Inmigrante, de origen humilde, hecho a sí mismo y siempre sonriente. Al ingeniero indio Sundar Pichai solo se le conoce un enemigo: el presidente de EE.UU. Código Único relata las claves de la exitosa trayectoria del CEO de Google.

Por CARLOS GONZÁLEZ | Fotos: Getty Images

El 1 de abril de 2004 forma ya parte de la historia de Google. Fue el día que Gmail, uno de sus productos más populares, empezó a funcionar. La noticia que trascendió y conoció todo el mundo fue esa. Pero de puertas adentro, ocurrió algo más. Un ingeniero indio de 31 años pisó por primera vez la sede central de la firma para hacer una entrevista de trabajo. Se trataba de Sundar Pichai y él en alguna ocasión ha contado que dicha fecha, el equivalente anglosajón a nuestro Día de los Inocentes, le hizo pensar que igual se trataba de una broma. Pero méritos no le faltaban: tenía estudios de posgrado en la Universidad de Stanford, el MBA de Wharton –uno de los más prestigiosos del mundo– y había trabajado en McKinsey. Lo contrataron. Y solo once años después, Pichai llegó a lo más alto: fue nombrado CEO de la empresa.

Su historia había empezado mucho antes, el 12 de julio de 1972, en la ciudad india de Madurai. Su padre era ingeniero eléctrico; su madre, taquígrafa. La familia vivía en un apartamento, así que al pequeño Sundar y a su hermano les tocaba dormir en el salón. «Al volver a casa, hablaba mucho con él sobre mi trabajo y los desafíos que tenía que afrontar. Desde joven, se sintió muy atraído por la tecnología», ha contado su padre. Fue también su progenitor quien le pagó el billete de avión cuando le concedieron una beca para seguir sus estudios en Standford, lo que supuso un gran esfuerzo, ya que esa cantidad –unos mil dólares— equivalía a un año entero de su salario.


“Google no debe crear productos para élites. Creo que la tecnología debe ser una fuerza que iguales”, afirma Sundar Pichai.


Quienes han trabajado con él destacan su empatía y su capacidad para crear equipo, empezando por el gran tándem que él mismo ha formado junto a Larry Page, cofundador de la empresa. «Le aseguro que no encontrará a nadie en Google a quien no le guste Sundar o que le considere un imbécil», dijo sobre él su compañero Caesar Sengupta a Bloomberg. Por su parte, el inversor Christopher Sacca aseguró que una de las claves de su éxito era que «todo el mundo conoce su posición, nadie tiene que estar preocupado vigilando su propia espalda».

El gran valedor de Chrome como CEO de Google

Se sabe que el CEO de Google ha sido tentado por otras empresas del sector, e incluso fue uno de los candidatos al puesto de CEO de Microsoft —el elegido al final fue otro indio, Satya Nadella—. Pero, ¿qué es lo que más le gusta a él del gigante tecnológico? «Lo que siempre me ha impresionado de Google es que funciona igual si eres un niño en el campo o un profesor de Stanford o de Harvard. Quiero que Google luche por eso y no cree tecnología para un determinado sector. Para mí lo que importa es que convirtamos la tecnología en una fuerza igualadora». Aunque suponemos que su retribución también es otro factor a tener en cuenta. Solo en 2016 ingresó 199,7 millones de dólares por su trabajo.

El CEO 'antiTrump' de Google

Brooks Kraft LL – Getty Images

Entre sus logros en Google destaca el navegador Chrome, su primer gran éxito, aunque para sacarlo adelante tuvo que enfrentarse con las reticencias de Eric Schmidt, antiguo CEO de la compañía y actual presidente ejecutivo de Alphabet. No creía en el proyecto, pero Pichai lo convenció y, lo que es más importante, en menos de cuatro años lo convirtió en líder del mercado, posición que aún hoy ostenta. El siguiente paso fue sustituir al frente de Android a Andy Rubin, y relajar las tensiones que este había creado entre ese departamento y el resto de la empresa.

El CEO de Google no ha vuelto a vivir en la India, y por su condición de inmigrante es muy crítico con algunas de las ideas y decisiones de Donald Trump. Antes incluso de que llegara a la Casa Blanca, el CEO de Google escribió un post en el que recordaba su propia historia y que «América era y es un país de inmigrantes». En enero, cuando se quiso prohibir la entrada a las personas procedentes de distintos países árabes, Pichai aseguró: «Es doloroso ver el coste personal de esta orden. Estamos disgustados por el impacto que pueden tener estas restricciones en nuestros empleados y sus familias». También se ha pronunciado en contra de otras decisiones presidenciales, como la de abandonar el Acuerdo de París contra el cambio climático o la prohibición de que los transexuales ingresen en el ejército.

El CEO 'antiTrump' de Google

Sunar Pichai conversa en su despacho con sus colaboradores más cercanos en Google. / Brooks Kraft – Getty Images

Su peor momento lo ha vivido este verano con la polémica causada por el ingeniero James Damore, que escribió un texto en el que justificaba la escasa presencia de mujeres en Google –solo un 30% en total y un 17% en trabajos técnicos– alegando diferencias biológicas entre ambos sexos. «Ha cruzado una línea al promover estereotipos de género que causan daño en nuestra empresa», aseguró Pichai para justificar su despido.


La única debilidad de Pichai es el F.C. Barcelona. En el último Mobile World Congress aprovechó para conocer el Camp Nou.


Su única debilidad conocida es el Barça. El indio presume de no perderse ni un solo partido y este año aprovechó el Mobile World Congress para visitar la Masía y el Camp Nou. Tuvo también la oportunidad de asistir a un entrenamiento, conocer a los jugadores y pedirles que le firmaran una camiseta. Si quieren acercarse un poco más al personaje, no dejen de ver en YouTube su encuentro con los futbolistas. Les sorprenderá su actitud, que no tiene nada que ver con la idea tradicional de liderazgo: el CEO multimillonario transmite la misma ilusión y candidez que un niño de diez años y parece aún más tímido que el mismísimo Iniesta.