El cofundador y CEO de Netflix tiene un plan: conquistar la televisión. De momento, su empresa ya es la primera proveedora de contenidos televisivos por Internet del mundo. Y su apuesta inminente es producir aún más películas y series con su sello propio. En esta entrevista desvela sus planes

POR OLIVER O’MAHONY 

«La culpa de todo la tiene Apolo 13», cuenta Reed Hastings con una sonrisa en la boca. Concretamente, una cinta VHS de la película protagonizada por Tom Hanks. En esa época, en 1995, Hastings era un joven apenas recién licenciado en ingeniería informática. Y había alquilado la película en un videoclub para verla en casa. Pero aquella cinta se quedó en su domicilio más tiempo del previsto, «cinco o seis semanas». Al ir a devolverla, el dependiente de Blockbuster le reclamó 40 euros de penalización por el retraso. «Me sentí como un tonto», afirma Hastings. Y eso le dio la clave para crear, con su amigo Marc Randolph, primero un servicio de alquiler de DVD por correo y luego una plataforma de vídeo on-line por suscripción. Dos décadas después, el servicio cuenta con 62 millones de suscriptores en más de medio centenar de países y despacha alrededor de cien millones de horas de contenidos en streaming cada día del año. Con esas cifras, Netflix ya es el líder mundial del entretenimiento on-line, por encima de gigantes como Amazon o YouTube. Su valor de capitalización en el mercado es de 12.000 millones de dólares. Y, lo que es más importante, ha reinventado el concepto tradicional de televisión.

¿Cómo se le ocurrió crear Netflix?
Cuando tuve que pagar una sanción de 40 dólares por devolver tarde aquella película me sentí tonto y empecé a darle vueltas al asunto. Un año después, un amigo me habló de los DVD, que acababan de aparecer. Al ver su tamaño y su peso pensé que sería fantástico poder recibirlos en casa y devolverlos por correo en lugar de tener que ir al videoclub. Por suerte, en los Estados Unidos el peso de un DVD con su carcasa (25 gramos) corresponde a la tarifa básica del servicio de correos. Así nació Netflix.

Una idea de lo más simple…
Sí, pero Netflix nació sabiendo que el sistema de envío de DVD se vería muy pronto sustituido por el sistema de streaming. De ahí, el nombre Netflix, que significa pelis flicks, en inglés coloquial en la Red [Net].

¿El streaming es la muerte del DVD?
El streaming permite ver en cualquier pantalla (televisor, ordenador, tablet, teléfono) la película o la serie que queramos. A cualquier hora del día o de la noche, pagando un abono mensual módico, se pueden ver los contenidos en nuestra web. En 1997, cuando lanzamos Netflix, ya se vislumbraba esta posibilidad. Teníamos previsto que el streaming se desarrollara a partir de 2002, pero pecamos de optimistas y tuvimos que esperar hasta 2007 para lanzarlo. Después, en 2011, volví a caer en el error y, esta vez, casi nos supone la quiebra.

¿Qué pasó?
¡Quise correr demasiado! Quisimos que nuestros abonados migraran del DVD al streaming con un sistema de tarifas que provocó una revuelta. Debimos dejarles ir a su ritmo. La cotización en bolsa se derrumbó y tuvimos que disculparnos y revisar nuestra política.

¿Cómo explica aquel error?
Nos dio miedo perder el tren, como le ocurrió a Kodak en el mundo de la fotografía y a tantas otras empresas afectadas por la revolución digital. Al principio no estábamos en Internet, pero sabíamos que tardaríamos en tener que superar aquella barrera. La experiencia nos demuestra que cuando eres líder en un sector, normalmente es porque haces las cosas muy bien, pero solo en el ámbito que conoces. Entonces sabíamos que teníamos que dar el salto, pero estábamos atenazados y nos quedamos parados. Aquel fue un momento doloroso pero saludable.

¿Tuvo que despedir a gente?
¡La única persona a la que tenía que haber despedido es a mí mismo! De hecho, no faltó gente que pidió mi cabeza, como el responsable financiero, Carl Icahn.

¿Antes de Netflix ya era un cinéfilo?
La verdad es que no. Acababa de vender una empresa especializada en la eliminación de virus informáticos. De joven fui profesor de matemáticas en un colegio de Suazilandia, en África. Era voluntario de Peace Corps [una agencia americana creada para fomentar la paz en el mundo]. Una experiencia muy enriquecedora estar solo ante los alumnos te enseña a ser autónomo, emprendedor, abierto de mente, independiente sobre todo. Aquello me sirvió para crear Netflix, una compañía completamente distinta a la anterior. Y actualmente me sirve para apoyar su desarrollo internacional. Nuestro objetivo es difundir la televisión a través de Internet en todo el mundo. Estamos presentes algo más de 50 países, así que aún tenemos aún trabajo por delante.

