James Franco: «Tengo una personalidad adictiva y bastante obsesiva»

En Hollywood lo tienen claro: James Franco apunta al Óscar en 2018 como director por ‘The Disaster Artist’, su película más personal. ¿Cómo lo encara? Él mismo lo cuenta en una entrevista dónde nos da las claves de su personalidad y su método de trabajo…

Por MARÍA ESTÉVEZ

James Franco es un personaje del Renacimiento que lo mismo actúa en el teatro, escribe libros de poesía, adapta una obra de William Faulkner o de Cormac McCarthy para la gran pantalla que interpreta la película de culto The Room enmarcándola dentro de The Disaster Artist, el filme con el que ganó la Concha de Oro en el pasado Festival de Cine de San Sebastián.

La paleta cromática de Franco como cineasta es infinita y su última aventura le ha llevado a versionar la vida del excéntrico Tommy Wiseau, director de la llamada ‘mejor peor película de la historia’. Y todo para tener la oportunidad de trabajar junto con su hermano pequeño, Dave, quien, según James, merecía una oportunidad real en el cine. La película no defrauda y, además de recibir la Concha de Oro en  San Sebastián, Franco suena como candidato al Óscar en la categoría de mejor director.

El camino de The Disaster Artist comenzó en Vancouver. «Estaba rodando la película The Inverview, con Seth Rogen y Evan Goldberg, cuando descubrí que The Room llevaba un mes en los cines de medianoche de la ciudad. Los tres decidimos ir juntos y nos pareció increíble. La gente tiraba cucharas y pelotas, iba vestida con esmoquin, repetía los diálogos; fue algo sensacional». Meses después conocí a Greg Sestero, el protagonista de The Room, y ahí se fraguó la idea de rodar The Disaster Artist. «Hemos recibido muy buenas críticas y, la verdad, me siento muy orgulloso». Y lo está tanto de la película como de la serie The Deuce, que acaba de estrenar en HBO y en la que da vida a dos personajes, dos gemelos que viven en el Nueva York de los años 70. Una serie sobre la prostitución que fácilmente arrancará premios esta temporada.

– Código Único: En sus proyectos se multiplica. Es director y actor en la serie The Deuce, de HBO, y director y protagonista en el filme The Disaster Artist

– James Franco: Sí. Me gusta trabajar en equipo, contar con el apoyo de colaboradores, porque multiplicarme forma parte de mi personalidad profesional. Interpreto a unos gemelos en The Deuce, y también soy productor y director, pero es genial. Este proyecto es un sueño hecho realidad porque no solo me ha tocado trabajar con el mejor grupo, sino que he podido sumergirme a fondo en el territorio de los personajes.

– CÚ: ¿Conocía el mundo la prostitución y el Nueva York que retrata la serie The Deuce?

– JF: Personalmente no, pero como actor me pareció una gran oportunidad interpretar a dos personajes, dos hermanos gemelos tan diferentes. Creo que el mundo que narra la serie es muy extraño, podrido por la corrupción, y eso nos brinda la posibilidad de mostrar un abanico de caracteres reales dentro de una ciudad tan multicultural

– CÚ: Los gemelos a los que interepreta están basados en dos personas reales. ¿Tuvo la oportunidad de conocerlos?

– JF: Yo no, pero el productor de HBO, George Pelecano, sí los conoció. El personaje de Vince está inspirado en un hombre con un hermano gemelo que murió antes de que empezáramos a hacer realidad el proyecto.

– CÚ: ¿Eran tan distintos en la vida real a como aparecen en pantalla?

– JF: Sí. Sí lo eran. Frankie quería ser un jugador de béisbol profesional, pero era tan indisciplinado que le echaron; además le gustaba apostar y dormía donde podía, y en un momento dado se casó con una prostituta. Vince, en cambio, era un tipo con un bar en Times Square comprometido con el vecindario y que acabó a cargo de varios locales de prostitución por su buen comportamiento. No era cómplice de ese mundo, sino un tipo que trataba de ser honesto con el dinero.

– CÚ: ¿Qué le cuesta más de interpretar gemelos? ¿La tecnicidad o representar dos personalidades distintas?

