Ya sea por negocios o por placer, los viajes en coche son la opción más elegida para trayectos de corta y media distancia. Y si bien es cierto que tienen muchas virtudes (libertad de movimiento y horarios, comodidad…), también lo es que pueden convertirse una auténtica pesadilla si no se tienen en cuenta ciertas consideraciones.

Por AINHOA PASTOR

Sí, los viajes en coche son, generalmente, mucho más placenteros que en cualquier otro medio de transporte. Sobre todo (obvio), para los amantes de la conducción. Pero requieren, por así decirlo, más esfuerzo. Y no solo por toda la atención que demanda la carretera, sino por una cierta preparación física (que no es que haya que hacer crossfit, pero al menos sí estar bien despiertos) para que el viaje no acabe en desastre.

En Código Único recopilamos 6 cuestiones a tener en cuenta para disfrutar aún más, y de verdad, los viajes en coche. Empezando por lo más lógico: no conducir con sueño.

  1. Ten sueños reparadores. De esos que te levantas con el cuerpo lleno de energía y la mente despejada. Porque si el estado del vehículo es importante a la hora de ponerse en carretera, el del conductor lo es aún más.
  2. Haz yoga on the road. No, no se trata de practicar asanas en todos tus viajes en coche. Pero sí de cuidar la posición de la espalda y las piernas durante la conducción, de parar cada 2 horas para estirar las piernas y caminar un poco (de forma que trabaje mejor la circulación) o de hacer estiramientos antes durante y después del viaje, para ayudar a nuestros músculos y despejar la mente.
  3. ¿Una comilona? Mejor para el final. Meterse un chuletón como los que prepara Jose María en Segovia antes de emprender viaje a La Coruña, puerta del Atlántico, no es una buena idea. Ni mucho menos. Las comidas copiosas suelen provocar somnolencia, que a su vez es la responsable de muchos accidentes. Así que mejor picar algo ligero, tipo una ensalada con un snack, y darse un buen homenaje en destino en la Pulpería Melide, que tampoco es mal plan. Durante el trayecto los frutos secos te ayudarán a mejorar la concentración, gracias a sus propiedades antioxidantes, y la fruta te ayudará a hidratarte y refrescarte.
  4. Viaja ligero. No hace falta llevar una maleta, aunque sea de cabina, para una escapada de dos días. En tal caso, un bolso de viaje será suficiente. Con menos equipaje se viaja más ligero y más cómodo, así que mejor organizarse antes de emprender ruta, tirando especialmente de básicos en tonos neutros que puedan servir para cualquier ocasión, que acabar cargando por cosas que al final ni saldrán de la maleta. En su lugar, elige una buena compañía que te haga el viaje más ameno.
  5. Practica el mindfulnes. La planificación de un viaje genera optimismo. La sensación de bienestar es incluso mayor que la que se experimenta durante el propio viaje. Es lo que Punset llama ‘pre-felicidad’: el  momento previo a una actividad que deseamos y que registra un pico de felicidad superior al que se siente durante la actividad misma (las vacaciones, ir de compras, el sexo…). Es decir, programar el viaje puede incrementar tu positivismo y bienestar durante los días que estés en el destino.
  6. Los viajes en coche de lunes son más tranquilos y más baratos. Primero, porque por norma general hay menos vehículos en la carretera y, segundo, porque las gasolineras bajan los precios el primer día de la semana para evitar la competencia.