¿Le gustan las emociones fuertes? ¿Tiene tanta energía que no le cabe en el cuerpo? Le proponemos cuatro escapadas extremas de cara al otoño para practicar deportes de alto octanaje, en otros tantos escenarios naturales que quitan el aliento.

Por SERGIO MUÑOZ

 

‘Puenting sobre el Río Zambeze’ 

En la frontera entre Zambia y Zimbabue, el río Zambeze se precipita por una cicatriz de 1,7 km de ancho y 108 m de alto. Son las Cataratas Victoria, que los nativos llaman Mosi-oa-Tunya, «el humo que truena». En 1905, el Imperio británico construyó un puente de acero para salvar el abismo y hoy algunas agencias organizan saltos desde lo alto. Tan solo basta reunir el coraje para lanzarse al vacío.
www.shockwavevictoriafalls.comEscapadas extremas 2


‘Shark Feeding’ en México

La isla Guadalupe, en Baja California (México), es un santuario del tiburón blanco. Para algunos, introducirse en una jaula junto con un ‘divemaster’, sumergirse diez metros y encontrarse cara a cara con este animal no es un plan muy apetecible, pues el tiburón blanco alcanza los 6 metros de longitud y la fuerza de sus mandíbulas es 300 veces superior a las de los humanos. Para otros, es una experiencia que resulta fascinante. La escapada más extrema de las escapadas extremas.
www.guadalupegreatwhitesharks.comEscapadas extremas 1


‘Sandsurf’ en el desierto de Omán 

Ash Sharqiyah, la región este de Omán, es un paraíso del turismo por su inmensa playa de 42 km de largo y por ser el mayor santuario de desove de tortugas verdes del Océano Índico. Y también porque los amantes del ‘sandboarding’, ese deporte que consiste en lanzarse a toda velocidad duna abajo con una tabla similar a la del snowboard mientras hacen figuras y quiebros, han encontrado aquí un edén en la tierra.
www.alrahaoman.comEscapadas extremas 3


‘Heliski’ en el ValD’Arán

El helicóptero sube al pequeño grupo de esquiadores, cinco como máximo, hasta una cota entre los 1.500 y los 3.000 metros de altura en el Val D’Aran, en el corazón de los Pirineos. El ascenso merece la pena: ante ellos, 400 km2 de territorio virgen lejos de las pistas masificadas de la vecina estación de esquí de Baqueira-Beret. La adrenalina se dispara descendiendo con toda libertad por kilómetros y kilómetros de nieve que no ha pisado nadie antes.
www.pyrenees-heliski.com
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