Joven, guapo, multimillonario, de buena familia, comprometido con Miranda Kerr, y listo, muy listo. El fundador de Snapchat es el hombre de moda de Silicon Valley. Y más ahora que su empresa acaba de salir a la Bolsa.

POR VÍCTOR GODED

Su familia había viajado hasta Palo Alto para asistir a la ceremonia. Todos sus compañeros de carrera se iban a graduar y aunque a él aún le faltaban algunos créditos para obtener el título en Diseño de Producto, Evan también quería ser protagonista en la fiesta. Confiando en que se licenciaría en breve, la exclusiva Universidad de Stanford tuvo un detalle con él y su familia: le permitió caminar junto a sus compañeros por el escenario levantado en el estadio de fútbol del campus para recoger el diploma. Nunca terminó la carrera, pero de los que tiraron el birrete al aire esa tarde Spiegel es el que más millones tiene en la cuenta corriente.

La infancia de Evan no puede catalogarse de legendaria. Sus padres, ambos abogados, ganaban más de tres millones de dólares al año. Esto pemitió al mayor de los tres hermanos Spiegel vivir «en una burbuja», como él mismo ha confesado. Nunca le faltó de nada. Creció en una masión de Pacific Palisades, un exclusivo barrio de Los Ángeles, donde tenían hasta un chef personal. ¿Qué le apetecía practicar snowboard? Un helicoptero le llevaba hasta Canadá. ¿Qué necesitaba clases extraescolares? Sin problema, se llamaba a los mejores profesores, a 250 dólares la hora. ¿Qué quería aprender a conducir? ¡Qué mejor que con un Cadillac Escalade! ¿Pero no es mejor uno que respete el medio ambiente? ¡Deseo concedido: un BMW 550i! ¿Que no hay espacio para aparcarlo en el instituto? Papá habla con la empresa colindante para que le dejen meterlo en su aparcamiento y asunto arreglado.

Dijo ‘no’ a Mark Zuckerberg

Tal vez criarse en la estratosfera de la riqueza ha hecho que a Spiegel no le importe demasiado el dinero. Solo así se explica que fuera capaz de pronunciar la palabra ‘no’ cuando Mark Zuckerberg le quiso comprar su idea. Y eso que fue insistente.

La primera toma de contacto se limitó a una reunión con fechas y estrategias inmediatas planeadas y diseñadas de forma unilateral por el dueño de Facebook. Sonaba a amenaza, pero Spiegel movió el índice de un lado a otro. La siguiente ya fue un órdago en toda regla. Ni se inmutó. La contestación fue la misma: negativo. No le compensaba arriesgar la trayectoria de una empresa tan prometedora por obtener un beneficio a corto plazo. Valoraba más la libertad que el aroma de los dólares. Rechazar la oferta de 3.000 millones de dólares del dueño de Facebook llamó la atención del mundo entero y puso su nombre en boca de todos. Y, sobre todo, el de su producto.

¿Qué es exactamente Snapchat? Una aplicación móvil dedicada al envío de archivos que permite a los usuarios compartir fotografías, grabar vídeos, añadir textos y dibujos y enviarlos a una lista de contactos limitada. Pero tiene una particularidad muy característica de la generación de Spiegel: la inmediatez. El receptor solo puede ver el mensaje en un máximo diez segundos. Pasado ese tiempo desaparece de la red. Esta función de autodestrucción, que recuerda a los capítulos del Inspector Gadget, responde a una necesidad de fomentar la privacidad en las redes sociales, una polémica que cada vez provoca más debates en la sociedad.

«La vida no es justa, y si la vida no es justa, no se trata solo de trabajar duro, sino de trabajar en el sistema»

La historia de esta startup se ha construido con los mimbres típicos de todas las grandes ideas del mundo tecnológico. Evan Spiegel conoció a Bobby Murphy, un estudiante de Matemáticas dos años mayor que él, en la fraternidad Kappa Sigma. Eso sí, trabajaron en un escenario que no responde a los clásicos garajes repletos de envases de cómida rápida vacíos, pero sí a los canones de su lifestyle. Una mansión se disfrazó de sede. La mecha del proyecto fue la obsesión por la intimidad. Los creadores estaban preocupados por algunas de las fotos en las que les etiquetaban en Facebook. Pretendían simbolizar una ruptura con lo anterior. Que el pasado fuera solo eso y no un reguero que acompañe para siempre el historial del internauta. «Mi identidad es quien soy ahora mismo. Soy el resultado de todo lo que he hecho, pero no soy la acumulación de esos actos». Esa es la filosofía de Snapchat. Y quién sabe si es el nuevo manual de la población del siglo XXI.

