El 24 de de noviembre de 1991, a la edad de 45 años, una bronconeumonía complicada por el sida dejaba al mundo sin Freddie Mercury físicamente, puesto que su legado perdura más vivo que nunca.

Cantante del grupo británico Queen, el artista poseía una voz inigualable e incomparable según los especialistas. Este don, unido a su estilo sobre el escenario, su privilegiado oído para componer y sus letras han hecho que sea uno de los mayores referentes en la historia del rock de todos los tiempos.