Prendas clásicas de aire sport, pero repensadas con un punto de originalidad. Así es el estilo Michael Bastian, el heredero del ‘american way of life’. Pura elegancia con un ‘twist’.

Por  DUARTE NAVARRO 

Reconozcámoslo: en un mundo tan complicado como el del casual wear americano, con multitud de propuestas diferentes y con dos referencias que marcan la pauta como Ralph Lauren y Tommy Hilfiger, hay que reconocer el mérito de Michael Bastian de haberse hecho un hueco por derecho propio entre sus protagonistas. Junto con ese otro gran nombre que es Thom Browne, esta pareja de diseñadores representa a la perfección el espíritu de la nueva masculinidad americana; eso sí, cada uno en un polo: mientras Browne apuesta por una línea más extrema, con shows que son verdaderos espectáculos y su famosa colaboración con Moncler, Bastian, cuyas prendas oscilan entre lo clásico y lo sport, busca un estilo más discreto pero con el mismo espíritu rompedor: coge un clásico y conviértelo en mejor.

Tras pasar por diversas firmas –entre otras Ralph Lauren, del que se puede considerar heredero–, antes de lanzar en 2006 su propia marca, Bastian dirigió el departamento masculino de los poderosos grandes almacenes Bergdorf Goodman. Allí aprendió parte de la filosofía de su empresa, donde, como él mismo reconoce, «hay que enfocarse en lo que quieren los clientes».

Michael Bastian, el heredero de Ralph Lauren 2

Michael Bastian fotografiado durante la presentación de una de sus colecciones en Nueva York.

Esta idea de tener en mente a la persona que va a comprar y llevar tu ropa junto con su impecable gusto han conseguido crear un producto intachable que ya forma parte del panorama clásico de la moda americana junto con los ya nombrados Lauren y Hilfiger y otras firmas que representan a la perfección el american way of life, como Brooks Brothers. «La ropa que diseño tiene mucho que ver con la forma en la que visto, con mi propio estilo», aseguraba en una entrevista a WWD hace unas pocas semanas. «Siempre tengo en cuenta lo que me apetece. Qué es lo que quiero o lo que espero llevar y qué es lo que ya tengo –comentaba a GQ–. Creo que si yo lo estoy buscando, habrá muchos otros hombres que también lo hagan. Me gustaría pensar que mi firma comparte algunas de las características con las que solemos definir el concepto de clásico americano –cierta franqueza, honestidad y algo de sentido del humor, inclusivo, práctico–, que tiene rasgos yanquis, pero no me refiero a un equipo de béisbol».

Define su marca como «classic American» con un patrón moderno y con mucha atención a los detalles. Esta sabia fusión que propone en todas sus colecciones le ha llevado a tener colaboraciones muy destacadas que le han ayudado a consolidar su nombre. La más importante fue la que realizó con Gant, que llegó a desfilar en la New York Fashion Week. Ahora se ha alejado en parte de esos shows, ya que considera que en estos tiempos de las redes sociales propuestas como los trunk show, es decir, presentaciones a clientes más directos, son mucho más efectivos que un desfile. Además, sigue realizando colaboraciones con firmas como Uniqlo, Gap, Havaianas o Randolph Engineering, e incluso se ha atrevido a diseñar un smartwatch para HP. Sin embargo, su propuesta no hace sino afianzarse como una de las más interesantes del panorama americano. O por lo menos, como de las más consistentes, sobre todo si tenemos en cuenta que uno de los últimos hits salidos de Nueva York, Hood by Air, acaba de poner en stand-by su proyecto.

Ya lo advirtió Bastian en una entrevista reciente: «Asegúrate de que tu primera apuesta significativa se enfoca en el lado del business […]. Es fácil verte envuelto en el negocio de las temporadas, pero para ser longevo en este mundo tienes que mantener un punto de vista personal y coherente. Tendrás altos y bajos, pero necesitas una consistencia. Estamos en una industria donde a la gente le encanta el chico nuevo que aparece, pero también les encanta redescubrir marcas que conocen desde hace tiempo». Y ahí Michael Bastian se ha sabido mantener. Ha sido inteligente suministrando la información necesaria en el momento preciso y aportando siempre algo nuevo a la industria.

