Una plataforma donde los creadores independientes, seleccionados por comisarios regionales, entran en contacto con coleccionistas y compradores. Eso es el proyecto de la web Adorno.Design, de los daneses Kristian Snorre y Martin Clausen.

Por ELENA CASTELLÓ

¿Es posible aplicar el modelo de las cooperativas agrícolas o de vivienda al diseño local a pequeña escala? Los daneses Martin Clausen y Kristian Snorre creen que sí, al menos el modelo que ha funcionado tradicionalmente en Dinamarca. Como al filósofo Theodor Adorno –que da nombre a su proyecto–, que redactó su teoría estética en los años sesenta, también a Martin y Kristian les preocupaba la manera en que el actual mercado del diseño tiende a la masificación y la estandarización. Así surge Adorno.Design, una plataforma web de diseño coleccionable a través de la que se ponen en contacto los diseñadores a pequeña escala, los comisarios que los seleccionan en cada región y los compradores.

«Empezamos a investigar cómo podíamos trabajar con diferentes diseñadores de diferentes culturas –explica Kristian Snorre, uno de los dos fundadores y CEO de Adorno.Design–. También tuvimos reuniones con comisarios especializados en diseño, con un gran conocimiento del e-commerce. Y así se fue labrando el modelo de negocio de Adorno.Design». Kristian tiene formación como gestor mientras Martin Clausen, su socio, se formó como diseñador gráfico en la Escuela de Diseño de Copenhague.

«Me di cuenta de que mis compañeros de la Escuela acababan trabajando casi todos en grandes empresas de diseño de muebles –apunta Martin–. Y pensé que necesitábamos una solución para que los diseñadores pudieran desarrollar su talento y sus propios diseños». Esa investigación de la industria del diseño para averiguar qué ofrecía el mercado fuera de los circuitos tradicionales les permitió descubrir también el tipo de diseñadores con los que querían trabajar: independientes o en pequeños estudios, con tiradas muy limitadas. «Ahí es donde está la innovación y la creatividad –explica Kristian–. Queremos impulsarlos y mostrarlos a un cierto tipo de público que aprecia la identidad y la cultura de esos diseñadores».

Adorno.Design: ¿el 'Tinder' del diseño? 2

La pieza más cara en Adorno.Design es del barcelonés Óscar Tusquets Blanca: una mesa auxiliar en forma de oveja, basada en una obra del artista de Figueras Salvador Dalí. Cuesta 46.000 euros. Foto: Adorno.Design.

Así surge la figura del comisario, uno de los ejes del proyecto. Cada comisario, experto en diseño y cuidadosamente seleccionado por Adorno.Design, elige a los diseñadores que considera más interesantes en una zona. El catálogo de Adorno.Design no funciona por países, sino por ciudades o regiones. De momento, cuenta con colecciones de once ciudades, entre ellas Barcelona y Madrid.

«Es un nuevo concepto que no existía hasta ahora en ninguna tienda digital de diseño
–explica Kristian–. Más que una plataforma de e-commerce, nos vemos como una plataforma de colaboración para hacer accesible económicamente el buen diseño».

«El mercado del diseño único o de coleccionista está copado por las galerías –añade Martin–, y estas cargan comisiones muy elevadas a las piezas. Ese es el mercado que queremos renovar. Lo que buscamos es calidad, no cantidad, y contar con los diseñadores que de verdad ofrecen algo interesante».


Adorno.Design: «El mercado del diseño está copado por galerías que cargan comisiones muy elevadas a las piezas. Ese es el mercado que queremos renovar»


Siguiendo este modelo, Adorno.Design quiere expandirse hasta contar con 25 regiones o ciudades en 2018. El próximo paso es la presentación de cinco nuevas colecciones de los cinco países nórdicos –Islandia, Finlandia, Suecia, Noruega y Dinamarca–, a principios de año. Después vendrán colecciones de Oriente Medio y, más adelante, de América del Norte, China y Japón.

Otra de las piezas esenciales de su modelo son las exposiciones off-line. En el último London Design Festival, en septiembre, participaron con una selección de su catálogo, y en este mes de noviembre organizan otra muestra en Estambul.

La inversión no ha sido muy grande. Ellos mismos crearon la plataforma de e-commerce  y la web. El gasto mayor ha sido el marketing. «Pero ya ha llegado el momento de contar con inversores privados –explica Martin–. Todo para afianzar Adorno.