La capital inglesa apuesta por los tiempos pasados para seguir siendo atractiva. Desvelamos las direcciones imprescindibles para todo ‘gentleman’.

POR JESÚS CANO

Lo antiguo es moderno. El fundador de Soho House, Nick Jones, vio el antiguo edificio del 
Midland Bank hace un lustro y se enamoró de él. Ahí acaba de inaugurar 
The Ned Hotel y ya se ha convertido en uno de los lugares de encuentro de la ciudad. Su estética es neovictoriana y no disimula su gusto por lo vintage. Situado en el corazón de la City es el mejor punto de partida para llegar al centro actual de la modernidad londinense, Shoreditch.

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Sabor español en el Támesis. En Londres siguen reinando los fogones españoles. A las continuas colas en los tres locales de Barrafina se ha sumado recientemente el StreetXo del enfant terrible de la gastronomía, Dabiz Muñoz. Pero la reina indiscutible sigue siendo la cocina de Juan Mari y Elena Arzak en Ametsa (en la imagen), en el hotel The Haskin. En el restaurante encontramos grandes clásicos de la cocina vasca pero también innovadoras propuestas pensadas para la ciudad.a 6

El nuevo centro. Ian Schrager, el mítico dueño de Studio 54, hoy reconvertido en hostelero, abrió en la capital británica su hotel Edition (abajo, en la imagen) en el barrio de Fitzrovia, y este se ha convertido en la meca gastronómica de la ciudad, con restaurantes como Dabbous, The Kitchen Table o Bao London. Pero en este hotel también hay una interesante propuesta gastronómica a cargo del chef Jason Atherton, que tiene una estrella Michelin por su restaurante Social Eating House, en el Soho. Se llama Berners Tavern y los críticos de la guía de neumáticos no han escatimado elogios: «Jason Atherton propone una cocina apetitosa y a buen precio con platos que convencen». a 4

Pasión por el arte. Londres, en verano, es sinónimo de cultura. El punto de partida es el pabellón de verano de la Serpentine, obra este año de Francis Keré (abajo, en la imagen). La Royal Academy of Arts presenta su mítica exposición estival y la Tate Modern a Giacometti. Pero también hay que visitar la nueva galería de Damien Hirst, el bad boy del arte: Newport Street Gallery, en el barrio de Lambeth.a 8

Las mesas más cotizadas A Shoreditch, aparte de ir a comprar, hay que ir a conocer dos mecas de la cocina local actual: The Clove Club (en la imagen) y Lyle’s. También los londinenses están redescubriendo grandes clásicos en Mayfair –como St. John– o en Knightsbridge –como Dinner by Heston Blumenthal–. Para otras mesas codiciadas hay que viajar a la periferia: The Ledbury (en Notting Hill) y Hedone (en Chiswick). a 7

Templos del dry martini. Los londinenses se han apuntado a la moda de los cócteles, y las barras de atres hoteles diferentes compiten por tener la mejor coctelería de la ciudad. Artesian (en The Langham Hotel) o el Connaught Bar (en el hotel del mismo nombre) son citas obligadas. En el club del hotel The Chiltern Firehouse, propiedad de André Balazs, dueño del lujoso Chateau Marmont de Hollywood y del hotel Mercer de Manhattan, la entrada es más complicada, pero puedes tener como compañeras de mesa a las estrellas de Hollywood. Para terminar la noche, un club privado: Loulou’s.

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Habitaciones con vistas. Londres se sitúa en el mapa de la moda como una de las principales ciudades de referencia mundial. Booking.com propone a los viajeros quedarse en algunos de los lugares más increíbles para disfrutar de la moda y las compras en la capital londinense, además de los puntos priancipales de interés cultural y los museos. En pleno centro de la ciudad, el Cheval Three Quays ofrece apartamentos modernos en una ubicación excelente junto a la Torre de Londres y con vistas al río Támesis.

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