¿Es cierto que trabaja desde su casa?
Sí, cuando no tengo reuniones de trabajo me quedo en casa. Mis jornadas suelen comenzar a las 6 de la mañana, con una sesión de bicicleta estática y un expreso; a partir de ahí, leo mis correos y trabajo. Por la tarde suelo tener cenas de trabajo.

Se dice que los empleados de Netflix pueden coger las vacaciones que quieran…
En mi empresa anterior, todo estaba regulado al detalle, pero me di cuenta de que aquello mermaba mucho la creatividad y la satisfacción de los colaboradores, y por tanto, de la propia empresa. Es mucho más inteligente suprimir las reglas y contratar a los mejores. Las personas con talento no necesitan marcos normativos estrictos.

¿Cuántas semanas de vacaciones tiene?
Alrededor de cinco. Y a menudo se me ocurren las mejores ideas de vacaciones. Por tanto, para mí es complicado separar el trabajo y el descanso. Este verano, me fui a las Islas Feroe, al norte de Escocia. Mi mujer y yo solemos marcharnos a la aventura, por el placer de explorar rincones perdidos. Allí, todo el mundo usa Netflix. Aquello me sorprendió mucho ¡En un lugar tan remoto! Entonces pensé que aquellos usuarios tendrían mejor calidad de servicio si Netflix instalaba un servidor local. Llamé al ministro de Comercio de las islas y quedamos para cenar; fue un momento muy agradable. ¡Y ahora, nuestros abonados de las Islas Feroe tienen un servicio óptimo!

Ahora tiene en el punto de mira a España, donde el servicio se ha lanzado hace unos meses. ¿El objetivo que se marca Netflix en nuevos mercados como este es acabar con la televisión tradicional?
Lo que está ocurriendo ahora es comparable al salto del blanco y negro al color. La televisión en internet es diferente de la que conocemos hasta ahora, porque permite ver lo que queremos, cuando queremos y en cualquier tipo de pantalla. No nos vemos limitados por la programación con un horario que respetar. La televisión existe desde hace cien años. Tuvo mucho éxito. Pero todo el mundo usa también Internet. Los consumidores se conectan a las páginas que les gustan Netflix es una de ellas, junto con otras como YouTube, pero también las páginas web de las propias televisiones, que también acceden.

Hastings no se cansa de repetir que la telesión por internet es el mayor cambio tecnológico que ha vivido este sector desde la aparición del color en nuestras vidas. Y de eso hace más de 40 años. Para él, el explosivo crecimiento de la televisión on-line se basa en tres diferencias que distinguen el modelo de Netflix del que tienen los canales de televisión tradicionales. «Para empezar, el contenido es bajo demanda explica; es decir, el usuario elige qué, cuándo y dónde ve ese contenido; luego, se puede ver en cualquier pantalla (smartphones, consolas, televisores, computadores…), y, por último, es personalizada, ya que aprende los hábitos de consumo del usuario y le sugiere contenido en base a esto». La era de «la televisión personalizada apenas está empezando» dice, y apunta el ejemplo de la BBC, «que hace seis años reconoció que el futuro está en Internet y empezó a invertir en su iPlayer. Ahora, uno de sus canales, BBC3, va a pasar a ser exclusivamente on-line». Esto para Hastins supone un hito. Y hace una predicción «En 15 o 20 años la televisión tradiconal no existirá. Será como el fax. Y las televisiones solo tendrán un camino posible convertirse en canales de internet o desaparecer». Aunque sobre eso Hastings también hace alguna precisión…

¿Bajo su punto de vista, qué podría salvar la televisión tradicional?
El contenido si las cadenas actuales siguen difundiendo programas que gustan al público, no tienen por qué preocuparse.

¿Y los canales por cable y satélite y los operadores de televisión tradicionales tienen motivos para preocuparse?
No. Nosotros no somos una amenaza para ningún operador . En Estados Unidos, nuestro rápido crecimiento no ha impedido que HBO, nuestro competidor principal haya crecido a la par. El cable y el satélite tampoco han sufrido siguen contando con cien millones de abonados. Nosotros hacemos que el mercado crezca. Es como un partido de liga cuando se enfrentan los dos mejores equipos, aumenta la audiencia y las ganas de imitarlos, lo que favorece a todos.

