Si pensabas que el vino no podía ser de otro color, estabas equivocado. Tras dos años de investigación y con la ayuda de dos organismos de tecnología alimentaria, seis jóvenes españoles han conseguido crear el primer vino azul del mundo. La ‘start up’ Gïk ha revolucionado el sector vinícola, hasta el punto de levantar ampollas.

Por OIHAN VITORIA

Intenta olvidar todo lo que sabes sobre el vino. Intenta desaprender las 60 denominaciones de origen de vino en España, las normas de servicio y todo lo que dijo aquel sumiller en un curso de cata al que te invitaron. Olvida las tradiciones y olvida que hablamos del líquido que representa la Sangre de Cristo en misa. Ahora abre los ojos y pruébalo. ¿Qué es? ¿A qué sabe? Es una bebida de sabor dulzón y color oceánico: libre de azúcares añadidos, con una acidez final y un gusto frutado. Llega para contentar al público joven, que por lo general prefiere bebidas frescas, con sabores no excesivamente marcados, fáciles de tomar y con un toque dulce.

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¿Por qué es azul?

El vino azul no tiene ni colorantes ni esencias químicas. El color se lo debe a dos pigmentos naturales procedentes de la piel de la uva y de una flor azul. Está hecho 100% con uvas procedentes de distintas bodegas de Zaragoza, la Rioja y Navarra. Nace de una mezcla de diferentes variedades de mosto de uvas tintas y blancas, fermentadas hasta alcanzar los 11,5 grados de alcohol.

¿Quién está detrás del vino azul?

Una empresa nativa de Internet. Gïk nació hace dos años de la mano de cinco emprendedores en un aula de la Universidad del País Vasco. Rápidamente se hizo un hueco en el mercado como el primer vino azul del mundo. En menos de un año y medio multiplicó su tirada por 40 y vendió más de 100.000 botellas en 25 países. El equipo de Gïk está compuesto por seis jóvenes veinteañeros asentados en Portugalete (Bizkaia), sin apenas tradición vinícola.

¿Cómo surgió la idea?

“¿Por qué transformas un vino?, te preguntarás. ¿Y por qué no?”, explican los creadores del vino azul en su sitio web. Lo cierto es que a ninguno le gusta el vino. No tienen experiencia previa. Tampoco tienen horarios fijos, ni los van a tener. Nunca van a tener una oficina fija; Internet y su buzón de correo electrónico se han convertido en su oficina real. No son empresarios, tampoco se consideran emprendedores, ni mucho menos personas vinculadas al mundo vitivinícola.

Son diseñadores, informáticos, ingenieros o químicos. Son comunicadores, creadores, artistas o músicos. Y trabajan sin jerarquía; de forma horizontal. Según los fundadores de la compañía, Gïk nace por diversión: “Para agitar un poco las cosas y ver qué sucede. Para crear algo nuevo. Algo diferente”. Experimentar y arriesgar, dicho de otra forma. Por qué incluso fracasar puede ser lo mejor que les pase para continuar con su aprendizaje.Preguntas y respuestas sobre el vino azul que da la vuelta al mundo 2

¿Qué piensa el sector?

No todos han visto la idea con buenos ojos. Las presiones y quejas emitidas por el sector vinícola han surtido efecto y a los creadores de Gïk se les ha prohibido comercializar su producto calificándolo como vino. De hecho, la compañía ha tenido que dejar de llamarlo así. De ahí, su nuevo nueva lema: Gïk no es un vino azul, sino una revolución.

El fallo ha sido recibido como un jarro de agua fría en la start up, ya que a partir de ahora se ven obligados a comercializar su bebida como ‘99% vino, 1% mosto’. Pero, lejos de quedarse de brazos cruzados, han contraatacado. Bajo el hashtag #FreedomofColor han lanzado una petición a través de Change.org  para que se les permita denominar su bebida como vino azul.

¿Dónde se comercializa?

A través de la red, ya han vendido más de 120.000 botellas en 25 países, más de la mitad en país fuera de la Unión Europea, como Japón, Corea del Sur o Brasil. ¿Por cuánto? Por 12 euros por cada una: una caja de tres botellas cuesta 36 euros, una de seis 60 euros, y una de nueve 85 euros. La botella pertenece desde ahora a la categoría de otras bebidas alcohólicas y, a partir de otoño, comenzará a expandirse por Miami, Massachusetts y Texas. El joven equipo se concentra en llegar a Nueva York, Nueva Jersey, Nevada, Washington, Michigan y California, para que los norteamericanos puedan por fin brindar en rojo, blanco y azul. Y no van por mal camino… ¿Lo conseguirán?

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