Ya no hay que elegir entre conducir un elegante y rotundo 4×4 o disfrutar del placer de un auténtico descapotable. El nuevo Range Rover Evoque Convertible permite unir esas dos emociones al volante en un vehículo único que está llamado a convertirse en objeto de deseo.

POR PEDRO BERRIO

Dos placeres en uno: disfrutar de un verdadero cabrio pero sentado casi medio metro más alto que en cualquier deportivo descapotable y, si se tercia, hacer una excursión por la finca, acudir a una cacería o una montería e incluso subir a esquiar por una carretera especialmente difícil sin perder un ápice de estilo. El Range Rover Evoque Convertible ha hecho posible unir estos dos conceptos aparentemente opuestos en un coche realmente atractivo, porque este modelo, aunque descapotable, es un verdadero 4×4.

En el Salón del Automóvil de Ginebra de 2012, Land Rover sorprendía con un prototipo descapotable de su exitoso Evoque. El entusiasmo fue inmediato y poco más de un año después la marca anunciaba la fabricación de este cabrio con un diseño casi idéntico al presentado. En el mercado ha habido varios todoterreno con techo de lona desmontable pero en los que volver a instalarlo resultaba tan complicado que era  preferible aguantar el frío o la lluvia antes que enfrentarse a semejante desafío. Aunque ha existido algún que otro ‘casi descapotable’, como el desaparecido Mercedes G Cabrio o el Nissan Murano CrossCabriolet, el Range Rover Evoque Convertible abre un nuevo segmento de mercado que seguro que tendrá nuevos componentes en poco tiempo.

El Evoque Convertible está desarrollado a partir del Evoque de tres puertas, denominado Coupé, y tiene la misma longitud que cualquier otro Evoque, 4,37 metros. La capota textil está realizada con cinco capas de diferentes materiales para asegurar un perfecto aislamiento. Su accionamiento es totalmente automático mediante cuatro motores eléctricos y no hay que soltar ningún seguro de forma manual; basta pulsar un interruptor y en 18 segundos el Evoque queda completamente abierto, aunque si queremos volver a cerrarlo necesitaremos 21 segundos. Ambas operaciones podemos hacerlas en marcha hasta una velocidad máxima de 48 km/h.


El techo solo está disponible en color negro y se oculta bajo la línea de las Land Rover Evoque convertible:ventanillas. Y aunque no tiene una tapa que lo cubra, al plegarse queda enrasado con la carrocería y ninguno de los mecanismos que lo acciona puede verse. La capota se ha probado en condiciones extremas, desde –40 ºC hasta 90 ºC, a lo largo de casi 7.000 ciclos de apertura y cierre, lo que supone quitar y poner el techo dos veces al día durante casi una década. Detrás de los reposacabezas traseros se ocultan unos arcos de protección que, en caso de vuelco, se despliegan en 90 milisegundos para asegurar la integridad de los ocupantes.

El motor que más nos gusta de los tres disponibles es el gasolina turbo de 240 CV, que transmite sensaciones de auténtico deportivo. Su sonido, su inmediata respuesta al acelerador y la rapidez para subir de vueltas ayudado por el cambio automático de nueve velocidades lo convierten en el complemento perfecto de este descapotable único. También es posible disponer de un Evoque Cabrio con una de las dos variantes del nuevo propulsor diésel, con 150 o 180 CV y, en los dos casos, también con tracción total y cambio automático de nueve marchas.

El Evoque Convertible sigue siendo un verdadero 4×4, ya que no se vende con tracción delantera. La tracción total y los sistemas asociados a la conducción off road son de serie en este cabrio. El Terrain Response adapta toda la electrónica del vehículo (respuesta del motor, cambio, control de estabilidad y tracción) en función del terreno por el que se circula mediante cuatro programas preestablecidos: normal para carretera, hierba-grava-nieve, barro-roderas y arena. También puede llevar el ATPC (All Terrrain Progress Control), una especie de control de crucero para conducción todoterreno y que permite al conductor elegir una velocidad entre 1,8 y 30 km/h que el vehículo mantiene, ya sea circulando en llano, en subidas o sobre un firme realmente roto. Y el Wade Sensing es otro curioso dispositivo que mide la profundidad de los vadeos mediante unos sensores situados en los retrovisores exteriores que avisa cuando el agua llega a un nivel excesivo.

En el Evoque Cabrio todo está pensado para mantener el control… aunque no hay ningún dispositivo que limite el placer de disfrutarlo. Afortunadamente.