Nació en California, pero París le dio el éxito. Famoso por sus zapatillas, sus shows sobre la pasarela son los más famosos del fashion system. Descubrimos al diseñador más brutal y poético del mundo. Con todos ustedes, Rick Owens.

Por DUARTE NAVARRO | Fotografía: Christopher Pledger (Eyevine / Contacto)

Si le preguntamos a Rick Owens por sus influencias o diseñadores de cabecera, quizás nos sorprenda que, junto a Rei Kawakubo, aparezcan en la lista nombres como el rey del orientalismo, Paul Poiret, el español Mariano Fortuny o estrellas del diseño de Hollywood como Adrian (autor, entre otros, del vestuario de El mago de Oz) y Bob Mackie (el diseñador de cabecera de la cantante, actriz y showgirl Cher).

Acercarse al universo de Owens supone descubrir la cara B de uno de los creadores más aclamados de nuestro tiempo. Un hombre que creció en un pequeño pueblo de California interpretando un papel convencional que no era el suyo y en el que nunca se sintió cómodo. No fue hasta su etapa en Los Ángeles cuando descubrió una nueva vida y empezó a sentar las bases del genio que actualmente asombra a la moda. Y eso que aquella época solo duró dos años, los que pasó estudiando Arte en la facultad: «Quería ser un artista, pero entonces me di cuenta de que no tenía vocación. Creo que no tengo el aguante intelectual para eso, así que decidí ser un diseñador de moda porque era algo frívolo y fácil», relataba entre risas a The New York Times.

Empezó en la moda en una empresa que copiaba las creaciones de otros y en 1994 lanzó su primera línea, aunque no fue hasta 2002 cuando la presentó sobre la pasarela. Su primer desfile en la Gran Manzana no le acabó de convencer, así que cogió los bártulos y se fue a París. Allí se convirtió en un genio y eso que, pese a tantos años allí, todavía no habla francés.


«Cuando veo a la gente cambiar tanto de estilo me pregunto: ‘¿no tienes claro quién eres?’»


Cuando empezamos a rascar en la superficie de Rick Owens nos topamos con una persona diferente a la que nos habíamos imaginado en un primer momento, cuando nos quedamos absortos por sus radicales y poéticas propuestas que configuran desde hace años una nueva masculinidad: «Me encanta la estética, pero sus márgenes y parámetros pueden resultar tan estrictos y, de alguna forma, vigilados por gente que no tiene la autoridad o la delicadeza a la hora de aplicarlos, que hacen que me rebele», aseguraba en una entrevista a WWD hace unos meses. «Respeto la historia y el clasicismo. Si miras mis diseños, contienen elementos muy clásicos, por lo que promuevo la belleza clásica tanto como la cuestiono. Lo que realmente pongo en duda son las reglas actuales». En este sentido, afirmaba también en Business of Fashion: «Ser educado es más importante que ser desafiante».


Rick Owens, el poeta 'noir' 1LOS TRES PILARES DE SU OBRA

SU ESTUDIO. El diseñador vive y trabaja en un edificio de la Place du Palais Bourbon, en el Distrito 7 de París (en la imagen). Es la vieja sede del Partido Socialista francés y está junto a la Asamblea Nacional.

MICHÈLE LAMY. Su mujer es uno de sus pilares fundamentales e imprescindible colaboradora. Con ella codiseña la línea de piel y mobiliario.

SUS COLECCIONES. Cada una, según confiesa, es una reflexión sobre la anterior: «Es como apostar por el propio ego, pero es la forma que tengo de trabajar».


Owens es un verdadero poeta de la moda. Eso se observa cuando se mira con detenimiento el corte y los materiales que emplea. Sus prendas mezclan materiales como el cashmere o la piel lavada buscando darle «una apariencia de animal prehistórico», como lo definía The New York Times. La publicación americana llegó a decir de su colección que era «ropa de troles para los lemmings más desesperados de la manada de la moda».

Era una crítica, claro, y bastante hiriente, pero a Owens le gustó tanto esta definición que la puso en su web. Y es que sentido del humor tampoco le falta, pese a que su presencia oscura, con un cabello negro, largo y lacio que reconoce que está teñido y alisado, nos haga imaginarnos a un diseñador que no es de este mundo: «El humor es una de las cosas más elegantes de todo el universo».


