Givenchy: una vida en imágenes

Hubert de Givenchy, el último gran diseñador clásico del siglo XX que quedaba, falleció el sábado a los 91 años. Fue un estandarte de la elegancia y el diseñador de cabecera de Audrey Hepburn: la actriz fue su mejor modelo y una amiga íntima durante 40 años. Su vida estuvo siempre rodeada de buen gusto y refinamiento.

Por SERGIO MUÑOZ

Nació en febrero de 1927 como Hubert James Marcel Taffin de Givenchy en el seno de una familia aristocrática francesa. Su padre murió cuando solo era un niño y se crió con su madre y su abuela materna. Su familia siempre quiso que el joven Hubert se dedicara a las leyes, pero él se decantó por la moda. Con este fin, en 1944 dejó la casa familiar y se marchó a París para estudiar en la Escuela de Bellas Artes.

Después de pasar por varios talleres como aprendiz, en 1952 abrió su propia firma, la Maison Givenchy, hoy ya mítica. Pero fue el año siguiente en el que su vida dio un giro, al conocer a Audrey Hepburn mientras rodaba la película “Sabrina”. Se hicieron amigos inseparables hasta la muerte de ella en 1993 y la actriz vistió sus modelos en varias películas, lo que convirtió al diseñador francés en un icono de estilo. Givenchy representaba la elegancia europea.

En 1954 fue el primer diseñador que presentó una colección prêt-à-porter. La produjo con máquinas de coser industriales. En 1973 creó la primera colección masculina bajo el nombre de Gentleman Givenchy.

Su reinado en la ‘maison’ duró hasta 1995. Había vendido la firma al grupo de lujo LVMH en 1988, pero se mantuvo como director creativo hasta que John Galliano tomó su lugar. En sus últimos años, alejado ya de la primera línea, seguía opinando sobre la moda: «Ya no hay elegancia, ni siquiera entre mis antiguas clientas», llegó a decir. Con Givenchy se acaba una época en la alta costura.

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