– JF: Mi aproximación a estos hermanos la hice pensando en que eran similares físicamente y que la gran distancia entre ellos surgía de su carácter. En el primer episodio puedes confundirlos, pero según avanza la trama los puedes diferenciar fácilmente porque su forma de comportarse es completamente distinta. Yo terminé dirigiendo el tercer capítulo de la serie que, al mismo tiempo, es el que tiene más escenas de los dos juntos en toda la temporada, y eso me permitió manejar el tiempo de cada personaje en las escenas haciendo que cada momento fuera especial.


«Este proyecto es un sueño hecho realidad, he podido sumergirme a fondo en el territorio de los personajes»


– CÚ: No le falta trabajo. Cuando no le ofrecen películas se las inventa…

– JF: Como actor y director solo quiero involucrarme en grandes proyectos, trabajar con gente a quien admiro y que es mejor que yo. Por otra parte, me interesa comprometerme en historias que considero ingeniosas, intensas, especialmente desde mi visión de cineasta, porque puedo navegar en aguas misteriosas que me exigen estar alerta.

– CÚ: ¿Tiene vida privada con tantos proyectos profesionales?

– JF: Me cuesta apagar y desconectar de mi trabajo, especialmente cuanto me involucro en proyectos como The Deuce o The Disaster Artist. El verano pasado lo recuerdo como una de las etapas más intensas de mi vida: si no estaba actuando, estaba dirigiendo o editando. Por suerte, estoy en una posición en la que me toca participar en proyectos que me recompensan a título personal, que me entusiasman tanto que no me importa dedicarles todo mi tiempo.

– CÚ: ¿Es adicto al trabajo?

– JF: Tengo una personalidad adictiva y, sí, quizá bastante obsesiva. Estoy en un momento de mi vida en el que reconozco mi adicción al trabajo, pero soy capaz de verlo con perspectiva.

– CÚ: ¿Con una vida tan ocupada tiene tiempo para ver la televisión?

– JF: Sí, me encanta ver series. El cuento de la criada me parece fabulosa, The Keepers es perturbadora, y ahora estoy viendo Glow, la serie de mi cuñada, Alison Brie, la mujer de mi hermano, que es perfecta para ella.

– CÚ: ¿Cómo explica el filme The Disaster Artist?

– JF: Como en The Deuce, aquí también actúo y dirijo. En ella, para rizar el rizo, interpreto a un actor/director hablando del rodaje de su película. The Disaster Artist es una película muy personal para mí, porque he puesto mucho en la interpretación y descubrí, mientras la rodaba, que el personaje era clavado a mí.

– CÚ: Lleva cinco libros publicados. ¿Tiene intención de seguir escribiendo?

– JF: El primer sorprendido del éxito he sido yo. Ahora depende del público: si le gusta lo que hago, seguiré escribiendo.

– CÚ: Parece un hombre del Renacimiento embarcado en todo tipo de proyectos. Pero déjame que le diga que sus poemas son magníficos…

– JF: Gracias. Me considero un artista por encima de todo y me gusta diversificarme creativamente. Por eso quiero seguir interpretando, dirigiendo, escribiendo y enseñando en la Universidad.

– CÚ: ¿Con tantos intereses, cómo consigue equilibrar su vida?

– JF: Es un acto total de malabarismo. A veces me siento como un esquizofrénico volando por todo el país, pero trato siempre de estar enfocado en lo que estoy haciendo en cada momento. Aunque como hago lo que me apasiona, vivo sin miedo en el presente.

– CÚ: Usted consiguió una nominación al Óscar hace seis años por su papel en 127 horas. ¿Cómo le sientan los premios? Se lo pregunto porque dicen que con The Disaster Artist apunta directo al Óscar…

– JF: No pienso en los premios sino en el trabajo. Danny Boyle es un director que se entusiasma por sus proyectos y sabe cómo contagiar ese entusiasmo. Y, sinceramente, si conseguí esa nominación es porque Danny supo sacar lo mejor de mí en esa película.

– CÚ: ¿Está viviendo su vida de la manera que quiere?

– JF: Si. Soy muy afortunado porque solo me comprometo con los proyectos que me entusiasman. A mis 39 años he trabajado en muchas películas, he hecho teatro, televisión, he presentado la ceremonia de los Óscar, escribo poesía, doy clase en la Universidad, tengo una licencia de piloto de aviación… No tengo miedo a nada, por eso solo hago lo que me interesa y no dejo de intentar todos los retos que se presentan.


«Me cuesta apagar y desconectar de mi trabajo»