Hotel Ritz: la casa de las celebridades cierra por reforma

El Hotel Ritz de Madrid cierra sus puertas hasta 2020 para llevar a cabo una reforma que le situará en el siglo XXI. En sus 108 años de historia ha visto pasar a las grandes celebridades de la aristocracia, la política o el cine…aunque los artistas estuvieron vetados durante años.

Por ISMAEL PÉREZ

El mes de febrero ha echado el cierre y con él también lo ha hecho el mítico Hotel Ritz. No cae otra institución, simplemente se trata de un paso hacia atrás para impulsarse hacia el siglo XXI. El establecimiento inaugurado en 2010 en el Paseo del Prado de Madrid junto a la Plaza de Neptuno reabrirá en 2020 recuperando la clásica cubierta del hotel que introduce la luz natural en el centro del establecimiento y con un nuevo bar, una piscina cubierta con spa, salas de reuniones adaptadas a los nuevos tiempos y un gimnasio con todas las facilidades.

Sus 250 empleados se formarán hasta entonces en locales de todo el mundo del grupo Mandarín Oriental, que desde hace tres años tiene la propiedad del Hotel Ritz, antes en las manos de la familia Marquet, el exalcalde de Barcelona Enrique Masó, el grupo británico Trusthouse Forte, Orient-Express y Belmond.

Se abre así un paréntesis a 118 años de historia en el que el Hotel Ritz ha acogido la visita de los más ilustres personajes internacionales de la aristocracia y la monarquía o la política…y más tarde de la música o el cine. Porque en sus orígenes no se admitía a los personajes del espectáculo, a los que se les mandaba al otro lado de la fuente de Neptuno, al Palace.

Paradójicamente, el establecimiento sirvió después para acoger a un innumerable número de estrellas de Hollywood que llegaban a presentar sus películas a España. De Ava Gardner y Elizabeth Taylor a los más modernos Harrison Ford, Bruce Willis, Morgan Freeman o Jane Fonda.

Antes, en los tiempos del blanco y negro, el Ritz, que se construyó a propuesta de Alfonso XIII, que echaba de menos un lugar verdaderamente a la altura de las grandes ciudades europeas para acoger grandes eventos de la alta sociedad, acogió a los propios monarcas españoles, al magnate de la prensa William Randolph Hearst o los duques de Windsor. Una historia que se interrumpe hasta los albores de la segunda tercera década de este siglo.