Conocer el vino en profundidad ayuda a disfrutarlo en todo su esplendor. No se trata de ser un sumiller, pero sí de tener algunas nociones que ayuden a valorarlo mejor. En Código Único te contamos algunas curiosidades que quizá aún no sabías.

La forma de la copa afecta al sabor. En función de las dimensiones y la forma de la copa donde se sirva el vino, el sabor llegará al paladar de diferente forma y el aroma se concentrará mejor cuanto más ancha sea la copa. ¿Por qué? Porque el tamaño influye en la cantidad de aire que entra en contacto con el vino; la forma determina el flujo del líquido hacia la boca, y el diámetro de la boca influye en la rapidez con la que el caldo fluye y en cómo llega al paladar.

La temperatura es distinta en función de si es tinto o blanco. El primero se toma a temperatura ambiente y el segundo, frío. De hecho, la temperatura es uno de los aspectos clave del vino y cada uno tiene su baremo de temperatura ideal. El del tinto es entre los 15 y 18º (ambiente), mientras que el del blanco es de 4 a 10º (frío). La temperatura también marca el aroma del caldo, en tanto en cuanto el  vino más helado tiene menos sabor; a temperatura ambiente, es más delicado y más cálido olerá.

Es una bebida totalmente saludable. Pese a ser una bebida alcohólica, el vino ofrece diversas ventajas al metabolismo: puede ayudar a mantener el peso y a combatir las bacterias bucales gracias a algunos de sus compuestos, especialmente contra las caries y dolores de garganta. También mejora el funcionamiento del cerebro, bebiéndolo de forma moderada, gracias a la presencia de antioxidantes que permiten un mayor riego sanguíneo en el cuerpo humano.

Tinto, blanco y mucho más. Aunque son los dos tipos más consumidos, existe una variedad mayor. Por ejemplo, en los tintos podemos encontrar: ligeros de cuerpo, de medio cuerpo o de cuerpo pleno; y en los blancos: secos y vivaces, secos de cuerpo pleno o semisecos. También hay vinos rosados, que pueden ser blush y rose; vinos generosos, pueden ser secos o dulces; y los vinos espumosos, donde destaca el champagne o el cava.

También es interesante conocer los diferentes productos que ayudan a mejorar y a innovar con esta bebida, como tener un buen decantador o un sistema Coravin, que permite extraer el vino de la botella sin sacar el tapón y, por tanto, disfrutar de una botella durante el tiempo que queramos sin necesidad de abrirla y sin miedo a que el caldo pierda sus propiedades.