‘Carchitecture’: coches, casas y viceversa

Para Le Corbusier, el arquitecto más influyente del siglo XX, una casa era «una máquina para vivir». Y los coches, tal como hoy los entendemos, son máquinas para desplazarse. Son, en teoría, mundos ajenos. Pero la frontera entre vehículo y hogar está tendiendo a difuminarse, y la arquitectura está jugando un papel crucial para conseguirlo. Es la ‘Carchitecture’.

Por PEDRO BERRIO

La forma de utilizar nuestros coches está cambiando. Y lo hará de forma radical en los próximos 20 años. La movilidad se entenderá de otra forma, como una prolongación de nuestras actividades, ya sean de ocio o de trabajo, porque no tendremos que conducir y el coche se convertirá en mucho más que un medio de transporte tal como hasta ahora lo conocíamos.

La conectividad, la inteligencia artificial y la realidad virtual están llamadas a difuminar los espacios en los que nos moveremos, y todos esos conceptos formarán parte, en muy poco tiempo y de manera simultánea, tanto de nuestros hogares como de nuestros coches.

¿Necesita ejemplos? Ahí está el Renault Symbioz Concept, un proyecto presentado por la compañía francesa en el último salón del automóvil de Fráncfort, en el que casa y coche se hacen uno.

La firma francesa ha relacionado magistralmente el futuro de la arquitectura y el automóvil en este proyecto que ha nacido mirando al futuro. Symbioz es, en realidad, una casa y un coche. Como diría Le Corbusier, «dos máquinas de vivir». Una es estática y la otra puede moverse, pero también se convierte en una estancia más de la casa, con la que comparte no solo el estilo decorativo, sino materiales como el lino, el cobre, el mármol o la porcelana para revestir su interior. El habitáculo del automóvil es completamente modular y capaz de adaptarse a cualquier necesidad, gracias a unos asientos que giran, se desplazan y pueden convertirse en un sofá. El interior de Symbioz puede ser una sala de reuniones o un pequeño auditorio en el que disfrutar de la mejor música o de una experiencia de realidad virtual aislado del entorno.

Una pantalla OLED de 80 centímetros preside el salpicadero para hacer las veces de sistema de control multimedia del vehículo, pero también de centro de ocio cuando se acciona la conducción autónoma y volante y pedales se retraen para ofrecer espacio adicional al conductor.

Casa y coche pueden estar juntos y compartir no solo espacio, también información, conectividad y hasta energía. El coche se recarga con la energía eléctrica que le suministra la casa, pero gracias a la inteligencia artificial el vehículo también puede prever las necesidades energéticas del hogar y de sus futuros trayectos y compartir esa energía ‘pasando’ electricidad al hogar cuando no la va a utilizar y pueda resultar necesaria en la casa. Bienvenidos a la ‘Carchitecture’.