Así se restaura un Porsche 911

El Porsche Museum de Stuttgart tiene un nuevo miembro. Es el Porsche 911 de 1964, el más antiguo que se conoce en todo el mundo. Y a él se le ha dedicado una exposición especial para narrar su peculiar historia. En Código Único te contamos cómo ha sido la restauración de esta joya.

Por PEDRO BERRIO

Suena a tópico, pero la historia de este Porsche tan especial comienza en un granero. Un cálido día de agosto de 2014, un equipo de la cadena alemana RTL 2 que realiza un programa que rescata coches históricos del abandono se dirige a Bardenitz, a unos 70 kilómetros de Berlín. Va a visitar a Bern Ibold, un mecánico jubilado que les ha soplado que en su cobertizo tiene, desde hace más de 20 años, dos antiguos Porsche.

El estado de ambos es cochambroso, pero el equipo repara en el ‘extraño’ número de chasis de uno de ellos, 300.057, y llama a Alexander Klein, gerente de la colección del Museo Porsche, para preguntar por él.

Al otro lado de la línea, Klein no sale de su asombro. Ese ‘número 57’ es uno de los primeros y especiales Porsche 911 que la casa alemana produjo en 1964 y que no figura siquiera en el museo de la marca.

Solo unos días después, un equipo de la colección histórica de Porsche se planta en el granero del señor Ibold para certificar el hallazgo. Efectivamente, se trata de la unidad número 57, fabricada en octubre de 1964. Y realiza al señor Ibold una oferta irrechazable por esos dos pedazos de chatarra: 107.000 euros por el Porsche 911 rojo y 14.500 por el dorado.

Con la compra de los dos vehículos comienza la restauración del 911 más antiguo, el de color rojo, un trabajo que ha durado tres años y ha tenido un coste, según los estándares de Porsche, de más de 250.000 euros.

El 911 que nació como un 901

Porsche presentó al sucesor del 356 en el Salón del Automóvil de Fráncfort de 1963. Lo llamó 901. Pero poco después de iniciar su producción, Peugeot presentó una reclamación contra Porsche, ya que la casa francesa tenía registrada una denominación para sus vehículos con tres cifras que incluían un 0 en el centro.

Esto obligó a la marca a cambiar el nombre de su recién nacido por el de 911. Pero algunos 901 ya habían sido fabricados y entregados a los clientes. Porsche no contaba con ninguna de esas primeras unidades por lo que el hallazgo del ‘número 57’, su restauración y su inclusión en los fondos del Museo Porsche ha sido un hito que la marca llevaba casi medio siglo esperando.