El 20 de marzo se cumplieron 25 años del estreno en Estados Unidos de ‘Instinto básico’, una de las películas más escandalosas de los 90. La cinta sirvió también para lanzar al estrellato a una modelo de 34 años que trataba de hacerse un hueco en el cine y que iba a convertirse en una de las actrices más icónicas de la década.

POR JUAN VILÁ

El guion era explosivo. Tanto que ninguna otra actriz quiso rodarlo. Ni Kim Basinger. Ni Julia Roberts. Ni Michelle Pfeiffer. Ni Geena Davis. Ni siquiera Meg Ryan. Y el rodaje fue aún más lejos e incluyó, por sorpresa y casi a traición, una de las escenas más famosas del cine de los 90: el cruce y descruce de piernas, y sin ropa interior, de Sharon Stone.

Porque fue ella, al final, la elegida para interpretar a esa mujer fatal llamada Catherine Tramell: escritora, promiscua, bisexual y muy hábil manejando el picahielos.

Instinto básico empezaba con una escena de sexo que casi al instante, en pleno éxtasis, se transformaba en asesinato. La víctima era un viejo rockero y la principal sospechosa, su pareja, el personaje de Stone. A partir de ahí se iniciaba una tórrida relación entre ella y uno de los detectives encargados del caso, papel que interpretaba Michael Douglas.Sharon Stone, el famoso cruce de piernas 1

Y si nadie se atrevía a protagonizar la cinta, nadie tampoco quería a Sharon Stone. Ni los productores ni Douglas estaban dispuestos a jugársela con una actriz casi desconocida. Al director, en cambio, le entusiasmaba la idea de volver a trabajar con ella y luchó durante meses hasta que consiguió convencerles a todos. Y es que Paul Verhoeven y Stone habían rodado juntos Desafío total, la película más famosa de la actriz hasta entonces. Incluso para promocionar la cinta, y promocionarse a sí misma, había aparecido desnuda en Playboy. Hasta ese momento, la carrera de esta antigua Miss convertida en modelo de la agencia Ford se limitaba a pequeños papeles, producciones de serie B, capítulos sueltos en alguna serie o, lo más extraño de todo, un remake de Sangre y arena rodado a finales de los 80 en España.

La mala relación, o la desconfianza, entre los dos protagonistas se mantuvo durante todo el rodaje. Algo que Stone siempre ha considerado positivo: «Creo que esa incomodidad ayuda a esta clase de película. La tensión es buena. No llegué a conocer a Michael, pero la energía que desprendíamos juntos era muy fuerte». Y tampoco parece que ambos se lo pasaran demasiado bien en las escenas de cama. Verhoeven lo tenía todo medido al milímetro y coreografiado para evitar que calificaran la película como pornográfica. Hasta cinco días tardaron en rodar uno de sus encuentros sexuales. «Éramos los Fred Astaire y Ginger Rogers de los 90, pero en posición horizontal», explicó Stone con su habitual ironía. Añadan los parches que ambos llevaban en los genitales por temor al sida e imaginen la cantidad de pasión que podía existir bajo los focos.

«No llegué a conocer a Michael, pero la energía que teníamos era muy fuerte»

Lo que el director no consiguió, aunque quiso hacerlo, fue convertir Instinto básico en la primera película de Hollywood en la que aparecía un pene erecto. Ni Douglas ni los productores aceptaron la idea. No tuvo la misma suerte Stone, y parte de su intimidad quedó expuesta en la escena ya mencionada del interrogatorio. Según ella, el director le aseguró que no se iba a ver nada. Hasta le enseñó la toma en el pequeño monitor del estudio y ahí, en efecto, no se apreciaban los detalles. Otra cosa fue el día del estreno, en una gran pantalla y rodeada de gente. Al acabar la proyección, Stone, avergonzada y sintiendo que la habían traicionado, abofeteó a Verhoeven. O eso contó ella. Aunque años después reconoció que la escena le parecía perfecta para la película y el personaje. «Yo también la hubiera incluido», dijo.

Al final, la pacatería y la vergüenza de Douglas fueron castigadas y el arrojo de Stone recibió su recompensa. Puede que él hubiera cobrado 15 millones de dólares por la película y la actriz tuviera que conformarse solo con medio millón, pero ella le eclipsó por completo. Además, a partir de ahí, su carrera despegó. «Era esa chica guapa y con un bonito culo que no sabe actuar. Pero he trabajado muy duro para convertirme en una buena actriz y ahora estoy empezando a recoger los beneficios de ese esfuerzo».Sharon Stone, el famoso cruce de piernas 2

Los siguientes años fueron los mejores de su filmografía. Hasta se llevó el Globo de Oro por Casino, rodada a las órdenes de Scorsese y si no ganó también el Óscar fue por la Susan Sarandon de Pena de muerte.

En septiembre de 2001 un fuerte dolor de cabeza la llevó a urgencias. Tenía 43 años y estaba sufriendo un derrame cerebral. La actriz hasta vivió una experiencia cercana a la muerte: «Había una luz blanca y muy brillante encima de mí, y vi a algunos amigos muy queridos. Me afectó mucho y descubrí que mi vida ya nunca sería la misma. Me dio una nueva perspectiva. Soy muy, muy afortunada», declaró entonces.

Aunque la recuperación no fue fácil ni corta. A Stone le tocó volver a empezar casi desde cero en muchos sentidos. Su reaparición pública fue en los Óscar de 2002, junto a Travolta y con bailecito y todo incluido. Luego vendría Catwoman, su primera película después del derrame, y desde entonces no ha parado de trabajar. Tampoco deja de sorprender su espectacular estado de forma, como demostró en 2015, cuando posó completamente desnuda para la revista Harper’s Bazaar. El próximo 10 de marzo Sharon Stone cumplirá 59 años –sí ha leído bien: 59– y parece que aún le queda cuerda para rato.