A sus 64 años, Jeff Goldblum acaba de ser padre por segunda vez y se ha consolidado como un ejemplo de estilo y  energía para los hombres de su generación. Los taquillazos han quedado atrás, pero Goldblum está en lo mejor de su vida.

Por MARÍA ESTÉVEZ

Jeff Goldblum (Pittsburgh, 1952) convierte la cordialidad en extravagancia, y, con el erotismo de su intelectualidad, la elegancia en accesorio. Este cómico/actor es un sex simbol para quien busca carisma y cerebro. Su metro noventa de estatura no le impide en modo alguno tener una gracia exquisita, que se añade a esa forma irresistible de hablar. Su genialidad se manifiesta en cada frase, porque déjenme decir que Goldblum es uno de los actores más preparados de Hollywood; en literatura, arte, música o gastronomía. De lo que hable, su conversación es exquisita, aunque al final, como todo padre reciente, acabemos charlando de pañales, cunas y cuidados domésticos de todo tipo. El actor fue padre de su segundo hijo, River, a los 64 años de edad hace unas semanas. El primero, Charlie Ocean, nació hace dos años. Con Emilie Livingston, su tercera esposa, una exgimnasta olímpica y, acualmente, contorsionista treinta años menor que él, el actor se ha atrevido a dar ese paso. A punto de estrenar la película Thor: Ragnaroc, donde interpreta al Gran Maestro, y con varios proyectos en el tintero, Goldblum nos recibe en Los Ángeles donde, además, este virtuoso del piano actúa todas las semanas en el club Rockwell con la orquesta de jazz Mildred Snitzer. Entre sus hazañas está la de mantener su estilizada figura vistiéndola de forma juvenil pasados los sesenta sin parecer ridículo en el intento, como les puede ocurrir a otros. Lanvin, Acne, Converse, Saint Lauren… Goldblum sabe de moda y ejerce sin complejos como portavoz de la elegancia en su generación.

Borrador automático 654

Usted se ha convertido en un referente para los hombre maduros que se preocupan por el estilo.

Sí, ahora mismo me siento en la flor de la vida, casi como si fuera una mujer embarazada. Estoy disfrutando de la vida y más y más a medida que avanzo. Y siento que estoy mejorando en muchas cosas. Tengo resultados palpables.

También se ha convertido en el genio de la lámpara de las películas de acción.

El público tiene hambre por este tipo de filmes y yo tengo una familia en casa que debo alimentar.

En estas películas, al final, el héroe acaba salvando a la humanidad. ¿Cree que existe posibilidad de salvación para nosotros?

Ha llegado el momento en que la gente se dé cuenta de lo importante que es estar unidos contra un enemigo común. Esa es la única forma en que podremos salvar a la humanidad. La unión hace la fuerza, pero no nos enteramos…


 

Borrador automático 655

Borrador automático 656

Borrador automático 657

ESTABILIDAD A LOS 60. Goldblum y su actual esposa (abajo), Emilie Livingston, de 34 años, se casaron en 2014. Es el tercer matrimonio del actor, que estuvo casado con la actriz Patricia Gaul (en el centro) entre 1980 y 1986  y con Geena Davis (arriba), con la que contrajo matrimonio al año siguiente para divorciarse en 1990.

 


 

A los 64 aún sigue trabajando mucho…

Me mantiene en forma, por eso me ves tan bien. Acabo de terminar un cameo en una película de Wes Anderson, aunque la verdad es que no debería hablar de ello, y hago apariciones breves en series de televisión, como The Unbreakable Kimmy Schmidt, la serie de Tina Fey. Como actor he tenido mucha suerte porque me he desarrollado profesionalmente sin detenerme nunca. Aspiro a seguir de esa manera, intentando ejercer mi humanidad cada día. Soy un hombre a quien le gusta vivir de forma equilibrada.

¿Cómo se consigue el equilibrio?

Lo primero, viviendo con cierta humildad, por lo tanto no soy un experto en dar consejos. Es importante enfrentarse a los retos, conocer los límites, medir las consecuencias de los pasos que se dan.

¿Es un hombre que se controla?

Claro, a mi edad uno tiene que controlarlo todo. No me privo de nada, pero soy frugal, también en las porciones de mi comida. Ejercicio y disciplina, yoga, esos son mis secretos. Y para mantener cierta elegancia, los accesorios ayudan: gafas, sombrero, bufanda… Eso sí, no necesariamente todos al mismo tiempo.

