Las salas de cine más exclusivas del mundo

Ir a ver una película ya no es lo que era. La apertura de los Yelmo Luxury en el norte de Madrid trae a España un nuevo concepto de salas de cine en los que comer como en un restaurante o tumbarse a descansar. En otros dan hasta masajes. Aprovechamos para repasar los cines más lujosos.

Por ISMAEL PÉREZ

Ir al cine ya no es sentarte en una butaca más o menos cómoda, con las rodillas cerca de la fila delantera y atiborrarte a palomitas y refrescos gaseosos de un cubo de cartón. Las salas de lujo se van extendiendo. También a Madrid, o en concreto al centro comercial Plaza Norte 2 de San Sebastián de los Reyes, donde hace unas semanas abrieron los Yelmo Luxury con cuatro salas de cine.

Hay asientos de cuero anchos, reclinables y con el suficiente espacio lateral y vertical como para estirar las piernas y los brazos, una lámpara personal y una mesa de brazo donde comer de verdad. Sí, hablamos de jamón, tabla de ibéricos, hamburguesas gourmet, ensaladas, sushi, salmón, licores, vino o cerveza en copa preparados por chefs profesionales. Y, por supuesto, servido por un equipo de una veintena de camareros.

Aunque este concepto del cine de lujo es innovador en España, la multinacional mexicana Cinépolis, dueña de las cuatro salas de San Sebastián de los Reyes, tiene más de 400 locales en el mundo, pero no es la única en unirse a este concepto. Los Electric Cinema de Londres añaden a la comodidad de los sillones el diseño de la sala. Los servicios en algunos no quedan en la oferta gastronómica, también incluyen masajes en los pies, camas, mantas y almohadas en las que más de uno seguro que recibe la visita de Morfeo.

En otros, como en Le Grand Rex de París o el Urania National Film de Budapest los sillones no son nada del otro mundo, pero el disfrute queda para los ojos debido a la impresionante decoración del espacio, más propio de un gran teatro u ópera que de salas de cine. Y para los que no se conformen con sentarse también hay propuestas de cine en medio de jacuzzis para compartir.

A veces, la película es lo de menos, algo que no gusta a los más puristas. Con el lanzamiento de los Yelmo en el norte de Madrid no han faltado las críticas a la incomodidad que resulta de disfrutar del séptimo arte entre mordiscos y olor a comida. El debate está abierto… ¿A qué se va a las salas de cine?