«Soy muy famoso por las zapatillas, pero es irónico, porque empecé a hacerlas como una parodia»


Adorado por sus shows, su triunfo mundial le llegó con las zapatillas. Su empresa factura unos cien millones de euros al año, pero ha sido el calzado deportivo el que le ha hecho llegar al gran público: «Me he vuelto muy famoso por las zapatillas, lo que resulta algo irónico si pienso que empecé haciéndolas casi como una parodia –relataba a BOF–. Representaban para mí la total banalidad, pero tenía que ir al gimnasio y las necesitaba, así que empecé mi propia versión exagerada, y se acabaron convirtiendo en mi sello personal. Es una de las prendas que más vendo».

Uno de los rasgos que más definen a Owens es su forma de vestir, como observamos por sus declaraciones. Su particular estética ha hecho de él su propio icono, y es plenamente consciente de ello: «No me interesa la ropa, nunca la compro. El interiorista Jean-Michel Frank tenía cuarenta trajes iguales en su armario, siempre he pensado que eso es el súmmum de la modestia y la extravagancia al mismo tiempo —confesaba en Business of Fashion—. Me encanta. No recuerdo cuando decidí empezar a llevar mi uniforme, pero lo llevo haciendo desde hace tiempo. Cuando veo a la gente cambiar de estilo todo el tiempo me pregunto: ‘¿No tienes claro quién eres?’ No quiero ser crítico con esas personas, pero es una cuestión de sinceridad».


«Las redes sociales se han convertido en una orgía. Y, bueno, ¿a quién no le gustan las orgías?»


Siendo así, el diseñador debería echarse las manos a la cabeza en este mundo actual dominado por las redes sociales donde el estilo de los influencers varía según la marca que le paga y pocas cosas resultan estables. ¿Qué opinión le merece el 2.0 a uno de los diseñadores de referencia? «Se ha convertido en una orgía. Y, bueno, ¿a quién no le gustan las orgías?», ironizaba en WWD. «Es la evolución y criticarlas por eso resulta algo estúpido. Es fascinante. ¿Quién podía imaginar que la moda se transformaría en esto? Es excitante ver cómo las cosas se aceleran y existe un elemento de riesgo y la emoción de estrellarse. Y todos esos componentes los encontramos ahí; eso es lo que hace tan interesantes a las redes sociales».

«La moda es popular porque es un misterio», sentenciaba en Business of Fashion. Y Rick Owens sabe como nadie acrecentar ese misterio con sus propuestas de estética gótica donde pone en solfa elementos como los roles de género. «He mostrado modelos desnudos y cosas bizarras en mis shows, pero un desfile es una sofisticada arena estética donde la gente espera ciertos elementos de sorpresa y desafío».


Rick Owens, el poeta 'noir' 2

Glitter: Bowie vs. Wagner

La cuestión de género siempre está presente en las colecciones de Owens, sobre todo en las masculinas, donde suele dar su perfil más brillante. Glitter es la denominación de su propuesta para esta temporada. En ella plantea elementos como la felicidad del abandono a través de una serie de uniformes que juegan a la sobreprotección, como los abrigos airbag, las superposiciones o la silueta Manchester. Y fija su mirada en los años 70, cuando la moda celebraba la sordidez, la transgresión y la liberación sexual.


¿Y a quién intenta atraer Rick Owens con sus propuestas?

«Mis diseños atraen a chicos que quieren considerarse algo así como heroicos lobos solitarios jugando con sus propios códigos morales», aseguraba en The New York Times. «Cuando pienso en la moda de hombre pienso en los años 80 de Calvin Klein. Él promovía la sexualidad masculina. Eso sucedió hasta los 90, cuando la moda reaccionó y empezó a hablar de juventud. Se volvió skinny y slim, joven, introspectiva y vulnerable. ¿Y ahora? Si el último ciclo fue vulnerable, quizá ahora debería ser heroico».

Quizá por eso en su última colección, Glitter, plantea de alguna forma la idea de la armadura. Pero es difícil sonsacarle más allá de esa idea a Rick Owens,  ya que no se materializan. La forma de trabajar de este a veces apocalíptico genio exige prescindir del moodboar (la pared con las inspiraciones de cada proyecto), un elemento que, a juicio de Rick Owens, explica demasiado. Así es fácil mantener en secreto que a Rick Owens le inspira Oz.