Usted no envejece. ¿Cuál es su secreto para mantenerse?

Me acuesto temprano, hago yoga, toco jazz con mi grupo todos los miércoles en Rockwell, un local de Los Ángeles, y cuido de mis hijos. Me gusta meterme en la bañera con mi mujer, o escuchar cómo canta a mis hijos por la noche. Cuando no estoy trabajando en una película, estoy tocando con mi grupo, The Mildred Snitzer Orchestra. Tenemos una residencia en el club Rockwell, y tocamos todos los miércoles por la noche. Además, toco el piano desde pequeño y practico todos los días un rato en casa.

¿Qué piensa de la cirugía plástica y otros retoques?

Creo que teñirte el pelo te convierte en un cadáver. Mi cabello solía ser negro y ahora es más ‘sal y pimienta’. Me gusta cómo se ve. Afortunadamente, aún tengo mucho, así que es fácil para mí decirlo, pero espero que, si lo pierdo, pueda soportarlo. Tampoco he usado nunca bótox ni me he sometido a cirugía plástica. Pienso que cuando la naturaleza cambia tu rostro –especialmente si llevas una vida sana– tu cuerpo está diseñado para estar acorde. Aparentar que eres  joven solo hace que parezcas más viejo.

¿Por qué llamó Mildred Snitzer a su grupo de música?

En Pittsburgh, de donde soy, todo el mundo toca el piano. Mis padres tenían una amiga, Mildred Snitzer, que llegó a los cien tocando el piano. Era una mujer muy rigurosa, disciplinada. Supongo que siempre la he admirado, y cuando me preguntaron cómo se llamaba mi grupo, se me ocurrió su nombre. En realidad somos un grupo de amigos que se reúnen para pasar un buen rato con más amigos. Vente el miércoles y lo ves. Hay que ser espontáneo en la vida.

Usted también es un espontáneo: se convirtió en padre primerizo pasados los sesenta y ahora, a loa 64, ha tenido su segundo hijo. ¿Un atrevimiento?

Un riesgo que llevaba muchos años queriendo correr. No se dio antes en mi vida. Cuando llega la persona adecuada con quien tener hijos, tienes que rendirte. Supongo que estoy en un momento distinto y ahora sí quería tenerlos. Estoy feliz. Mira [me enseña la imagen de su bebe durmiendo], podemos ver a mi hijo desde aquí con una aplicación de la cámara que tengo en su cuna.

¿A usted qué le llevó a convertirse en actor?

Me divierte esta profesión. Desde que vi la primera obra de teatro al lado de mi madre, quedé fascinado con la actuación. Es algo mágico contagiar de emociones al público o a la audiencia. Ese es, por encima de cualquier otro, el deseo de cualquier artista.

Pocos actores confiesan que disfrutan el éxito y la fama…

Yo lo disfruto, pero no estoy en esta profesión por esos motivos. Actuar es una forma de expresión, es arte. El dinero y la fama son consecuencias agradables de todo ello. Me considero un actor que sigue aprendiendo, porque nunca sabes lo suficiente. Quiero seguir interpretando, lograr representar papeles que todavía no he hecho. El reto me nutre y voy a seguir retándome.


 

El rey del complemento

Borrador automático 660

Zapatos bicolor 

Trajes entallados, pantalones pitillo, corbatas finas y zapatos bicolor. Es su look habitual. Estos últimos son otro de sus complementos favoritos.

Borrador automático 659

Cazadora de cuero negro

Goldblum siempre admiró la chaqueta de cuero de Marlon Brando en ‘Salvaje’, pero pensaba que no era adecuada para él hasta que en 2015 se compró una. Desde entonces es su prenda fetiche.

Borrador automático 658

Modelo de gafas 

Él mismo lo reconoce: «Cambiar de gafas es divertido, es como cambiar de personalidad». Y aunque suele optar por las negras de pasta, se atreve también con monturas más claras.

Borrador automático 661

Cabeza cubierta 

Es reacio a teñirse las canas (de hecho, por ellas está considerado uno de los maduros más interesantes de Hollywood), pero el sombrero es otra de sus prendas favoritas, sobre todo en los looks más casual.