Es el nuevo actor fetiche de Wim Wenders. Sin pelos en la lengua, James McAvoy habla con igual franqueza de terrorismo o del clasismo que reina en el cine británico. Ah, y en su última película vive un intenso romance con Alicia Vikander.

Por MARIA ESTÉVEZ Fotografías: Fabrizio Maltese

James McAvoy es un actor dedicado a sus personajes y a su estilo de vida nómada. También es pura autenticidad y no teme hablar sin tapujos. No hace mucho tiempo aseguró que el dominio de los actores ricos en el Reino Unido «está dañando la sociedad». A este escocés de 38 años le salpica ese debate porque él es todo lo contrario: tuvo que pagarse la carrera en la escuela de drama trabajando en una pastelería.

En su último filme, Inmersión, McAvoy viaja a las profundidades de sus emociones. El filme representa la idea romántica de entregarse al máximo y, al hacerlo, alterar todo lo que nos rodea, con el yihadismo como tema de fondo. Es la última y bellísima historia de Wim Wenders, y en ella McAvoy y Alicia Vikander, coprotagonista de la cinta, se confirman como dos de los actores con más carga erótica de Hollywood.

Separado de Anne-Marie Duff, la que fue su mujer durante una década, McAvoy vive ahora entre Los Ángeles y el Reino Unido con su nueva pareja. Código Único ha tenido la oportunidad de hablar con el intérprete en Toronto.James McAvoy

Inmersión tuvo que ser una terrible experiencia física…

Horrible, lo pasé fatal porque tenía que perder mucho peso entre la mitad de la película y el final, y no soy un hombre que haya tenido sobrepeso. Durante el rodaje en Normandía intenté ganar algo para que se viera una diferencia y fuera más obvio que había perdido peso. En el pasado he rodado películas en las que también tenía que perder peso, como Trance, con Dany Boyle, y me impactó porque descubrí que no es algo que yo disfrute. En este filme, como ya sabía que me iba a irritar, traté de disfrutar mi tiempo en Normandía con Alicia y luego fuimos juntos a España.

¿Quiere decir que estuvo enfadado durante el rodaje?

Sí. No poder alimentarme de forma correcta me irrita, me sobrepasa porque estoy cansado todo el tiempo, sin energía. Creo que, al ver la película, puedo identificar los momentos en los que me siento incómodo. No solo en pantalla, también cuando dejábamos de rodar estaba incómodo. Cuando terminé el rodaje me dediqué a comer sin parar. Toda la experiencia fue horrible. No me siento preparado para subir y bajar de peso.

¿Fue capaz de relajarse y disfrutar en algún momento?

Sí, claro. Por naturaleza, yo no soy una persona que pierda los nervios. Y, la verdad, el rodaje en España fue sensacional.


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¿Cómo fue el rodaje con Wim Wenders?

Sensacional. Tuve que dejarme guiar por su visión, que me pareció articulada y muy inteligente. Esta es una película filosófica, intencionadamente romántica, sensual. Es la historia de una pareja de científicos que se enamoran. Sus conversaciones, por momentos, son académicas, no se enamoran de una sonrisa, sino de su inteligencia. Todos estuvimos en Normandía explorando los personajes, ensayando antes de rodar. Wim es un tipo maravilloso.

Usted es muy amigo de Michael Fassbender, y conocía a Alicia porque es su prometida. ¿No es raro compartir escenas íntimas con la novia de uno de sus mejores amigos?

No, no lo creo. Yo estuve casado durante nueve años y rodé muchas escenas románticas en ese tiempo. En esta profesión nos toca hacer muchas secuencias de amor con otras personas, forma parte del trabajo. De todas formas, no fue raro para mí, tal vez para ella, pero espero que no. Intenté que no se sintiera extraña rodando conmigo.

Ha dicho que este personaje se parece a usted. ¿A qué se refería en particular?

Digamos que no me sentía interpretando un papel, que ese personaje podría haber sido yo si mi estilo de vida hubiera sido otro y hubiera elegido ese trabajo. Por supuesto, él no es como yo, él ha vivido experiencias que yo nunca podré vivir. Sin embargo, en su interior es mucho más parecido a mí que cualquier otro de los personajes que he interpretado en mi carrera.

¿Se considera un aventurero, un ser capaz de llegar a lo más profundo de su ser por otra persona?

Hasta cierto punto. Una vez dije que quería ser misionero y esa entrevista estuvo persiguiéndome durante años. No quiero repetir la experiencia [se ríe]. Cuando mi hijo nació estuve hablando con muchas enfermeras que habían estado en África y me pareció que su trabajo, salvar vidas, era maravilloso. A eso me refería. En cuanto a ser aventurero, la profesión de actor encaja en el perfil porque nos pasamos el tiempo viajando. Eso me divierte, vivir aquí y allá, trabajar de un lado a otro del planeta, conocer culturas. Cuando empecé a los 17 no tenía ni idea de que podría acabar donde estoy ahora. Me metí en la escuela de drama en Glasgow y estuve sin salir de allí tres años, pero, al hacer eso, me convertí en un aventurero porque en aquel lugar podía construir sueños y viajar con mi imaginación. Me di cuenta de que mi vida como actor me iba a permitir vivir aventuras sin importar la ubicación.James McAvoy

¿Disfruta con la carga emocional de la vida de un actor?