SOLO NEGOCIOS: EVAN SPIEGELSpiegel conoció a Bobby Murphy en la fraternidad Kappa Sigma de la Universidad de Stanford. Él fue quien le ayudó a codificar la aplicación. 

 

El viaje hasta el altar de la fama no ha estado exento de polémica. Cuando la aplicación ya estaba triunfando entre los más jóvenes, les llegó una demanda de Reggie Brown, un antiguo camarada que reclamaba su parte del pastel por haber participado en la idea orginal. En un principio Spiegel y Murphy alegaron que le habían despedido antes del lanzamiento, aunque al final pasó lo que suele ocurrir en estos casos: se alcanzó un acuerdo. Pero aún le guarda rencor. «Me arrepiento de haberle dado tantas oportunidades. Explotó mis intentos de ser generoso», aseguró Evan.

El joven tiene otra mancha en su expediente: una serie de correos electrónicos denigrantes con el sexo femenino que envió cuando era estudiante y que muchos aún no han olvidado, aunque él mismo se disculpó de forma pública: «Obviamente estoy avergonzado por los estúpidos e-mails de mi época en la fraternidad. No tengo ninguna excusa. Siento haberlos escrito en ese momento y fui tonto por enviarlos. De ninguna manera reflejan quién soy hoy en día o mis ideas sobre las mujeres». Calificaba a sus compañeras de clase como «prostitutas» y hablaba de «mear» sobre una de ellas.

«La vida no es justa, y si la vida no es justa, no se trata solo de trabajar duro, sino de trabajar en el sistema». Parece una oda a la presuntosidad que estas palabras provengan de un chaval que ha crecido sobre el colchón de la opulencia. Pero ahí radica el éxito del nuevo sex symbol de Silicon Valley. Estar donde tiene que estar. Y si el mundo es efímero, vivirlo al límite. Y, claro, mucho mejor hacerlo rodeado de coches caros, fiestas de alto standing, vacaciones de cinco estrellas y del brazo de una top model.


‘TOPS’ Y CANCIONES

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Boda a la vista 

Evan Spiegel y Miranda Kerr se comprometieron a finales del mes de julio. El fundador de Snapchat y la modelo australiana se conocieron en 2014 durante una cena organizada por Louis Vuitton en Nueva York. Al año siguiente confirmaron su relación.

Queda la música

El joven empresario siempre ha mostrado interés por la industria musical. De hecho, estuvo dispuesto en comprar el sello Big Machines pero las pretensiones del dueño eran muy elevadas. La cantante Taylor Swift, que tuvo un romance con Spiegel, pertenece a la discográfica.  


DEL CAMPÚS AL PARQUÉ DE NYSE

De trabajo de la carrera a referencia tecnológica

En abril de 2011, Spiegel presentó ante sus compañeros su proyecto de final de carrera. Lo llamaba Picaboo y permitía publicar fotos y destruirlas rápidamente para que nadie más las viera. En septiembre de ese mismo año le cambió el nombre por el actual: Snapchat. 

Snapchat ya es un fenómeno social

Con 125 millones de usuarios activos, la aplicación de Spiegel y Murphy es capaz de competir con Facebook: 7.000 millones de videos diarios vistos por 8.000 del gigante azul (que tiene 1.550 millones de usuarios). El 71% de los que entran en la red social son menores de 25 años

Las grandes marcas se apuntan a la moda

El contenido de esta red social está lleno de exclusividad, ya que tanto emisor como receptor saben que nunca más se volverá a compartir dicho mensaje. Una oportunidad que han aprovechado compañías como McDonald’s o Amazon. Incluso la Casa Blanca se ha sumado.

Un rumor hecho realidad

Después de muchos meses de expectación, la aplicación ha dado el salto a la Bolsa. La valoración está en unos 22.000 millones de dólares, una cifra relativamente inferior a la inicialmente estimada por la compañía, que se aproximaba a los 25.000 millones.


UNA ‘APP’ DE 22.000 MILLONES

Joven, pero sobradamente rico

Nació en una familia rica, pero gracias a Snapchat este californiano de 26 años está entre las 12 personas menores de 40 años más acaudaladas del mundo.

2.100 millones de dólares es la fortuna que atesora Spiegel, según Forbes.

Aportaciones personales

En noviembre de 2015, el valor de la empresa se tambaleó por las dudas de los inversores. Lo resolvió inyectándole 90 millones de dólares de su cuenta.

1.800 millones de dólares recibió en la última ronda de financiación.  

La ‘startup’ vale su peso en oro

Snapchat está valorada en unos 22.000 millones de dólares. Espera captar 3.000 millones de dólares con su salida al parqué.

13% de las acciones de Snapchat son de Spiegel. Murphy tiene el 11%.