Es una evidencia. El amarillo es el color de la temporada. Ya sea en complementos, prendas sueltas o looks completos. La pasarela así lo ha determinado. Y la calle ya está viviendo su invasión.

Por DUARTE NAVARRO

En la China Imperial, el amarillo era un color reservado al Emperador. Y tras la proclamación de la República Portuguesa, se sustituyó el color de la Plaza del Comercio por el rosa, pues el amarillo era el color de la monarquía (aunque una restauración devolvió su tono inicial). Lo de la mala suerte nos viene de Francia: Moliére murió vestido así en plena representación.

Pero parece que todo eso ya está superado: si hay algún color destacado sobre la pasarela, ese es el amarillo. Hace tiempo que el hombre viene reclamando una nueva paleta cromática y abrirse a algo más que el gris, el blanco y el negro, y parece que la conquista avanza a pasos de gigante.

Ya sea en su versión más deportiva, como hace Salvatore Ferragamo, o en la más poética, de Alessandro Michele en Gucci, las opciones que encontramos son casi ilimitadas y enfocadas a las partes superiores. Posiblemente la bomber de Hermès pase a ser una de las estrellas de este verano y, aunque no haya muchos decididos a vestir en total look, como vemos en Bottega Veneta, es un paso que marca el camino hacia una nueva masculinidad. Fendi nos muestra la manera más relajada de hacerlo, pese a apostar por las rayas, mientras que Dolce & Gabbana y Phlipp Plein sacan el lado divertido y glam de este color que ya es, por derecho, completamente masculino.