La mayoría le conocemos de la serie ‘El Príncipe’ (Telecinco), pero lo cierto es que Stany Coppet tiene todo un carrerón detrás: actor de éxito en su Francia natal, también ha sido reportero y productor de cine. Y ahora asesora a directivos y empresarios en un novedoso taller, SC Acting Techniques for Business, para que ganen confianza ante auditorios exigentes. El miedo escénico se supera con práctica…

Por CARLOS NIETO

¿Cómo se te ocurrió la idea de Acting Techniques for Business?
Entiendo la pregunta, no suele pasar que los actores se dediquen a otras cosas que actuar (ríe). Pero yo siempre he visto mi vida de otra manera, haciendo varias cosas a la vez, nunca he sido solo un actor. Me gusta hacer muchas cosas a la vez. Estudié comercio internacional en Francia, he trabajado como periodista, soy productor de películas… Así que, si hay alguna manera de reinventarme, seré el primero. Cuando estudiaba teatro me di cuenta de que las técnicas que aprendía eran muy útiles en el día a día. Y sobre todo a la hora de hablar en público. La idea del taller surgió en una conversación con una amiga y me animó a compartirlo. Y aquí estamos, en el Hotel Santo Mauro.

Pasa que aquí en España no nos enseñan a hablar en público, no sé si en Francia es parecido…
Si, es parecido. No existe como en los Estados Unidos una cultura de la oratoria, del debate… Pero yo creo que hay que educarse a lo largo de la vida, incluso cuando estás en lo alto de tu carrera. Tu formación debe mejorar. Y si la oratoria es una cosa que necesitan, pues intentaré ayudarle (ríe).

No sé si hay un patrón que se repita entre los inscritos, en plan… Ayúdame con esto, o con esto otro…
Sí, en el formulario de inscripción pedimos que pongan sus puntos a mejorar y la mayoría tienen un miedo escénico tremendo (lo recalca). Es lo que más se repite. Así que trabajaremos más en esto. Pero también incluiré una parte que me encanta, que es el aspecto orgánico del discurso. Creo que conectar con nuestros propios sentimientos es la manera más real y cercana de comunicar un mensaje. Las emociones son una fuerza enorme que permiten conectar con la gente. Es lo que busca el público. Una conexión con la persona que habla. Si estás solo dando datos se pierde la tensión. Vamos a trabajar mucho con las emociones, como usar esta fuerza que tenemos dentro…

Suena muy bonito, pero también un poco complicado, ¿no?
Sí (ríe), es que el ser humano es complicado. No es una receta mágica o una aplicación que nos bajamos en el smartphone. Es un trabajo complicado que necesita compromiso y voluntad de seguir en casa. No voy a cambiar a una persona en un taller de cuatro horas, pero va a tener las claves para practicar y desarrollar esta fuerza para no tener tanto miedo a subir al escenario y hablar en público. Como con un instrumento musical, necesitas afinarlo.

Es cuestión de practicar y practicar entonces…
Es una cuestión de estar acostumbrado a hacerlo. Siempre he dicho que hay dos maneras de ser un buen orador: practicar y hacer las presentaciones, con la experiencia mejoras… Y si no tienes esta posibilidad hay técnicas de actores que puedes entrenar así para practicar y mejorarlo. En tres meses, seis meses, puedes cambiarlo. Lo puedes preparar con técnicas de actuación.

¿Y tienes alguna técnica que te funcione en situaciones de estrés o de mucha tensión?
Bueno, tengo una maleta de herramientas (ríe). Hay cosas que utilizo como la memoria sensorial o… Un animal… A lo mejor suena un poco raro, pero es así. Me identifico con un animal al que he estudiado previamente e imito su manera de andar, de expresarse… Me hace sentir más fuerte. Claro que no funciona si no has practicado. Tienes que acostumbrarte a hacerlo. Y en cuanto a la memoria sensorial, pues hay que recordar una situación placentera que hayas vivido. Entonces la estudias, pasas unas horas recordando que te hizo estar tan a gusto: la temperatura, que textura tenía el lugar, olores, la compañía… Y así revivir ese momento para aislarlo y usarlo en momentos de estrés donde no te sientas cómodo o con fuerzas.

Es interesante porque, en situaciones de estrés, el mundo se nos hace muy pequeñito…
Sí, y de hecho tengo otra herramienta. Además la usé hace un par de años rodando La Vie Pure en Francia y tenía que pasar la mayor parte del tiempo en el agua… Yo le tengo un miedo tremendo al agua, no soy un buen nadador… Sentía que ponía mi vida en riesgo. En un momento de la película el director me pidió dejarme llevar por la corriente sin hacer nada, durante un kilómetro. Al final del plano había un barco que me recogía. Lo hice una vez, luego otra… Pero siempre hay algo que falla en el cine. Que si el foco, el sonido… Lo tuve que repetir ocho veces y la última vez dije: «por favor, más no».– ..Y en ese momento busqué una misión que superara mi miedo. Para darte coraje funciona el ponerte una misión a superar. Así que, cuando hice la última toma, busqué un referente, que era mi tío. Mi tío estaba en un hospital, a punto de morir: no podía andar ni respirar por sus propios medios. Así que pensé: «si él pudo hacerlo y salvó su vida, ¿por qué no voy a poder hacerlo yo?» Salió un plano magnífico… Así que, cuando te subas a un escenario y pienses «me quiero morir» piensa en una misión.

Impresionante, la verdad…
Bueno, cada situación es diferente, pero cada técnica se puede adaptar a cada situación y no tener más ese miedo escénico. Con práctica se consigue.