Pitsou Kedem, el arte de hacer la geometría habitable

El arquitecto israelí Pitsou Kedem ha creado para su familia un espacio de líneas rectas y materiales crudos. El resultado irradia calor de hogar.

Por RODRIGO PADILLA

Cuando has dejado de ser una figura prometedora y ya te has convertido en uno de los representantes más destacados del panorama arquitectónico israelí, cuando diriges un estudio reconocido y galardonado, cuando tu estilo es una marca personal que identifica y revaloriza multitud de edificios repartidos por todo el país, diseñar tu propia casa no es un proyecto más.

Tiene algo de quintaesencia y estandarte, es una declaración de principios sobre tu forma de entender la vida y la arquitectura. La casa de Pitsou Kedem es justo eso, una declaración de principios vitales. Porque, además de arquitecto, Kedem es padre de tres hijos. Y lo que quería, por encima de todo, era construir un hogar. 

La casa se encuentra en la localidad de Ramat Hasharon, cerca de Tel Aviv, en una urbanización levantada en los años 50 para alojar a veteranos del Ejército. La diseñó, cuenta él mismo, «con las líneas horizontales y la férrea cuadrícula que caracteriza al estilo sencillo e intemporal de ese periodo», para así acomodarla al que iba a ser su vecindario. Por ese mismo motivo, también tomó los perfiles bajos y el uso de materiales como el hormigón, la madera y el hierro sin tratar.

Por último, en su propósito de fundir la casa con el entorno, se ayudó de la pendiente del terreno. El resultado son dos estructuras cuadradas colocadas una sobre la otra, aunque por uno de los lados solo se percibe una altura. Una escalera de metal encajonada entre muros de ladrillo silicatado une los dos pisos, al tiempo que parte ambos cuadrados por la mitad y marca la división entre ambientes.

En el piso superior se encuentran el dormitorio principal y un pequeño estudio; al otro lado de la escalera, una cocina abierta al salón. Esta parte está acristalada y da a un porche cubierto por el voladizo del tejado. La pesada lámina de hormigón está sostenida en solo dos de los laterales y, desde determinados ángulos, parece flotar en el aire gracias a una estrecha ventana continua que va de lado a lado de la casa. La caja de la escalera, por su parte, está cubierta por una claraboya longitudinal.

Grandes aberturas circulares en sus paredes dejan pasar la luz al interior de la casa, donde se funde con la que entra por los ventanales. Las paredes blancas refuerzan el efecto, y la sensación final es que la luz sustenta toda la estructura. La misma luz radiante inunda el piso inferior, donde se encuentran los dormitorios de los niños y una amplia sala de juegos.

Los ventanales de ambos pisos están protegidos por celosías de lamas de madera, controladas electrónicamente y que, además de velar el interior de la casa, dibujan vistosos patrones de luces y sombras en las fachadas.

El resultado es un ejemplo perfecto de conciliación en el más amplio sentido de la palabra. La casa tiene la impronta del estudio de Pitsou Kedem, reproducida en diseños de interiores, hoteles y complejos residenciales dentro y fuera de Israel, un estilo basado en los principios del minimalismo, en la búsqueda de la pureza de las formas y la esencia del espacio.

Pero también es un hogar cálido y acogedor. «Quería que la casa de mi familia fuera confortable sin dejar de ser arquitectónica», dice Kedem. Seguro que cada mañana, cuando ve a sus hijos llenar de vida una geometría sostenida por la luz, se reafirma en que ha sabido cumplir su propósito.