De Silicon Valley llegan todas las tendencias innovadoras, todos los cambios de management, todas las nuevas tecnologías. Fueron los trabajadores del valle del silicio los que, con sus sudaderas y sus chanclas, acabaron por imponer el ‘dress code’ relajado en casi todas partes. Una tendencia casual que ha servido para que muchas empresas rebajen sus códigos de vestimenta.

Por OIHAN VITORIA

Forro polar de North Face, vaqueros y zapatillas para correr. Silicon Valley, ese lugar donde se puede ir a trabajar en chanclas. Una especie de pacto donde lo único que importa es la materia prima, los conocimientos y creatividad que pueda poner sobre la mesa el trabajador. La moda es un mundo aparte. No importa romper el dress code. Y la imagen cuenta realmente poco, no se la toman demasiado en serio, ya que los trabajadores tienen plena libertad para vestirse como quieran. Algunos, incluso, aprenden cómo vestirse medianamente elegantes con tutoriales de YouTube. Lo último en tendencia masculina, que, aunque parezca mentira, tiene más adeptos de lo imaginado. ¿Pero de dónde viene este gusto por acudir al trabajo con ropa de andar por casa? Código Único lo analiza:

¿Por qué no está mal visto ir a trabajar en chanclas?

Por comodidad. Viajar, comer fuera y trabajar en un entorno profesional es visto ya como algo habitual que puede realizarse con las prendas más cómodas. Además, gracias a la era de la Generación X, se aprecia más el contenido de una persona y la calidad de sus ideas que lo que hace con su vestuario. El cambio de look más desenfadado de los millenials va en consonancia con los nuevos tiempos y con la conquista de un público más joven.

Durante los últimos años la vestimenta profesional masculina incluía camisa abotonada y corbata. Políticos, empresarios y trabajadores lucían este look en el día a día, en actos públicos y reuniones, ya que les proporcionaba una imagen seria y, a su vez, elegante. Los millenials rompieron de raíz con esa tendencia y Silicon Valley es fiel reflejo de ello: camisas desabrochadas por fuera de los pantalones, jerseys de lana, barbas frondosas, mochilas a la espalda y bicicletas plegables. Los estrictos cánones estéticos vigentes hasta la fecha se desmoronan por completo en la cuna de la tecnología. Por ejemplo, la corbata, con sus nudos, se ha quedado un tanto desfasada, aunque puede que no por mucho tiempo.

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Adiós a corbatas y a todo tipo de formalidades. Los ‘millennials’ de Silicon Valley apuestan por camisas sueltas, vaqueros y cazadoras deportivas. / Gado Images – Alamy Stock Photo

¿Están imponiendo los millennials el ‘dress code’ de las oficinas?

En una encuesta realizada en 2016, Office Team aseguró que casi la mitad de los gerentes de alto nivel piensan que sus empleados se visten demasiado casuales y “descubiertos” para el puesto de trabajo que ocupan, incluyendo algunas de las instituciones corporativas más grandes del mundo. De ahí que multinacionales de renombre como IBM y General Electric hayan comenzado a rebajar sus códigos de vestimenta durante los últimos años, dejando a un lado los convencionales pantalones oscuros y camisas blancas que fomentaban en el pasado. Un claro llamamiento al talento más joven y más entusiasta, con el fin de aligerar la imagen corporativa.

Algunas personas justifican este cambio en el papel sobresaliente Silicon Valley, que jugando fuerte en la economía mundial, ha impulsado a Wall Street y otras esferas del comercio moderno hacia actitudes más ligeras y más casual. Dado que la tecnología es joven, innovadora y emocionante, otras industrias están comenzando a imitar esa cultura y esa estética.

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Confort y comodidad. La sudadera es uno de los complementos más utilizados entre los trabajadores de Silicon Valley. / Gado Images – Alamy Stock Photo

¿Cuáles son las tendencias de Silicon Valley?

Al igual que las camisetas lisas sin cuellos exagerados, los calcetines de colorines —los típicos con rayas, con lunares o con dibujos varios— son ya una prueba de que ha entrado en una empresa en la que se está desarrollando lo último en tecnología. Y ¿cómo es que se sabe qué tipo de calcetines llevan los trabajadores? Pues porque muchos de ellos se descalzan para estar más cómodos. Pero no es algo que hagan solo los empleados de Silicon Valley. Sergey Brin, co-fundador de Google y cuya fortuna ronda los 18.700 millones de dólares, no tuvo ningún problema en dirigirse a la prensa en calcetines y vestido de ciclista en 2010. Una imagen de los más estrambótica.

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La bicicleta es uno de los medios de transporte más utilizado por los trabajadores del campus de Google en Silicon Valley. / Phillip Bond – Alamy Stock Photo

Una tendencia que poco a poco está amoldándose a los nuevos tiempos. O, más bien, está acercándose a los clásicos outfits ejecutivos, ya que la cultura de las empresas de tecnología para mantener un código de vestimenta excesivamente informal a veces puede acabar con la individualidad y el estilo propio. Los trabajadores que ejercen en la cuna de la tecnología llevan ya varios años vistiéndose más elegantes de lo normal todos los viernes, con un dress code a la altura de las circunstancias.

Cambio de tendencia

Pero no se haga ilusiones. Justamente es para no ir acorde a la moda del casual Friday, una tendencia cada vez más seguida por empresas de toda índole que permite una relajación en las normas de vestuario de cada firma el último día de la semana. Silicon Valley ha sido conocido históricamente por su estilo casual, como ese lugar donde los ingenieros de una empresa pueden caminar en chanclas y se visten más formales que su CEO. Pero la tendencia está cambiando con la introducción de aspectos tecnológicos en varias prendas, hasta el punto de que la moda española está inspirándose en ella.

Y es que en la última década, mientras una nueva clase de empresarios estilizados ha inundado el norte de California, los trabajadores de la tecnología han aprovechado para desarrollar el gusto por la alta costura. Sí, personalidades como Sam Altman de Y Combinator ya han dejado de usar zapatillas de deporte en el trabajo, al mismo tiempo que casi todos los principales ejecutivos del complejo tecnológicos, desde Evan Spiegel de Snapchat hasta Marissa Mayer de Yahoo.