Algunos dicen que está condenada a morir. Mientras, otros la reclaman como la prenda más icónica de la indumentaria masculina. Sea como fuere, la corbata sigue siendo un elemento imprescindible del hombre elegante que, además, también puede ser moderno. Aquí está la prueba.

POR DUARTE NAVARRO

1. Normas de uso

Recuerde siempre esta norma: el nudo debe ser proporcional a su cabeza y cuello, tapará siempre el botón de la camisa (que debe ir abrochado) y el toque de estilo lo dará con un pequeño pliegue que le imprimirá carácter.

2. Nada de combinar

Durante un tiempo fue elegante combinar el estampado y el tejido de la corbata con el del pañuelo de la americana. Esto quedó desfasado hace años. Ahora lo que se lleva es que contrasten.

3. Seda, punto, lana…

Las corbatas de seda son las más apreciadas, pero dependiendo de la ocasión y la época se permiten otros materiales: las de punto (que este año están muy de moda) son para el verano y los momentos más informales; las de lana para el estilo sport.

4. ¿Y el largo?

A la hora de anudar la corbata, además de vigilar que el nudo quede perfecto, hay que prestar atención a su longitud. La medida perfecta es aquella en la que el pico de la corbata roza la hebilla del cinturón.

5. Qué tipo de nudo

Las formas del nudo de la corbata son casi infinitas, aunque los más usados son el sencillo y las dos variantes del Windsor. Elegir uno u otro dependerá del material de la corbata y de las proporciones tanto las propias como las del cuello de la camisa.

6. La corbata perfecta

La corbata de siete pliegues está considerada el súmmum de la excelencia. La parte posterior suele quedar abierta para poder observar la perfecta arquitectura de esta prenda, que usa mucha más seda que una convencional.