El sábado, 5 de agosto, la localidad asturiana de Ribadesella acoge el Descenso del Sella, la competición de piraguas más trepidante del momento. Y también toda una fiesta.

Rápidos, curvas estrechas y rectas kilométricas. Así es el duro recorrido por el que discurre el Descenso del Sella, uno de los eventos más importantes del piragüismo mundial. Cada verano, el primer sábado de agosto –este año cae en el día 5– miles de palistas, llegados de todos los puntos del planeta, se lanzan río abajo por los 20 kilómetros que separan los municipios asturianos de Arriondas y Ribadesella. Y así, durante nada menos que 81 años que se cumplen en este 2017 de celebración ininterrumpida.

La fiesta en el Descenso del Sella

Pero en el Descenso del Sella no es todo esfuerzo y sudor. En torno a él se organiza una auténtica fiesta. Probablemente, la mayor del verano asturiano.

Porque piragües, como se conoce el Descenso del Sella en Asturias, arranca un par de días antes en las calles de Arriondas y Ribadesella. Luego, antes de la competición, cientos de personas se dan cita a las orillas del río a su paso por Arriondas, punto de partida del descenso. Allí entonan al unísono el tradicional ‘Asturias Patria Querida’, algunos con acento inglés, francés y hasta rumano.

Se da el pistoletazo de salida y, mientras la competición alcanza su punto álgido en el agua, la fiesta continúa en las calles. Y en el tren que baja a la vera del río, en el que no cabe ni un mal más, desde el que se lanzan gritos de aliento a palistas.

Y en la meta, desfiles de gaiteros y bailes folclóricos asturianos para amenizar el último tramo de la prueba, que finaliza en el Puente de Ribadesella. Es el lugar en el que se congregan miles de vecinos y turistas aclamando a los piragüistas a su llegada. Para recuperar fuerzas, niños, adultos y veteranos disfrutan después de una comida campestre en los Campos de Oba, un paraje natural único en la zona.

La fiesta continúa durante toda la noche en las calles de Ribadesella y al día siguiente, sobre todo los más jóvenes, prosiguen en la romería campestre y bulliciosa que es el xiringüelu de Pravia. No apta para todos los cuerpos. Quienes prefieran un plan más tranquilo (y más limpio) pueden acercarse a Oviedo y, de paso, darse un homenaje gastronómico y probar La Galatea, cocina de producto para un verano 5 estrellas. Y poner así la guinda a un fin de semana en el que deporte, fiesta y alta cocina dan como resultado la escapada perfecta.