Estar solo en el Día de los Enamorados también puede ser un hecho positivo. La soltería es una oportunidad para crecer y conocerse mejor y comparten seis consejos para afrontar el 14 de febrero con éxito.

Es San Valentín y todo alrededor conspira para que nadie se olvide. Corazones, rosas, bombones. Amor en cada esquina, en estado puro, y… ¡hasta en la sopa!

Un San Valentín sin parejaPero también hay hueco para los solteros. De hecho, los psicólogos Jesús Matos y Xavier Savín indican cómo sobrevivir y ganar la batalla al romanticismo: «El primer paso es tomar conciencia que es sólo un día más, sin más significado que el que tú quieras darle. Creer que no puedo pasar un feliz 14 de febrero porque no tengo pareja es lo mismo que decir que necesito el permiso de los demás para ser feliz».

Es importante ser benévolo con uno mismo y no juzgarse por no tener un compañero, porque no se debe perder de vista que alguien que no tiene pareja en estos momentos es porque seguramente no ha encontrado la persona adecuada. Un San Valentín sin pareja 1Todos estamos de acuerdo en que vivir con una pareja adecuada es algo muy positivo, pero también estar soltero es una oportunidad: «Compartir la vida con alguien tiene grandes efectos positivos, de hecho, muchos estudios señalan que tener pareja palía los efectos de la ansiedad y el estrés, sin embargo, estar soltero también es beneficioso para uno mismo, ya que es una etapa para crecer y conocerse de forma más rápida».

Estar ‘single’ significa invertir todo el tiempo en uno mismo, que ayuda a fortalecer la identidad y subir la autoestima: «Trabajar en nosotros mismos, más allá de los beneficios inmediatos para la salud física y mental, nos prepara, además, para tener una relación sana, si es que se presenta la oportunidad».

 

6 consejos para disfrutar de San Valentín si estás soltero

1.       Darse un capricho: Al igual que en el día por excelencia del amor las parejas aprovechan para pasar tiempo de calidad juntos, un soltero también puede hacer lo mismo, aunque esté solo. Organizar una cena con sus amigos o familiares, divertirse con una actividad que le guste o volver a ver su película favorita.

2.       Hacer algo de ejercicio físico: Aunque sea un consejo aplicable a los 365 días del año, no hay que olvidar las ventajas psicológicas de hacer deporte. Uno se siente más animado, sube la autoestima, se encuentra mejor físicamente y las emociones negativas son menos intensas.

3.       Empezar a meditar o a hacer mindfulness: Es una de las actividades que mejor funcionan a la hora de regular emociones negativas. La capacidad de prestar atención plena al momento presente ayudar a elevar la autoestima. No hay que desesperarse si no se consigue los primeros días, es cuestión de entrenar.

4.       Ser amable: Se ha demostrado que realizar actos amables es una de las conductas que genera mayores niveles de bienestar.

5.       Mostrarse agradecido: Cuando las personas se muestran agradecidas adoptan una perspectiva de abundancia. Se pasa de centrarse en lo que no debe a fijar su atención en lo que la vida les ha dado. Una buena forma de hacerlo es hacer una lista de las cosas buenas que ha ocurrido al final del día.

6.  Prestar atención a los talentos: Es fácil identificar lo que a uno no le gusta de sí mismo, pero saber encontrar aquello que se da bien y prestar atención a los aciertos refuerza la autoestima. Al finalizar el día, es conveniente repasar lo que se se ha dado bien y cuidar estos recuerdos. Es imposible quererse recordando únicamente los errores. Y en caso de que alguien no sea la única persona que presta más atención a las debilidades que a las fortalezas, si hay cerca otros que se empeñan en que uno no se quiera a sí mismo, es importante recordar que no hay por qué hacerles caso. No es obligatorio que formen parte de la vida.