Con gesto amenazador. Así se fue Beethoven. Aquel marzo de 1827, Viena despidió a otro genio de la música.

POR RODRIGO PADILLA

Llevaba postrado desde su regreso a Viena. La estancia en casa de su hermano Nikolaus Johann en Gneixendorf, a pocos kilómetros Danubio abajo, había acentuado sus problemas crónicos de salud. El viaje de vuelta a la capital, en pleno invierno, terminó de complicar las cosas. Al llegar a su casa de la Schwarzspanierhaus, lo tendieron en la cama, de la que apenas se levantó en las semanas que le quedaban de vida. Admiradores y amigos se apresuraron a visitarle. Todo tenía ya el aire de una despedida inminente. Los últimos días los pasó sumido en la semiinconsciencia. Finalmente, en medio de una tormenta, un relámpago iluminó la habitación, seguido de un potente trueno. En ese momento, Beethoven abrió los ojos y levantó el puño con gesto amenazador. Luego, lo dejó caer y cerró los ojos para siempre. Una escena llena de dramatismo a la altura del personaje.Beethoven, final con timbalesPasqualatihaus. 

 

Ceño fruncido, labios apretados, mirada severa. En bronce, en mármol, en óleo… Esa es la imagen asociada a Ludwig van Beethoven, el compositor que consagró el romanticismo tras dejar atrás el clasicismo de Mozart, ese otro vienés de adopción con quien se disputa el trono del Olimpo musical. Igual que él, Beethoven fue un genio precoz, obligado por su padre a estudiar y practicar y exhibir su virtuosismo, un niño al que no le dejaron serlo. Su primer concierto lo dio en Colonia con siete años, a los 11 publicó su primera composición, a los 17 se marchó a estudiar a Viena por primera vez. Aquella liberación de la tiranía familiar fue breve: su madre murió, su alcoholizado padre fue encarcelado y tuvo que volver a casa, a Bonn, para cuidar de sus hermanos.Beethoven, final con timbales 6La Mayer am Pfarrplatz.

 

El regreso definitivo a Viena se produjo unos años después, gracias al apoyo de nobles mecenas. En la capital austriaca estudió con Haydn y Salieri, se consagró a la composición y comenzó a disfrutar del reconocimiento que tanto ansiaba, aunque la progresiva sordera, los problemas de salud y las recurrentes estrecheces económicas agriaron sus éxitos y labraron otro puñado de arrugas en su frente. Son muchos los rincones que recuerdan los 35 años que Beethoven pasó en la ciudad, como la Pasqualatihaus, donde compuso Fidelio y Para Elisa, la bulliciosa taberna Mayer am Pfarrplatz o la casa de la Döblinger Hauptstrasse que vio nacer la sinfonía Heroica, también los lugares donde estrenó, como la Redoutensaal de la Escuela Española de Equitación o el Theater an der Wien, además de monumentos y museos dedicados a un compositor que encontró en Viena el lugar perfecto para plasmar el caudal de notas que bullía en su tempestuoso interior.


Hace 190 años…

El 26 de marzo de 1827, en medio de una fuerte tormenta, moría Ludwig van Beethoven en su casa de Viena. Solo su hermano, su cuñada y un amigo le acompañaron en los últimos instantes de vida. Sin embargo, más de 20.000 personas acudieron a su funeral, celebrado tres días más tarde. Sus restos reposan en el cementerio central de Viena. 

Beethoven, final con timbales 7


Beethoven, final con timbales 1Ferdinand von Waldstein (1762-1823)

Aristócrata alemán, músico aficionado y conocido mecenas, apreció el potencial del joven Ludwig y ayudó a financiar sus estudios en la capital austriaca. 

Beethoven, final con timbales 2Ludwig van Beethoven (1770-1827) 

Alemán, de familia de origen flamenco, sus dotes llamaron la atención pronto. Dejó decenas de obras maestras. Destacan sus piezas para piano y, sobre todo, sus nueve sinfonías.

 

Fotos: Alamy/Getty Images