Así ha conseguido sentar las bases no solo de su primera línea, ya reconocía a nivel mundial –y que esta temporada rinde homenaje a Miles Davis y el jazz americano, con una nueva elegancia que ha cosechado muy buenas críticas–, sino también se su último proyecto, Michael Bastian Gray Label, una segunda línea con precios más competitivos –algunas prendas pueden rondar los 300 euros– cuyo símbolo es una elegante pluma y en la que Bastian confía parte de su éxito venidero. «Cuando comencé como diseñador, hace diez años, los hombres estaban empezando a mezclar elementos del sport con patrones de sastrería. Ahora es como visten la mayoría de los hombres. La moda masculina se ha convertido más en algo sobre el estilo y la expresión personal que sobre reglas específicas y ahí es donde quiero enfocar Gray Label». Su nueva línea con esa marca, que verá la luz el próximo otoño/invierno, incluirá pequeños accesorios de piel. Es la forma más sencilla (y barata) de acceder al universo de Bastian, pero eso no quiere decir que este hombre, que empezó su firma fabricando con Brunello Cucinelli, vaya a descuidar la calidad de sus propuestas. Todo sigue la línea de exigencia que le ha valido el reconocimiento del más de medio centenar de establecimientos a lo largo del globo que distribuyen sus diseños.

Pero Bastian no solo cuenta con el visto bueno del mundo del retail. Ha estado nominado durante seis años consecutivos –de 2008 a 2013– como mejor diseñador masculino en los CFDA, los Óscar de la moda americana. Y consiguió el premio en 2011. Todo un logro para un diseñador que prefiere estar alejado polémicas y del foco mediático y que no suele frecuentar fiestas.

«La moda masculina se está haciendo cada vez más potente», aseguraba en una entrevista en la web stylenochaser.com cuando se le preguntaba por el estado de la moda masculina. «La gente joven está presionando a toda la industria de una manera que no se había visto antes y eso está genial». Así es como él ha ido creando un estilo y lenguaje propios donde elementos como el denim, las corbatas de punto o el estampado de camuflaje se han convertido en básicos.

Bastian, además, ha sabido conjugar a la perfección los términos americanos con las propuestas europeas clásicas, consolidándose así como una referencia. «El lujo americano es más cercano, no es intimidatorio o demasiado perfecto. Creo que el mayor riesgo que han tomado los hombres americanos es sentirse a gusto con prendas que se ajustan al cuerpo. Antes se preferían cortes más relajados y amplios, estoy orgulloso de ver que al final han escuchado a los blogs y las revistas y están comprando prendas de la talla que les corresponde». Y él ha tenido mucho que ver también en esa revolución.

Incluso su propia presencia, con un pelo canoso bien peinado, una barba que le resta seriedad a su imagen y un look relajado, informal pero elegante, que le quita años a los 52 que marca su calendario, también ha aportado mucho a esa pequeña revolución que hemos visto en los Hamptons de la moda americana. Sigue, de esta forma, a las grandes referencias del diseño que ya nombrábamos al comienzo de este artículo. Si hay que pensar en el gran sucesor de Ralph Lauren y Tommy Hilfiger, está claro que Michael Bastian se encuentra en la pole position para tomar el relevo.


Con mucho swing

El espíritu de Miles Davis se cuela en la nueva propuesta de Michael Bastian. Lujosa y relajada, el sonido y el estilo de los locales de jazz se deja ver en prendas que se ajustan al cuerpo, americanas cruzadas y un diseño de corte retro que se actualiza con cordones que ciñen un pantalón o una chaqueta. La versión sport de este lujo americano también tiene su hueco, con prendas de punto que fusionan la estética gym con la elegancia de la high class estadounidense.

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