¿Cuáles son sus principales objetivos en España?
Nuestro objetivo a un año vista pasa primero por afianzar nuestra reputación y procurar que todo funcione bien. A continuación, efectivamente, podemos marcarnos el objetivo de alcanzar el millón de abonados. En Estados Unidos, un tercio de los hogares (36 millones) están abonados a Netflix; evidentemente, nos encantaría alcanzar este nivel.

¿Cree que la crisis puede hacer que sus expectativas no se cumplan?
No tengo esa sensación. Todos los países experimentan subidas y bajadas. Ni en los Estados Unidos en los 80 ni en Japón en los 90, con tasas elevadas de paro y un crecimiento débil, afectaron a la industria del entretenimiento. La gente busca diversión cuando es asequible. A 7,99 euros al mes, creemos que Netflix alcanzará una buena cuota de mercado.

¿Qué espera del mercado español?
Creo que España va a ser uno de nuestros países de más éxito. Hay una población con una elevada tasa de conexión, que está acostumbrada al uso del comercio electrónico y que ha dado muestras de estar interesada en producto. Somos muy optimistas.

Pero tenemos un alto índice de piratería. ¿Eso le preocupa?
Esa piratería ha creado un público acostumbrado a ver contenido en internet. Nosotros ofrecemos una alternativa mucho más sencilla e inmediata que buscar un torrent. Podemos pensar en esto como en el negocio del agua embotellada el agua de grifo se puede beber y es gratis, pero aun así hay un público que demanda agua embotellada.

En el mercado empiezan a aparecer competidores que que ofrecen servicios similares a Netflix. ¿Hay espacio para varios jugadores en el mercado de la televisión on-line?
Lo que está pasando en el mercado se puede resumir de forma muy sencilla si eres capaz de crear una app, puedes convertirte en una cadena de televisión. Lo que vamos a ver son muchas ofertas, un mercado muy diverso. Para el consumidor creo que es bueno y para nosotros también, es sano tener competencia y buscar nuevas fórmulas para dar al usuario lo que quiere.

En EEUU, Netflix parece cada vez más interesada en crear su propio contenido y sus series. ¿Es una tendencia que mantendrá en Europa?
Sí, hemos comenzado con series, pero estamos empezando ahora a producir nuestras primeras películas. Tenemos nuevas series listas para este año, colaboraciones con directores como Adam Sandler… pero estos solo es principio de nuestros esfuerzos.

Tiene algo menos de un 4 por ciento de los títulos de Netflix, y ya es multimillonario. ¿Qué relación tiene con el dinero?
No pienso mucho en ello. Llevo una vida tranquila. Conduzco un Lexus sencillo. Hago mucho deporte al aire libre, pero no me verán nunca escalar un glaciar como Richard Branson ni saltar en paracaídas con Kate Moss. Vivo en una casa muy normal en Santa Cruz (California), en una zona rural, donde tenemos cuatro perros, cuatro cabras y nueve pollos.

Pero la de Santa Cruz es solo una de sus casas. Hace unos meses, Variety apuntaba que el CEO de Netflix había adquirido la mansión que Antonio Banderas y Melanie Griffith compartían en Hancock Park, en el distrito histórico de Los Ángeles. La transacción, según la revista, se cerró en casi 16 millones de dólares. Por esa cifra, Hastings se ha hecho con una mansión mediterránea diseñada por Gordon Kaufmann en 1925 que tiene siete dormitorios, once baños y que ocupa 1.500 metros cuadrados

Netflix prospera gracias al cine y, sin embargo, usted no es muy amigo de las sesiones fotográficas…
Las detesto. En 1995, acepté posar para USA Today, con mi Porsche. Me gusta mucho ese coche; elegí como matrícula la cotización bursátil de mi compañía, que acababa de salir a Bolsa. ¡Era el ejemplo perfecto de nuevo rico! A día de hoy, me gasto el dinero en fundaciones para apoyar la educación de los niños. Prefiero eso que el casino.

El multimillonario tranquilo
Prácticamente toda la fortuna de Hastings está invertida en acciones y opciones de Netflix. Según Forbes, su patrimonio neto supera los mil millones de dólares. Solo en los últimos cinco años, el empresario ha ganado cerca de 120 millones de dólares después de impuestos por la venta de valores de la compañía.

¿Y en España?
Netflix abrió en octubre su servicio en España con un catálogo reducido de series que está ampliando poco a poco. En él están las series que produce directamente. Entre ellas, en 2017, habrá una serie española, aún sin título, que Netflix ya está rodando en colaboración con Bambú un drama ambientado en 1920 protagonizado por cuatro mujeres que llegan a Madrid para trabajar.