarlos hay que reservar a partir del 14 de marzo, ya que en invierno el restaurante descansa por vacaciones.

5. Relajarse en un spa junto al mar

Unas horas o unos días en un spa es un clásico del regalo experiencia. Y mejora junto al mar, por eso nuestra propuesta para estos Reyes es viajar hasta el oeste de Chipre, al lujoso hotel Anassa, aprovechar así para visitar esa isla tan desconocida y visitar el Parque Nacional de la Península Akamas o los Baños de Afrodita. Desde las preciosas y sobrias habitaciones del Anassa se puede disfrutar del inmenso azul del Mediterráneo antes de sumergirse en el Thalassa Spa, considerado uno de los mejores del continente. Entre sus piscinas construidas entre columnas y bajo la luz natural se puede disfrutar de la Thalassoterapia basada en la curación gracias al clima, el agua marítima o las productos derivados de las algas, de masajes de aromas, reflexología o de piedra caliente y de tratamientos faciales. En total son 18 salas de tratamiento, baños de vapor, chorros, piscina de agua salada, cancha de squash, gimnasio yoga o cocina saludable. Un fin de semana con todo los servicios para una pareja sale desde 1.422 en la habitación con vistas al jardín, aunque la cifra para acudir en familia y disfrutar de una residencia privada dentro del complejo puede elevarse por encima de los 10.000€.

6. Lanzarse al vacío sobre el Golfo de Roses

Los amantes del riesgo agradecerán una sorpresa como la de lanzarse en paracaídas sobre el paisaje de la Empuria Brava y la Costa de Roses, en el norte de Girona. La Tierra del Cielo de Skydive Empuriabrava ofrece una experiencia premium de paracaidismo en el que no compartes avión más que con quién tu quieras. Solo el que se lanza, el instructor y el cámara y, además, desde 5.000 metros de altura, un salto mayor del habitual entre los practicantes de este deporte. El paquete incluye por un precio de 600€ el vuelo exclusivo, el reportaje de vídeo y fotografía en alta definición del salto y las vistas, una camiseta de recuerdo y una donación a una ONG en una experiencia de 3 horas.