Su padre, dominicano. Su madre, puertorriqueña. Ella, estadounidense. Pero antes que por su nacionalidad, Zoe Saldaña prefiere definirse por su color. «Soy una mujer negra». Y mientras, suma superproducciones sin parar que la han convertido en la reina de la ciencia ficción.

Por Juan Vilá

La conocimos, pintada de azul, en Avatar y en unos días volveremos a verla de verde interpretando a Gamora en la segunda entrega de Guardianes de la Galaxia, que se estrena el 28 de abril. «Gamora puede matarte, pero tiene un corazón de oro. Me encanta eso de ella», asegura Zoe Saldaña sobre el personaje de esta superheroína a la que el año que viene veremos también en la primera parte de Vengadores: La guerra del infinito, junto a todas las estrellas del universo Marvel.

Y es que ya se sabe que nada le gusta más al cine actual que los superhéroes y las largas franquicias, y mucho mejor si ambas cosas se mezclan. La primera parte de Guardianes de la Galaxia fue, de hecho, un pelotazo: más de 770 millones de dólares recaudados y con la mayor parte de la crítica entregada por su sentido del humor y su afán de hacer las cosas de otra manera. «Irreverente» o «descarada» fueron algunos de los calificativos que le dedicaron. Ahora, las expectativas con esta segunda entrega son aún mayores. Y se da por hecho que habrá una tercera entrega.

«Tengo unas pelotas muy grandes. Mi madre nos inculcó a mí y a mis hermanas que éramos iguales a cualquiera»

Aunque en la vida real, Saldaña no es ni azul ni verde. Afortunadamente. Ella se define a sí misma como una «mujer negra» y prefiere no entrar en polémicas cuando le preguntan si se siente más estadounidense, país donde nació y pasó parte de su infancia, o dominicana, país del que procedía su padre y donde ella se instaló a los nueve años tras la muerte de este en un accidente de coche.

Sigamos con más cosas que la actriz ha dicho de sí misma: «Tengo unas pelotas muy grandes. Mis hermanas y yo crecimos sintiéndonos muy seguras. Mi madre nos enseñó que éramos iguales que cualquiera». Eso debió ser fundamental cuando llegaron los malos momentos. Porque en su carrera también los ha habido. El rodaje de su primera película importante, Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra, resultó especialmente complicado. Su papel, de hecho, iba a tener continuidad y a ganar protagonismo en las sucesivas secuelas, pero Saldaña hasta se planteó dejar el cine después de esa experiencia. «No era la gente adecuada para mí. No estoy hablando del reparto, ellos eran estupendos. Hablo de lo que pasaba en los despachos. Todo era muy elitista. Tenía 23 años y la gente no me respetó, miraban el plan de rodaje y pensaban que yo no era importante». Menos mal que poco después apareció Spielberg y quiso contar con ella para La terminal. Él también le enseñó el saludo vulcaniano, que luego le resultaría muy útil cuando J.J. Abrams la llamó para Star Trek cinco años después.Zoe Saldaña, una heroína dura y sexi 1

También la cuestionaron cuando interpretó a Nina Simone en el biopic Nina. La familia de la cantante no la consideraba lo suficientemente negra. Lo que en efecto era cierto: tuvo que oscurecer su piel y usar una prótesis en la nariz. La tensión estalló en las redes sociales. La actriz tuiteó una frase de Simone, ante lo que sus herederos le respondieron: «Una historia muy bonita, pero por favor quítate el nombre de Nina de la boca para el resto de tu vida».

Otra de sus grandes declaraciones hace referencia al matrimonio: «¿Por qué vas a casarte? ¿Porque crees en el amor? ¿Porque no quieres que llamen bastardos a tus hijos? No. Esas razones no son naturales para mí. Quizá lo podría hacer por motivos fiscales». Pero al final cayó en la tentación. La boda, eso sí, fue secreta. Se celebró en Londres, pocos meses después de empezar la relación con Marco Perego. Él tiene 38 años, como ella. Es italiano, pintor y escultor, aunque antes se dedicó al fútbol. La pareja tiene tres hijos.

Una última declaración para terminar: «Me gusta parecer fuerte y dominante, me gusta estar rodeada de chicos, prefiero tomarme una cerveza en un bar a hacerme la manicura». Lo dijo en 2009, cuando su carrera estaba a punto de dar el gran salto. Seguro que en estos momentos lo del bar lo tendría casi imposible, y en el futuro, mejor no pensarlo. Estar en tres franquicias al mismo tiempo es lo que tiene. Ahora se encuentra rodando Vengadores, en verano empezará con la continuación de Avatar (cuatro entregas del tirón) y después vendrán un nuevo capítulo de Star Trek, otro más de Guardianes de la Galaxia… Y así, hasta que el público y la taquilla quieran.