Aunque su dominio en España es apabullante, hay muchas aplicaciones de mensajería instantánea que ofrecen nuevas funciones: cifrado extremo, chats de hasta 500 personas, encuestas para tomar decisiones y hasta comprar unos billetes de avión.

Por ISMAEL PÉREZ

Telegram

Quizá la más conocida entre las alternativas a WhatsApp, es noticia por haber desaparecido de la App Store en las últimas horas por contenido inapropiado, pero sigue disponible en Android. La aplicación del avión de papel sobre un círculo azul fue fundada en 2013 por los acaudalados hermanos rusos Pável y Nikolai Dúrov y es totalmente gratuita. Destaca por su privacidad, ya que permite chats secretos con mensajes que no se puede reenviar y, además, propicia un uso más pasivo, ya que aparte de chats y grupos incluye canales, en los que un gestor envía mensajes sobre un determinado tema a todos los usuarios suscritos. Eso permite recibir información sobre temáticas que te interesen sin tener que responder. Eso sí, no permite llamadas.

Hangouts

Está asociada a la cuenta de Google, por tanto al Gmail, a Youtube, a Drive…Se usa como aplicación móvil pero también es cómoda en ambientes laborales en los que se usa el Gmail, ya que permite compartir pantalla con el email en el ordenador. Existente desde 2013, quizá su mayor fuerte son las llamadas y las videollamadas de calidad, que es posible realizar con hasta 25 personas a la vez en su función profesional de Google Apps. Además, en muchos móviles Android viene instalada de serie y, ¿quién no tiene cuenta de Gmail?

Viber

Aunque el dominio de WhatsApp en España es casi absoluto, un día pareció que Viber, nacida en 2010, podría ser un rival fuerte. Por algo tiene más de 200 millones de usuarios y cuenta con versiones en una treintena de idiomas. Es gratis y se financia con publicidad. Por eso las llamadas y las videollamadas también son gratuitas, salvo que se quiera llamar a teléfonos fijos, opción que permite previo pago de un crédito. Como Telegram, ofrece una opción de chats ocultos. Para los juguetones, hay una serie de juegos en los que enfrentarse a tus contactos. Y para los torpes, permite borrar un mensaje de texto o de voz enviado a ese grupo equivocado antes de provocar una crisis. Grupos, por cierto, que pueden acoger hasta 250 personas, aunque dudamos de que esto sea una ventaja.

Signal

La aplicación que han puesto de moda los mensajes entre Carles Puigdemont y Toni Comín destaca sin embargo por garantizar la privacidad. Los expertos coinciden en señalarla como una de las aplicaciones de mensajería más segura, gracias a su cifrado de extremo a extremo, la autodestrucción de mensajes, la ocultación de la IP del terminal o la desactivación de la previsualización de archivos. Incluso ofrece la función del chat encriptado. Desde hace menos de un año permite las videollamadas.

Messenger

Os sonará el nombre. Es el mismo que en la era previa a los teléfonos inteligentes dominó las comunicaciones desde los ordenadores gracias al programa de los muñequitos que giraban para conectarse creado por Windows. Ahora se ha convertido en la aplicación que lleva a los móviles el clásico chat de Facebook, lo que obliga a tener descargada esta aplicación para hablar con los contactos de la red social desde cualquier lugar. Por eso es la segunda App más extendida del mundo tras WhatsApp, también de Facebook, con más de 1.300 millones de usuarios activos. Eso sí, puede usarse de forma independiente a la red social, permite usar varias cuentas, actúa como aplicación de mensajería tradicional y, por supuesto, con llamadas y videollamadas. Quizá su punto débil esté en esas notificación en forma de engorrosas bolas que invaden la pantalla del teléfono.

Line

Line nace de la urgencia de la catástrofe. Del terremoto que devastó Japón en 2011 y cortó las líneas telefónicas. Ahora tiene más de 200 millones de usuarios activos y acaba de anunciar próximas funcionalidad como intercambiar criptomonedas. Lo que permite hasta ahora son las videollamadas grupales, los chats para 200 personas o un ‘timeline’ donde compartir tu ubicación, un texto o una foto con todos los contactos. Como en WhatsApp o en Telegram, hay función para ordenador de sobremesa que permite no echar mano al móvil mientras se trabaja. Sin embargo, el valor añadido definitivo es la nueva opción de crear encuestas en un grupo para tomar decisiones y evitar esas interminables y nada efectivas conversaciones para acabar sin saber qué día quedar con todo el grupo de amigos.

WeChat

Aunque en Europa no es tan conocida, la App china domina el mercado asiático con 600 millones de usuarios. Sube la apuesta de los chats, capaces de albergar hasta 500 personas, aunque las llamadas grupales se limitan a nueve y tiene una funcionalidad barata para llamar a fijos y móviles con un pequeño crédito. Como WhatsApp, también permite compartir ubicación con función movimiento en tiempo real. Nada de eso, sin embargo, nos impacta tanto como su radar de personas cercanas que mediante la geolocalización permite encontrar a desconocidos que estén a pocos metros con los que hablar y, quizá, quedar, en una suerte de Tinder instantáneo. Claro que hay funciones muy prácticas más allá del ligoteo. Desde la misma App se pueden pedir taxis, pagar facturas, concertar una cita con el médico o comprar entradas para el cine.

Hay más, claro, pero a las aplicaciones de mensajería instantánea, como a los bares, no vas si no tienes nadie con quien hablar.