Por supuesto. Siempre estamos al borde del fracaso, siempre juzgados con severidad; o eres un virtuoso o un jodido idiota, sin espacio entre esos dos conceptos. Para mí, todo eso es excitante.

Cuando rueda en lugares exóticos, ¿tiene tiempo para explorar?

No. Cuando voy a trabajar, trabajo, no voy de vacaciones. Las vacaciones me las voy a tomar ahora, que tengo dos meses libres. Tengo que forzarme a mí mismo para pasar de mi estado de curiosidad permanente a uno de relajación que me permita disfrutar mis vacaciones. Me cuesta más estar sin hacer nada que trabajando.

El de Inmersión no fue un rodaje placentero. ¿Por qué eligió hacerlo?

Por el romance, por la historia de amor de los protagonistas, por la profunda conexión que existe entre ellos. Siempre es divertido explorar los sentimientos cuando conectas con alguien, realmente es interesante representar esas emociones. Encuentro más humano ser golpeado en un filme que golpear, y eso también me llamó la atención de esta narración, la prueba física del personaje.

¿Cuál es su opinión sobre el terrorismo que golpea a Europa?

No lo entiendo, esa es la única opinión que tengo. Después de rodar este filme, aún menos. Si hay algo que me sorprende es la posibilidad de que haya alguien que pueda pensar en los términos de mi personaje, James. Quiere cambiar el mundo, pero como no puede hacerlo solo, se integra en una organización. Primero en el ejército, y después en esta organización de espías que le ayuda a llevar a cabo sus planes. Todos los protagonistas en el filme tratan de cambiar el mundo a su manera. Esa es la belleza de la historia, lo importante que es que todos pongamos de nuestra parte. Las películas de guerra nos han demostrado que hay muchas perspectivas de una misma historia. Sin embargo, todos queremos lo mismo, que no existan las guerras. En este caso estamos viviendo una guerra extraña porque no entendemos al enemigo.


«Vivimos en un mundo que da miedo, tan pronto como un pequeño grupo domina la creación de las artes y se convierte en representación de una sociedad que no es para todo el mundo sino para unos pocos, el daño es irreparable»


Durante un tiempo, después del estreno de Expiación, usted se convirtió en una estrella para el público adolescente. Sin embargo, sus últimos filmes parecen querer romper con esa imagen.

Soy consciente de que existe ese grupo de admiradoras porque recibo una enorme cantidad de cartas de Corea del Sur, más que de ningún sitio. No soy muy consciente de quién me sigue o quién ve mis películas. No me considero un actor estratégico, nunca he sido un ingeniero de mi legado. No lo hice al principio y no voy a empezar a hacerlo ahora. Lo único que hago es leer el guion, si me gusta y considero que va a ser un reto, hago la película. Siento que respondo hacia historias que van a despertar a la audiencia.

Usted ha criticado que en el Reino Unido no haya oportunidades para los actores de clase obrera.

Cuando hablamos de esto debemos ser claros. Hay actores pijos que han estado en internados que ahora se sienten arrinconados. Nadie tiene nada contra un actor pijo al que le va bien. Vivimos en un mundo que da miedo, tan pronto como un pequeño grupo domina la creación de las artes y se convierte en representación de una sociedad que no es para todo el mundo sino para unos pocos, el daño es irreparable. En cinco o diez años vamos a ver cómo nos afecta.


«Todavía no me he encontrado con nadie que me trate como si yo fuera un ‘sex symbol’, así que no puedo sentirme uno»


 Usted emerge como un nuevo sex symbol para su generación.

No lo creo. La verdad, ignoro si alguien me considera un símbolo erótico porque no se me pasa por la cabeza. Yo no me levanto por la mañana pensando: «Qué sexy estoy hoy». Y, por cierto, todavía no me he encontrado con nadie que me trate como si yo fuera un sex symbol, así que no puedo sentirme uno. No me convence el título.

¿Sigue cuidándose físicamente, por el placer de mantenerse en forma?

No he vuelto al gimnasio desde que terminé la película. He ido a la sauna un par de veces en once meses. Soy bastante perezoso y no me gusta nada hacer ejercicio.

¿Quiénes eran los héroes de su adolescencia?

Yo era un sofisticado jovencito de doce años fascinado con James Bond y los espías. Supongo que me dejé influir por Sean Connery, un escocés ilustre.