Finlandia: 100 años de la independencia que sacudió al mundo

La Revolución de Octubre sacudió los cimientos de un mundo antiguo. Cayeron los zares y nació la Unión Soviética. Y Finlandia conoció la independencia que suecos y rusos le habían negado durante siglos. El país está de centenario, ¿qué mejor ocasión para rendirse a la llamada del norte?

Por RODRIGO PADILLA | Fotos: D.R. / Alamy / Nature Photo Library

Haber sobrevivido a semejante periplo histórico es uno de los motivos de que los finlandeses celebren con tanto entusiasmo los cien años de su independencia. Haberlos alcanzado convertido en un país modélico es otro. Este antiguo pueblo de pescadores y campesinos, aferrados a un entorno tan hermoso como duro y a un idioma tan exótico como enrevesado, ha sabido construir una sociedad próspera que encabeza todos los ránkings de desarrollo humano. Ahora, con el otoño, llega la oportunidad de conocer la Finlandia de los ocres y los primeros fríos, y pronto la de los paisajes blancos y los cielos encendidos. Y de compartir con los finlandeses una buena sauna, una jornada de esquí o tiendas y, sobre todo, la alegría de su cumpleaños y su forma de disfrutar la vida y la naturaleza.

Cien años de independencia: el mejor cumpleaños de su historia

El epicentro del seísmo que llevó a la independencia del país se situó en la cercana San Petersburgo. De los escombros de la Rusia zarista surgió la Unión Soviética y también una Finlandia libre casi mil años después. Ya no era la Österland integrada en el reino de Suecia hasta 1809 ni tampoco el Gran Ducado gobernado por los zares, sino una república independiente obligada a guardar un difícil equilibrio entre el este y el oeste. El 6 de diciembre cumple 100 años con una agenda que no deja de crecer, fiel al lema elegido para la celebración: «Yhdessä».

Helsinki: la indiscutible capital del bienestar

Pequeña y ordenada, rodeada de agua y cubierta de verde, con un animado ambiente callejero que busca refugio en los bares y cafeterías durante el invierno, la capital es un compendio de las virtudes del país y de su gente. Las calles más concurridas y las principales atracciones, como la capilla del Silencio o el elegante parque Esplanadi, se concentran en torno al puerto, mientras que al norte se encuentra el nuevo barrio de moda, Kallio. Cruzar a la fortaleza de Suomenlinna o al museo al aire libre de Seurassari permite disfrutar de las mejores vistas de la ciudad.

Naturaleza: siempre mejor al aire libre

Omnipresente e incontenible. Apabulla con sus bosques infinitos, sus lagos innumerables y una fauna que incluye una importante población de osos pardos y variedades endémicas. Reúne 40 parques nacionales, tan distintos como el de Nuusksio, junto a Helsinki; el de Koli, con sus vistas sobre el lago Pielinen; o el de Oulanka, ya en el sur de Laponia. Pero lo mejor es que se trata de una naturaleza vivida: los finlandeses levantan sus cabañas de madera casi en cualquier rincón, navegan entre sus mil islas, recorren los bosques en busca de bayas o setas y, cuando caen las primeras nieves, se calzan los esquíes y salen a contemplar ese regalo que es la aurora boreal.


Finlandia reúne nada menos que 40 parques nacionales


Sauna: un placer para gozar en compañía

En Finlandia hay tres millones de saunas, más que coches. Y no es solo sudar en un cuarto lleno de vapor. Aquí tiene más de ritual compartido con la familia o los amigos. Lo normal es que se acompañe con unas cervezas o una sidra, o incluso con unas salchichas asadas sobre la estufa. Eso sí, nunca se pierde el ambiente de íntimo relax. El efecto purificador del vapor se multiplica si va acompañado por los golpes de vasta: los azotes con este ramillete de hojas de abedul activan la circulación y dejan un olor impagable.

Gastronomía: el auténtico sabor del norte

Su escena gastronómica pasa por un momento de esplendor gracias a la combinación de vanguardia y tradición. En Finlandia, tradición significa superar las limitaciones impuestas por el clima y aprovechar los productos disponibles: arenques frescos o en conserva, lucio y salmón, bayas, centeno y cebada, lácteos fermentados, carne de caza… Los platos más populares son los karjalanpiiraaka –una pasta– de centeno rellenos de patata o arroz y los kalakukko, una especie de hornazo de pescado, el reno con puré de patatas o dulces tan nórdicos como los pasteles de canela y la tarta de arándanos.


Rovaniemi, la capital de Laponia, es el hogar de Papá Noel


El largo invierno de Finlandia: una estación para todos los públicos

En estas latitudes, el final del corto verano implica la llegada de la oscuridad y la nieve. Y la hora de sacar los esquíes. Con sus más de 70 estaciones, una temporada que se prolonga seis meses y un inabarcable manto de nieve virgen, el país es el paraíso de los deportes de invierno y del turismo blanco: paseos en trineos de renos o perros, hoteles en medio del bosque nevado, tiendas tradicionales en Laponia, iglús transparentes para contemplar la aurora boreal… y excursiones a Rovaniemi para saludar en persona al mismísimo Papá Noel. En Finlandia, hibernar no es una opción.

Diseño: el carácter nacional hecho materia

La pasión finlandesa por el diseño viene de lejos y se extiende a todos los ámbitos de la vida. Cuenta con grandes figuras de la arquitectura o el interiorismo como Alvar Aalto o Eliel Sarinen, y multitud de nombres propios en el diseño de muebles, productos industriales, objetos domésticos o textiles. La simplicidad, la funcionalidad, el respeto al medio ambiente y el predominio de las formas orgánicas son señas de identidad que se pueden apreciar en las calles, edificios y, sobre todo, en las estupendas tiendas, galerías de arte y locales de ocio que florecen en las principales ciudades del país nórdico.