Multipremiado y calificado por National Geographic como «el alojamiento más sensible al medio ambiente de África», Earth Lodge ofrece los mejores safaris y unas suites de seis estrellas en la reserva de Sabi Sabi

POR ALBERTO E. PARRA

Antes de crear al hombre, los dioses trabajaron muy duro en el territorio que hoy ocupa Sudáfrica para situar en el mismo suelo todas las maravillas de la naturaleza. Así lo afirma, al menos, la tradición bantú. Y a la vista de lo que ofrece este territorio, la leyenda no miente: dos océanos, montañas y desiertos, tres mil kilómetros de playas, frondosos bosques, la sexta parte de las especies marinas costeras del mundo, una de cada diez flores del planeta, más especies de mamíferos que en toda América y el subsuelo más rico del orbe, con la mayor veta de oro del mundo –junto a Johannesburgo– y una miríada de minas de diamantes. Todo eso, y más, se concentra en la nación arcoiris. Pero esos atributos no debieron parecerles suficientes a los dioses, pues también regalaron a Sudáfrica maravillas naturales como el parque Kruger, el desierto del Kalahari o el espectacular escenario de Ciudad del Cabo y su costa, donde arriban cada agosto las ballenas en el encuentro de los dos océanos.

Sudáfrica es el único país del mundo en el que, en un solo viaje, es posible ver pingüinos, ballenas, tortugas, focas, tiburones y los big five de la sabana: león, leopardo, búfalo, elefante y rinoceronte. Es el paraíso.

La cercanía de los animales salvajes es un hecho, y no solo en la sabana. Los menos asustadizos se atreven a pasearse entre las suites.

La cercanía de los animales salvajes es un hecho, y no solo en la sabana. Los menos asustadizos se atreven a pasearse entre las suites.

Y en ese edén, en la provincia sudafricana de Mpumalanga, está una de sus joyas naturales, la reserva de caza de Sabi Sabi. Y en ella, uno de los lodges más lujosos del mundo: Earth, que desde su creación, hace ya una década, simboliza una nueva era en los lodges de lujo de Sudáfrica. Esculpido en una pendiente de la tierra, casi invisible en el paisaje, los especialistas de National Geographic lo describen como «el albergue más sensible al medio ambiente en África».

A la llegada, un pasillo semioculto lleva al huésped a un escenario subyugador: una visión ininterrumpida de la sabana hasta donde alcanza la vista. Tan hipnótica como las 13 suites de lujo en el estilo tradicional de los bush lodges que, utilizando solo materiales sostenibles de la propia reserva de Sabi Sabi, son obras maestras del arte y la innovación. Cada una tiene un diseño personalizado, con muebles realizados ex profeso para ella, piscina privada, cuarto de baño con fachada de vidrio, ducha interior y exterior y esculturas de madera del reconocido artista sudafricano Geoffrey Armstrong que añaden un poderoso toque mágico al lugar.

Earth y la reserva de caza de Sabi Sabi siguen la estela del primer lodge de lujo que se abrió en Sudáfrica, en la reserva de Mala Mala. Allí, los disparos cesaron en 1962, cuando el hijo del anterior propietario, Wac Campbell, decidió que había llegado el momento de cambiar las escopetas por las cámaras fotográficas. Dos años después, Michael Rattray y su esposa Norma adquirieron la propiedad y dieron un paso más, entonces absolutamente novedoso: crearon un alojamiento de lujo, el primero de su género en toda África, con un estilo y una manera de organizarse y trabajar que luego ha tenido infinidad de seguidores, tanto en Sudáfrica como en el resto del continente. Y con una receta bien sencilla: instalaciones de lujo y safaris fotográficos exclusivos en busca de animales únicos en el mundo.


Un ligero servicio de café y té con galletas y pastas, a las cinco de la mañana, precede al primer safari del día, el del amanecer


Safari, en suajili, significa viaje. Y viaje es sinónimo de fotografía. De ahí que no se entienda un safari sin fotografías.

Safari, en suajili, significa viaje. Y viaje es sinónimo de fotografía. De ahí que no se entienda un safari sin fotografías.

En Earth, cada día a las cinco de la mañana un ligero desayuno de té y café con galletas y pastas precede al safari del amanecer. Un ranger acompaña los pasos de los excursionistas hasta los vehículos, todorretenos descubiertos con un transportín en su parte delantera donde se sienta el rastreador, el especialista en seguir las huellas y otras pistas de los animales. Detrás, en la cabina, equipada con mantas y chubasqueros, van los huéspedes de Earth, que reciben indicaciones precisas del ranger de dónde se encuentran los animales para que disparen sus cámaras. Con algo de suerte será posible ver a los big five de la sabana, además de guepardos, perros salvajes y cientos de especies de animales, pájaros y plantas autóctonas.

Tras los clics y esa primera experiencia, tiempo para el desayuno y el relax a la espera del safari de la tarde, en el que se cumple escrupulosamente el mismo ritual.

Una de las suites de seis estrellas

Una de las suites de seis estrellas del complejo turístico.

Entre uno y otro, o al final del día, los privilegiados que ocupan sus 13 suites, todas con unas tremendas vistas del bush sudafricano, pueden pasar por su spa, que incorpora tratamientos con plantas y minerales locales; aplicarse en la meditación en su jardín zen, probar los vinos surafricanos de su bien surtida bodega, reposar en su biblioteca, cenar o tomar una copa al aire libre en su buma contemplando la sabana al anochecer, darse un baño en la piscina privada de cada suite o ponerse en forma en su fitness center. Sin prisas, solo disfutando de la estancia, del paisaje y, en ocasiones, de las visitas furtivas de los animales menos temerosos de la sabana.

La reserva de Sabi Sabi cuenta con otros tres lodges ofrecen experiencias similares, Selati Camp, Bush Lodge y Little Bush Camp. Pero ninguno como Earth Lodge representa la fusión de naturaleza y lujo.


Cómo llegar. La reserva de Sabi Sabi está prácticamente integrada en el Parque Nacional Kruger, en la provincia de Mpumalanga, al noreste del país. Está
500 km al este de Johannesburgo y 800 al noreste de Durban. Sin embargo, la vía de acceso más rápida es a través de Maputo, la capital de Mozambique, que está a solo 200 km.

exteriorsafari

Alojarse. El lodge cuenta con 13 suites (en realidad, casitas individuales), cada una con su piscina y con todos los servicios de un hotel de gran lujo. La más lujosa de todas es la Amber Suite, que destaca por su elegancia, sofisticación y lujo. Además de una enorme piscina privada – mayor que las de otras suites– dispone de servicio de comedor privado. Consta de un dormitorio doble con una magnífico cabecero de madera tallada, cuarto de baño con una enorme bañera de piedra en forma de huevo, zona de estudio, baño de vapor, cocina y comedor. La reserva en la Amber Suite incluye en el precio (a partir de 700 € por persona y noche) un Land Rover privado para la observación de animales salvajes, con conductor, ranger acompañante y rastreador.