Verdes eternos. Abrumadores paisajes que se asoman al mar a través de espectaculares fiordos. Naturaleza salvaje. Y decenas de leyendas de seres mágicos. Así es Noruega, un país agreste y asomado al océano que hemos recorrido de costa a costa. Pero no en un crucero, sino al volante del nuevo Range Rover Velar. ¿Te vienes?

Por PEDRO BERRIO

Si tuviéramos que describir Noruega en cifras podríamos decir que sus 323.000 km2 de superficie están formados por más de 50.000 islas, que cuenta con más de 81.000 km de costa y que su población no llega a los 5,5 millones de habitantes. Con tan escasa densidad de población y una importante conciencia medioambiental, Noruega es un referente en cuanto a conservación de su patrimonio natural. Una joya.

Otra joya es el Range Rover Velar, el cuarto miembro de la familia que ofrece una nueva visión del concepto Range. De hecho, Velar —del latín velare, ocultar, envolver— es el nombre en clave que se utilizó en los primeros prototipos del Range Rover y que empezaron a probarse en 1967, tres años antes de su lanzamiento. Mide 4,80 m de largo y es casi igual de alto que el Evoque, por lo que sus proporciones son completamente distintas a las del resto de modelos de la marca.

Eso sí, su diseño es más espectacular, con una reinterpretación del estilo Range Rover pero con todos los elementos que identifican a los modelos del fabricante británico. Ahora sus formas son más redondeadas; su aerodinámica, sobresaliente; la tecnología láser ha llegado a sus estilizados faros y los tiradores de las puertas quedan enrasados en la línea de la carrocería para emerger cuando nos acercamos al nuevo Velar.


Sencillez y elegancia

El Range Rover Velar combina el techo flotante y la línea continua de la cintura, propia de los modelos de Range Rover, con una simplicidad caracterizada por formas puras y redondeadas.


Nuestro recorrido de más de 600 km por el oeste de Noruega comienza en la pequeña ciudad de Molde y termina en la turística Alesund, las dos en la provincia de More og Romsdal. La red de carreteras de Noruega cuenta con más de 18.000 puentes y 900 túneles, además de innumerables ferrys, que en ocasiones son la única forma de saltar en coche entre las islas. Y todo ello pasando con una sorprendente rapidez desde el nivel del mar hasta los casi 900 m altitud.

Para este recorrido contamos con un Range Rover Velar 3.0D First Edition, un V6 Diesel con 300 CV de potencia y cambio automático de ocho velocidades en una combinación de gris metalizado –Silicon Silver– con techo negro y aplicaciones en color cobre en las tomas de aire del capó y las aletas. El Range Rover Velar estrena una nueva tapicería ecológica como alternativa al cuero desarrollada por la empresa danesa Kvadrat. Está formada por un tejido de lana en los laterales de los asientos y una parte de los paneles de las puertas, mientras que la zona central de los asientos está realizada en una antelina de color crema elaborada con botellas de plástico recicladas.

El salpicadero del Velar cuenta con tres enormes pantallas, dos de ellas táctiles. Con la inferior, de 10 pulgadas, se controlan dispositivos como el equipo de música, la configuración de la suspensión, los modos de conducción o la climatización.


El Velar del vehículo cuenta con tres pantallas, dos de ellas táctiles, que controlan desde la música a la suspensión.


Nuestra primera parada es Trollstigen, escalera de los troles, en noruego.  El desnivel medio de este puerto de montaña es del 9% y tiene once curvas de 180º, además de un antiguo puente que pasa por encima de la preciosa cascada Stigfossen, de 320 metros de altura. En la Escalera de los troles hemos puesto a prueba la nueva dinámica de conducción del Velar, mucho más ágil y deportiva, con un tacto más preciso y una forma de ‘pisar’ en la carretera que marca la diferencia con cualquier otro Range que hayamos conducido, algo a lo que contribuye su centro de gravedad más bajo y su menor peso, unos 200 kilos más ligero que un Range Rover Sport. La suspensión neumática, los amortiguadores de dureza regulable y la tracción total, además de una dirección con un tacto excelente por precisión y nivel de asistencia, son los responsables de que, además de esa agilidad, se consiga un alto nivel de comodidad.

En nuestra segunda jornada dejamos de bordear los fiordos para atravesarlos en ferry. Nuestro destino es la estación de esquí de Strandafjellet, a 1.200 m de altitud sobre el fiordo Stranda. En medio de un paisaje casi lunar, sin vegetación, ascendemos por las interminables y empinadas pistas de grava y piedras sueltas que serpentean por debajo del telecabina. El Velar no tiene reductora ni en opción, pero su excelente motor y el sistema de tracción combinados con todos sus dispositivos electrónicos —Terrain Response 2, All TerrainProgress Control— hacen que sea innecesaria.

Desde aquí, nuestro destino es la ciudad de Alesund, construida sobre siete islas y que tras un devastador incendio en 1904 fue reconstruida con el estilo imperante en la época, el Art Nouveau, que le confiere un aire único. El recorrido llega a su fin y el aeropuerto de Alesund es la última parada. Desde aquí nos separan cuatro horas de vuelo para regresar a los sofocantes 38 ºC de Madrid con el anhelo de volver pronto.


Noruega de costa a costa: la ruta de los troles

Un Rage Rover de nueva era

El Velar es una reinterpretación del SUV de lujo, con unas proporciones compactas sin perder espacio interior. Está a la venta con tres motores diésel de 180, 240 y 300 CV y tres de gasolina de 250, 300 y 380 CV, todos con tracción total y cambio automático de ocho velocidades, en cuatro acabados más la serie limitada First Edition, disponible con los dos motores más potentes de gasolina y diésel. Los precios van de los 60.250 a los 124.750 euros.

Compacto sin perder espacio

La menor altura del Velar no repercute en una pérdida de espacio en el maletero, con 673 litros de capacidad. En el interior se tiene la misma sensación de amplitud y luminosidad que caracteriza a todos los Range Rover.